domingo, 27 de octubre de 2013

El Barça golpea primero a un Madrid que no encuentra el camino



Manos que se delatan, que encuentran al rival y luego defienden su inocencia de forma airada ante Undiano Mallenco. Las de Sergio Ramos con Neymar, tan veterano ya como torpe a la hora de darle la bienvenida al ‘clásico’ al paulista. El brazo derecho de Alves que se lleva por delante a Pepe en un salto perdido. Manos que deslizan en el área y sin quererlo dan a la pelota: la de Adriano. Hay contacto, ¿hay penalti? La interpretación es tan libre como la de un cuadro de Kandinsky. Manos que vuelan fugaces en la repetición, las de Mascherano empujando a Cristiano Ronaldo dentro del área y provocando la desesperación del luso con el línea y después, ya con el dos a cero, con el árbitro. Manos que señalan el área rival sin más premio que una tarjeta amarilla.

Donde no hay doble sentido es en la colosal actuación de Víctor Valdés: manos con la fuerza de un martillo para mandar a córner un obús de Ronaldo al palo derecho, ágiles para bloquear un tiro colocado de Khedira –precisión y Khedira no parecen a priori sinónimos, no en el golpeo del balón-; seguras para detener el desesperado intento de Di María desde la frontal. 

En el caso de los dos porteros, la ocasión más inocua se convirtió sin embargo en la peor. La carambola de Neymar al palo largo de Diego López, por entre las piernas de Carvajal. El tiro raso, duro pero centrado de Jesé tras un control que le escoró ligeramente hacia la derecha se abrió camino bajo Valdés para darle emoción al tiempo de descuento. Pero ya no hubo emoción. Messi se encargó de anestesiar el embate final del Madrid en las esquinas, como Thierry Henry.

Todo porque el gol del Real Madrid llegó tarde, demasiado a tenor de los méritos de un buen segundo tiempo en el que Diego López salvó la goleada con dos paradas a quemarropa a Neymar y Alves. De las bandas partió el peligro azulgrana, atascado en la frontal por la presión de Ramos, Modric y Khedira, inusual trío que no gustó en la prensa ni caló en muchos aficionados. El capitán blanco, que ya había jugado contra el Barça de mediocentro en 2005, taponó la medular, jugó fácil para Modric y precipitó su salida del partido en el minuto sesenta tras coquetear con la segunda amarilla. Illarramendi entró en su lugar y demostró tener el cuajo y la calidad suficientes como para que Carlo Ancelotti hubiera apostado por él de inicio. Con él sobre el césped, el juego del Madrid se hizo más fluido y vertical. Quizá tarde para el esfuerzo que Modric había realizado buscando servir balones a Ronaldo y Di María en las bandas.

Carvajal aprendió que un error, por mínimo que sea, puede ser mortal si quien tiene el balón es Neymar. Lo descubrió en el uno a cero y lo vio en la distancia con Pepe, que dejó botar un balón en largo y propició la volea del brasileño con la izquierda. Felizmente para el central, López salvó la situación con una buena parada, pero no fue un partido redondo del internacional portugués, lento al tirar los fueras de juego y muy impreciso en los balones en largo. A su lado, Varane manchó su intachable actuación siendo la pareja de baile de Alexis en el dos a cero; derecha, izquierda, derecha, mirada a puerta y el balón picado por encima de un Diego López a media salida. Un golazo para aprovechar una rápida recuperación en el centro del campo y todo el espacio que había dejado la subida estéril de Marcelo, incapaz de cerrar el espacio como sí lo fue de encerrar a Messi en la banda derecha y secar las diagonales del argentino. Fue un concurso testimonial el del argentino, que pudo haber sentenciado el partido en el primer tiempo con un tiro que cruzó en exceso y se marchó fuera.

