miércoles, 21 de agosto de 2013

El fin del Euskaltel



Quizás hoy, resaca del anuncio de su desaparición, sea pronto todavía para valorar la trascendencia del fin del Euskaltel, el padre y la madre y casi, casi la familia al completo del ciclismo vasco. Y más cuando todo sucede en una zona vital para entender la historia y el arraigo de este maravilloso deporte en España.

Sin los maillots naranjas inundando cunetas y pelotones, el futuro de las carreras vascas parece destinado a ejercicios de equilibrismo. Desaparecer, bajar de categoría o seguir a duras penas pero ya sin el equipo de casa. ¿Y la televisión? ¿Qué posición adoptará EITB en 2014? ¿Hastá qué punto seguirá interesando el ciclismo sin Samuel Sánchez, Mikel Nieve, Igor Antón o los hermanos Izagirre en Euskaltel? ¿Recaerá toda la presión en el Orbea o incluso en el Caja Rural navarro? ¿Conseguirán acomodo en otros equipos los corredores, directores, auxiliares y demás personal del equipo? ¿Cuántos jóvenes valores del ciclismo español se verán obligados a la retirada prematura por falta de futuro?

Se derrumba un equipo que tenía el futuro asegurado en el World Tour y al que sólo le faltaba apoyo económico. Aquí no hay fórmulas mágicas ni millonarios americanos y rusos jugando a ganar el Tour en Twitter. En esta España el ciclismo languidece un poco más cada año; a veces creo que Induráin ganó en blanco y negro como Anquetil y Bahamontes. Igor González de Galdeano y Mikel Astarloza se han rendido por falta de interés de las empresas españolas y los equipos cada vez son menos, también las posibilidades de llegar al profesionalismo sin tener que emigrar. Mientras, en la Francia que sigue esperando al heredero de Fignon, Ag2r prorroga y aumenta su apoyo al equipo ciclista con una previsión esperanzadora de ese concepto tan abstruso, Retorno de la Inversión. Qué suerte contar con un fenómeno deportivo y sociológico como el Tour de Francia.