Para completar el once inédito, Ancelotti apostó por Gareth Bale en punta, esperando pases para correr al espacio que nunca llegaron. Y el único destello del galés, todavía muy por debajo de lo que se espera de él, llegó frente a un Piqué renqueante y bajo de forma. Benzema, sin embargo, respondió a la presión con un segundo tiempo perfecto. Durmió la pelota, se asoció con Di María y Cristiano y dejó un trallazo en la cruceta de Valdés que mereció el premio del gol sólo por la violencia en el golpeo. Parecía que en ese tiro iba toda la rabia de los pitos del Bernabéu y las críticas de la prensa pero, como en este inicio de curso, al francés le falló la suerte y el Madrid sigue sin saber todavía cómo quiere jugar. Plantilla tiene para no condicionar su once al de ningún otro rival y le quedan recursos por explotar –un ejemplo son los balones parados-. El Barcelona, en cambio, puede permitirse un mal día de Messi y seguir ganando gracias a Neymar. No muerden como antaño, pero siguen teniendo las ideas muy claras.

miércoles, 21 de agosto de 2013

El fin del Euskaltel



Quizás hoy, resaca del anuncio de su desaparición, sea pronto todavía para valorar la trascendencia del fin del Euskaltel, el padre y la madre y casi, casi la familia al completo del ciclismo vasco. Y más cuando todo sucede en una zona vital para entender la historia y el arraigo de este maravilloso deporte en España.

Sin los maillots naranjas inundando cunetas y pelotones, el futuro de las carreras vascas parece destinado a ejercicios de equilibrismo. Desaparecer, bajar de categoría o seguir a duras penas pero ya sin el equipo de casa. ¿Y la televisión? ¿Qué posición adoptará EITB en 2014? ¿Hastá qué punto seguirá interesando el ciclismo sin Samuel Sánchez, Mikel Nieve, Igor Antón o los hermanos Izagirre en Euskaltel? ¿Recaerá toda la presión en el Orbea o incluso en el Caja Rural navarro? ¿Conseguirán acomodo en otros equipos los corredores, directores, auxiliares y demás personal del equipo? ¿Cuántos jóvenes valores del ciclismo español se verán obligados a la retirada prematura por falta de futuro?

Se derrumba un equipo que tenía el futuro asegurado en el World Tour y al que sólo le faltaba apoyo económico. Aquí no hay fórmulas mágicas ni millonarios americanos y rusos jugando a ganar el Tour en Twitter. En esta España el ciclismo languidece un poco más cada año; a veces creo que Induráin ganó en blanco y negro como Anquetil y Bahamontes. Igor González de Galdeano y Mikel Astarloza se han rendido por falta de interés de las empresas españolas y los equipos cada vez son menos, también las posibilidades de llegar al profesionalismo sin tener que emigrar. Mientras, en la Francia que sigue esperando al heredero de Fignon, Ag2r prorroga y aumenta su apoyo al equipo ciclista con una previsión esperanzadora de ese concepto tan abstruso, Retorno de la Inversión. Qué suerte contar con un fenómeno deportivo y sociológico como el Tour de Francia.

sábado, 18 de mayo de 2013

El martillo rojiblanco se lleva la Copa del Rey

Los conceptos se estiran como chicles según el tiempo y la conveniencia de quien los emplea. El señorío del Real Madrid se pone en duda tras cada derrota seria en las últimas temporadas. Expulsiones, malos modos, hacer daño al rival. La victoria del Atlético de Madrid catorce años después del último triunfo en un derbi recompensó al equipo que fue equipo y penó la autocomplacencia del a priori favorito al título. No llegó tan claro como su rival, no golpeó tres veces al poste. Le bastó una, la de Diego Costa, para que la pelota tocara el palo izquierdo y entrara. Le sobró con la solidaridad de Gabi, Mario y Koke en el marcaje a Özil y Ronaldo. Y bajo palos estuvo sin fallos Courtois, en una nube por su inmaculada actuación, con ganas de ser rojiblanco un año más aunque el Chelsea le reclame.

Si algo ganó el Atlético respecto al derbi anterior fue intensidad. Ayudas dobles y triples en el centro del campo para aislar a Xabi Alonso y frenar el genio combinativo de Özil. Sólo Modric conseguía romper líneas con sus fintas y controles orientados, hasta que Mourinho le sustituyó al inicio de la prórroga. Las galopadas de Ronaldo se estrellaron en la telaraña rojiblanca y el continuo contacto de sus rivales acabó por frustrar al luso. Guti también lo sufrió en sus carnes hace años. Eso también es fútbol hasta que el árbitro pone un límite, superado con creces por el siete blanco con una patada en escorzo a la nariz de Gabi. Roja, tangana con los reincidentes habituales y una estupenda imagen mundial para el fair play de Madrid 2020.

En una semana, los rojiblancos han aprendido a ganar. La final de la Copa del Rey aprobó el sistema de Simeone tras la paupérrima derrota en casa frente a un Barcelona que remontó el partido en dos acciones aisladas, con un hombre menos y sin Messi. El cuento ha cambiado y la victoria de este viernes es un ejercicio de madurez que sienta las bases para afrontar nuevos retos la próxima temporada, quizás sin Arda, sin Falcao, Diego Costa ni Courtois. Pero con la identidad competitiva del 'Cholo' en el banquillo, una inyección de compromiso y amor propio. Se puede perder, pero no rendirse. Superado el reto del Madrid, queda el Barcelona en la Supercopa. Por delante, un verano que se prevé muy largo en las oficinas del Calderón. También en las del Bernabéu.

El futuro está en manos de Mourinho y de Florentino Pérez. De su capricho y la chequera saldrá el proyecto para los próximos años. El Madrid no debe pensar sólo en el próximo año. A estas horas, el Madrid es metralla que vuela sólo para herir sus propios cimientos tras una temporada que para Mourinho -y para gran parte de la masa social merengue- ha sido un fracaso. De nada sirvió el gol tempranero de Ronaldo; el equipo se durmió, dio un paso atrás como en toda la temporada cuando cobra ventaja y cedió el balón al Atlético con la esperanza de matar al contragolpe. Pero ni Benzema es el delantero deslumbrante de antaño ni Özil tuvo el peso que se espera del alemán en las transiciones blancas. La banda izquierda quedó huérfana de las subidas de Coentrao y en la derecha Essien regalaba balones en ataque y cortaba goles cantados en defensa. Albiol achicó espacios y se llevó el caño y la finta de Falcao en la gestación del empate a uno. El empate despertó al equipo y los tres palos quedaron sin premio como el remate a placer de Özil que salvó Courtois en la prórroga. El belga fue el muro que también encontró Higuaín en una volea de difícil ejecución. Ahí murieron los intentos de igualar la final. Los balones aéreos sin criterio fueron golosinas para el portero atlético. Un dejà vu de la derrota en el Villamarín. Un quiero y no puedo.

El gol definitivo de Miranda no fue más que la consecuencia de tantos intentos por hacer daño a balón parado desde el minuto uno. Esas faltas sin premio con Koke y Arda, en corto y centro, tan antiguas como el fútbol a color, el córner que se convierte en melé en el área chica de Diego López al filo del tiempo reglamentario, el envío preciso cual puñal al primer poste entre Xabi y el portero madridista para el cabezazo a placer del brasileño. Momento de flashes como en el tanto inicial de Cristiano Ronaldo, ingrávido en el aire tras sortear a Godín; goles ambos avalados por fallos defensivos de las dos defensas a balón parado. Sin embargo, el Atlético perfeccionó sus mecanismos de asedio hasta golpear y el Madrid, una vez golpeado, fue incapaz de replicar. Se invirtieron los términos y Neptuno es una vez más el que celebra en casa de la Cibeles. Con dos jornadas de Liga por disputarse, los dos equipos han terminado el curso en las antípodas.

sábado, 27 de abril de 2013

El derbi a largo plazo

Imaginen un círculo de fuego con una única salida hábil por la que no quemarse; imaginen un cazador dentro herido, sin balas que usar en su escopeta. En el perímetro, lobos que aúllan y huelen la sangre y adentran sus hocicos dentro del círculo. Así está el Real Madrid hoy, cercado; así el Atlético, babeando intuyendo la fiesta. Esto es lo que se podría decir a priori del partido, uno de esos días en los que la estrategia marca la gestión de las expectativas de aquí a final de temporada.

Nunca Mourinho había encajado 4 goles en un partido de Champions League. Su futuro está lleno de brumas como hace meses y hasta la medianoche del martes no se retomará este tema. La prensa ha hecho suya la causa común del club de convertir el Bernabéu en la respuesta igual al fantástico ambiente del Signal Iduna Park. Los partidos se empiezan a ganar desde la grada. Que la gente vaya de blanco. Juanito que sale de la lámpara no se sabe si con o sin milagro. Pase lo que pase esta noche, la tormenta sólo arreciará tras la visita del Borussia Dortmund. Si hoy se le gana al Atlético, la victoria será el mejor preparativo moral -es muy necesario que también futbolístico, técnico y táctico- para clavar la daga en la cuenca del Rühr. Perder sólo implicará ciertas gotas de lluvia y quizá daños colaterales para el martes.

Que nadie se lleve a engaño: hoy se juega la primera parte de la final del día 17. No hay trofeo; sólo la posibilidad de romper una barrera construida con la propia idiosincrasia del Atlético. Demasiados años sin ganar al Madrid, demasiados buenos jugadores impotentes y camino de la segunda generación de niños que el viernes llevan al colegio su camisetita rojiblanca y el lunes no quieren levantarse de la cama. Simeone es un motivador, tiene el apoyo de la grada desde antes de firmar su contrato y un equipo de gente rocosa, con calidad, solidaria que juega para que Falcao finalice. Hay que hacer sufrir a Arbeloa, frenar las superioridades blancas por el lateral izquierdo y taponar el centro del campo. Evitar los errores pueriles en defensa, blindar a Gabi y forzar al Madrid a no pisar el área de Courtois. Sólo Cristiano, Di María y Modric suelen tirar desde fuera; Xabi únicamente lo intenta si le llega algún rechazo. La baja de Ronaldo equilibra la balanza y obligará a Benzema o Higuaín a multiplicarse y acercar su posición a la media para reducir la distancia que sólo el portugués consigue salvar con sus galopadas. De ellos se esperan sus goles para mantener la racha de 14 años martilleando al rival del Manzanares.

La victoria es un acto de fe y el Borussia enseñó el camino justo a los rojiblancos. Aunque no se tenga el talento asociativo ni físico alemán, se debe luchar cada balón, confundir al Madrid, obligarle a jugar en largo desde la defensa sin que los medios huelan los envíos rasos. Si el Atlético vence hoy, la final de la Copa del Rey seguirá llena de los fantasmas que han creado al “pupas”. Pero el círculo de fuego con el sello madridista se habrá apagado. Y el anciano de 110 años recién cumplidos volverá a mirar a su vecino de igual a igual, con respeto pero sin miedo.

lunes, 22 de abril de 2013

El día de gloria de Daniel Martin

Lo de ayer de Daniel Martin fue como una falla que espera a que la de su vecino arda y se consuma para después arder más alto, más tiempo, borrando en segundos el efecto de la llamarada anterior. A Joaquím Rodríguez le tocó ser el primer plato y la malicia de la televisión, de ese plano que nunca se abre y del convencimiento propio de que la distancia era ya insalvable para los otros, le hizo por unos segundos el vencedor de la edición 99 de la Lieja-Bastogne-Lieja.

Es raro ver al catalán fallar en el cálculo de la distancia óptima para saltar y no ser cazado con esa agilidad explosiva tan característica. Pero erró el tiro y el irlandés de Birmingham le respiró en la nuca, cambió y demarró para ser el primero y malograr así la primera victoria de 'Purito' frente al Carrefour de Ans. En el camino se quedó Alejandro Valverde, que quiso cambiar y no pudo en el momento decisivo, después de haber jugado con sangre de hielo su última baza en Saint-Nicolas frente al intento desesperado de Nibali tras dejarse Fuglsang todas sus energías, y después de Gilbert.

Se puede decir que Valverde tenía las piernas para ganar, como las tuvo Rodríguez, como Ulissi, como Ryder Hesjedal, constante en su esfuerzo temerario por llevar a Martin hasta la banderola del último kilómetro tras demarrar a todos en la cota de Colonster. También a Alberto Contador, que había saltado antes en interés de un Roman Kreuziger que acabó hundido a más de 9 minutos, casi en el mismo tiempo que Taaramae. Las clásicas no perdonan un día de flaqueza. Y menos la “decada” de todas ellas.

La de este año fue una etapa del último Tour, quizá del próximo. Un simulacro del ajedrez del equipo Sky con un fantástico David López volando en La Redoute para que luego Urán y Porte allanaran el camino al ataque de Sergio Henao. Pero el colombiano se llevó los flashes fue Betancur, domador de las rampas italianas y atacante capaz de romper pelotones, todavía con el punto de juventud que debe madurar antes de saber cuándo atacar para que los daños sean irreversibles.

No recuerdo una edición con tanto peso del juego de equipos como esta de 2013. No, al menos, hasta el último kilómetro, con Hesjedal vaciándose por Martin como antes hicieron Rui Costa y Quintana por Valverde o Cunego por Scarponi. El daño en La Redoute fue relativo y el guión se cumplió relativamente para Movistar y BMC: todos o casi todos juntos hasta Saint-Nicolas. Y, a partir de ahí, cada gallo con su pico y sus garras. Las fuerzas de Philippe Gilbert se quedaron frente a la serpiente de asfalto al cielo repleta de banderas italianas. El maillot arcoíris no brilló en la Bélgica valona y, en estos tres días de ciclismo, se ha visto expuesto a la presión que conlleva ser el vigente campeón del mundo y el ganador del último triplete en las Ardenas, entre los primeros pero no en su mejor forma. España acaba con una victoria, dos segundos puestos y un tercero. Un balance soñado durante décadas que, con la generación de ciclistas que posee el ciclismo nacional, incluso parece exiguo.

domingo, 31 de marzo de 2013

Maestro y aprendiz

Es posible que esta noche Peter Sagan vea entre sueños la rueda trasera de Fabian Cancellara, inmaculada en el Paterberg mientras la suya, la del niño sin miedo a los desafíos y con hechuras de ciclista de época, parecía patinar sobre esas piedras de color aceitoso, secas un año más. A estas horas ya ha repasado la escena en la televisión y en su cabeza cien veces, casi tantas como las que el purista flamenco ha necesitado para convencerse de que el Atila suizo lo ha vuelto a hacer.

Cancellara llegó a la fiesta con la música ya sonando y con el galón de favorito indiscutible desde casi la salida neutralizada por caída desafortunada de Tom Boonen. Por accidentes de uno u otro, ya van dos años sin que la fiesta de la primavera sienta la estampida conjunta de los dos 'capos' de las piedras en Flandes y Roubaix. Escapadas que fructifican con la tapa del ataúd ya clavada desde su prematura salida del pelotón. Rast que lo controla todo, Devolder que llega más lejos que en los últimos tres años, esta vez como último domestique de Fabian. Entretanto, Chavanel no se decide a atacar y Sagan, se queda sin compañeros en pleno Koppenberg por un espléndido tapón camino de la curva a izquierdas que marca media carrera y significa toda la temporada para unos pocos.

Carrera de conservadores en la que Jurgen Roelandts fue el único que se la jugó, de lejos, a treinta de meta, con el premio del tercer puesto final y la consecuencia de haber desatado la guerra entre el JASP eslovaco y el maestro suizo. Es de agradecer la progresión del excampeón belga tras años de lesiones y baja forma, hasta el punto que en el Lotto llegaron a insinuar que sólo rendía con su novia. Mientras Cancellara volaba, él y Sagan se entendieron para llegar a Oudenaarde por delante del pelotón que no pudo o no quiso darles caza.

Ninguno de los tres protagonistas de 2012 ha pisado el podio este año y eso siempre es una novedad en los “monumentos” de primavera. El único superviviente, Pozzato, ha corrido esta vez en la abulia que tanto exaspera a sus defensores. A la gente como a él, como a Flecha o Leukemans se les acaba el tiempo. Boonen y Cancellara quizá un día se miren y sonrían recordando duelos por callejas tiznadas de polvo a pleno sol. Ellos dos solos. Antes de que llegara un chico con la bandera eslovaca tatuada en su maillot para dominar el ciclismo.

lunes, 21 de enero de 2013

El Madrid vuelve a ser tirano

Creo que Essien sonreía más de lo normal, que en sus dientes brillaba la sorpresa al descubrir el mejor Madrid del año, por primera vez en el curso tirano en el césped ante un rival distinto a su némesis azulgrana. Vertical y sutil para quebrar una defensa, la del Valencia, con Guardado desubicado, Ricardo Costa pidiendo árnica a gritos desde el primer quiebro de Ronaldo y posiblemente la zaga que peor haya visto que traza el fuera de juego este año. No deja de ser paradójica la similitud entre el estado del Valencia y el Sevilla, tercera y cuarta aficiones por nivel de exigencia en la Liga. Cuesta demasiado digerir el tránsito del tuteo con Madrid y Barça a actores secundarios en la “Guerra Fría”.

Demasiado sencillo el partido para Özil, de regreso a su faceta óptima, la del pasador exquisito al espacio libre de la defensa rival; el de la dejada a Cristiano con la cara externa de su zurda. El jugador asociativo que no se encontraba. Pero el ganador es Di María, quizá por la laxitud del oponente más que por su propia evolución física. Dos goles, una asistencia y el regreso de un jugador que sabe combinar por bajo como muy pocos en esta Liga cuando se ha pasado estos meses sin dar un pase a cinco metros a derechas. Si Xabi Alonso es el termómetro del Madrid, el rosarino es el corazón que palpita en cada presión a la primera línea rival, pero también la sangre fría al elegir, como en el servicio del cero a uno para Higuaín.

Su homólogo Soldado se vio obligado a caer a la banda para entrar en juego en el inexistente ataque 'ché'. Por más que Banega y Tino Costa se ofrecían, no había manera de traspasar el centro del campo madridista. Gago, superado por un allegro inadecuado a su fútbol, se diluyó cual azucarillo. La mirada de Ernesto Valverde cuando sacó del campo a su capitán, humillado e impotente, decía “perdón” con toda la sinceridad que puede haber dentro de un vestuario profesional.

Sube enteros Albiol, más rápido y atento que en sus últimos partidos. Tiene mérito su aportación cuando es el "feo" del baile y le toca siempre cambiar de pareja. Ayer fue Varane, un imán por arriba con más serenidad que en días precedentes, bien colocado siempre para compenetrarse en la marca del correoso Valdez, cuyo arreón final apenas obtuvo el calor de una grada exasperada con su equipo y con el juez de línea que no quiso ver la mano clarísima de Coentrao en la reanudación. No hubiera cambiado nada, pero sirve para alimentar la “leyenda negra” de estos duelos que tanto gustan en la prensa valenciana. Quizá la próxima vez, el miércoles, Essien no ría tanto.

viernes, 18 de enero de 2013

La confesión de Lance Armstrong

Decía Bryan May, guitarrista de Queen, que los diez primeros minutos de un concierto son para ensordecer y cegar al público con el mayor despliegue posible. Oprah Winfrey entró a matar, preguntas directas, sin ambages y el sí de Armstrong que reconocía el pecado. Los tres pecados, el de la EPO, las transfusiones sanguíneas y el dopaje con otras sustancias. A partir de ese momento, los restantes cincuenta minutos apenas valieron para ver a un Lance que, pese a su notoria incomodidad, apenas cambió ese semblante frío y distante que ha mantenido desde su eclosión como ciclista.

En algo estoy de acuerdo con el texano: el dopaje en el U.S. Postal no fue el mayor sistema de dopaje de la historia, como se empeñan en vender la USADA y su cabeza más visible, Travis Tygard. Pero está cerca de competir con el de la R.D.A. -Lance iba con la lección bien aprendida-. Anoche, desgraciadamente, se perdió una enorme oportunidad de saber cómo funciona realmente el pestífero camerino del ciclismo a través del testimonio del actor icónico de su tiempo, más de quinientos controles inmaculados -también dijo que el positivo en el Tour de Suiza en 2001 es una historia falsa-. Armstrong echó balones fuera cuando Winfrey le inquirió sobre el modus operandi descrito por Hamilton -un lacónico “No he leído su libro” bastó-, y excusó a su amigo Michele Ferrari, del que dijo que no era el cerebro ni el líder en la sombra del programa de dopaje de su equipo. Entonces, ¿quién, Lance?

Ni una sola referencia a Bruyneel, ningún detalle sobre cómo superó inmaculado todos esos controles de un sistema viciado. Morbo al confesar que fue la propia UCI quien le pidió que realizara aquella donación millonaria, casualmente la misma que con otro jerifalte pero el mismo espíritu dijo del americano que “no tiene lugar en el ciclismo”. No quiso entrar en la conversación íntima que mantuvo hace semanas con Betsy Andreu y exculpó a su íntimo George Hincapie de la confesión a la USADA. “Él es la voz más creíble en todo esto”; poco antes, había confesado que las acusaciones de su exmasajista Emma O'Riley sobre el uso de cortisona eran ciertas. En uno de los vídeos locutados por la periodista, aparecía España. Buena publicidad cuando la Ley Antidopaje está a gatas y es año de elección de sede olímpica. Alberto de Mónaco debe estar anotando ya en su bloc un par de cosas.

Armstrong se rascó la cabeza dos, tres, cuatro, veces. Mutaba de postura sin patrón fijo, la pierna derecha siempre sobre su rodilla opuesta, la cara bailando sobre el plano fijo desafiando la quietud del cámara. Lo último interesante que dijo en la parte final del show fue que le gustaría regresar al día en que se abrió la investigación de la USADA para haber actuado de forma diferente, haber llamado a dos o tres personas y haber hecho tres o cuatro cosas. ¿Alguna de dentro del ciclismo? Pero el caso es que ayer se dio la vuelta a un gran trozo de la mierda que esconde este deporte. Lo malo es que Armstrong no quiso quitar la manta y descubrir la verdad de su época. Quizá esta noche sepamos más cosas.

sábado, 12 de enero de 2013

La Vuelta 2013 o cómo rizar el rizo

La Vuelta a España es como esos chistes que dicen: “tengo dos noticias, una buena y otra mala”. La buena noticia es que el 'Ciclismo de Youtube' definitivamente se ha ganado el corazón de Unipublic (caretas fuera). La mala es que el aficionado purista ha dejado de entender el rumbo de la ronda española y lo mejor que puede hacer es buscar la típica cuesta de cabras de su pueblo y proponerla para futuras ediciones. Quizá hasta la bauticen con su nombre y todo.

Javier Guillén ha conseguido que La Vuelta interese, que televisiones, radios y prensa nacional regresen a la carrera y los aficionados a las cunetas, partiendo de la base de que se buscan veinte minutos de tensión que produzcan mínimas diferencias hasta el último día y, a poder ser, constantes cambios de líder. Tal es así, que del momento decisivo de la carrera no hay documento visual. Mi primer pálpito es pensar que nadie se había planteado que alguien pudiera atacar tan lejos de la meta en Fuente Dé; pasó y volvimos a los años 30. Me encuentro en las antípodas de su concepción ciclista, pero admito que está en una empresa privada y tiene derecho a planificar la carrera a su antojo e imprimir su propia filosofía. Perfecto. La realidad, por mucha lobotomía que se haga, es que en 2012 volvió a ser la tercera gran ronda por etapas del año por detrás de Tour y Giro.

Es un acierto el regreso del Monachil y su encadenado con el alto de Hazallanas, aunque la organización se exceda y lo venda como “alta montaña”; el bloque pirenaico -Collada de la Gallina, Peyragudes y Aramón Formigal- está diseñado para producir diferencias reseñables. En la etapa granadina y en las dos primeras del tríptico de los Pirineos se incluyen duros puertos de paso -Monachil, Envalira y Balès- como preámbulo a la subida final. Son, por tanto, etapas que van más allá de los diez minutos finales de fuegos artificiales y el ver a los ciclistas subir haciendo eses por rampas como la de Valdepeñas de Jaén. Lo que yo entiendo por una etapa de una gran vuelta por etapas y no un Montelupone de una Tirreno – Adriático, por ejemplo.

El Angliru cobra una magnitud elevadísima para la organización, que ha corrido un enorme riesgo poniéndolo el penúltimo día de carrera cual Stelvio. Con los Pirineos precediendo la diagonal asturiana hacia el cielo, se corre el riesgo de que las diferencias sean lo suficientemente elevadas (algo insólito estos últimos años) como para que el champán sea un espumante del montón. O, visto del otro lado, que el segundo en la general deba arriesgar tanto que la etapa cobre un tinte más épico aún del que supone para cualquier profesional del ciclismo pasar indemne por La cueña les cabres. La meta en el Naranco es otro aliciente más para la promoción de una ciudad maravillosa como Oviedo.

Me gusta la contrarreloj por equipos inicial, desde la idea de salir de una batea en Vilagarcía de Arosa y el recorrido hasta Sanxenxo. Por su longitud, es algo más que el tradicional prólogo. Y las diferencias pueden aumentar en la subida a A Groba, en Baiona. En Finisterre, la realización -si sabe lo que tiene entre manos-, debería jugar con el faro, las cortadas y el pequeño islote tras el “fin del mundo”, al que se llegará por una de las rutas más bonitas de España, pasando por la tortura del mirador de Ézaro. Igual sucederá con el lago de Sanabria, tras el cual La Vuelta pondrá rumbo sur -no hay guiño a Ponferrada, como sí ha hecho el Giro con Florencia- hacia el calor de Extremadura y Andalucía a finales de agosto. Las bonificaciones y Hazallanas harán las primeras diferencias antes de la crono individual de Tarazona, que incluye una incursión en las faldas del Moncayo y lo que eso supone con el viento. El espíritu de la crono de Menchov en Zaragoza rondará aquel día en más de alguna cabeza.

Antes de los Pirineos, un nuevo paso por Cataluña para llegar a Tarragona y homenajear a Xavi Tondo en Valls. Ese día se subirá el durísimo pero intrascendente por su colocación Rat Penat. Y, por fin, la alta montaña. Así vende Unipublic la etapa de la Collada de la Gallina:
“El entonces inédito puerto de la Collada de la Gallina nos permitió ver una de las batallas más atractivas que se recuerdan en el ciclismo moderno. Valverde, Joaquim Rodríguez y Contador hicieron que los aficionados se engancharan definitivamente a una carrera que batió todos los records”. (Me confieso fan del ciclismo antiguo).

Entre el bloque pirenaico y las etapas asturianas, se encuentra Peña Cabarga; para muchos aficionados, un aliciente perfecto para creer en el resurgir de Juanjo Cobo tras un 2012 por el que ha pasado sin hacer ruido. Madrid espera a los valientes el domingo 15 de septiembre, tras salir de uno de los numerosos centros comerciales que pueblan el extrarradio de la capital. Por el camino, 13 finales en alto entre cuestas de cabras, media y alta montaña, 10 finales inéditos y ni una sola etapa con final más allá de la cima a la que llegue el pelotón. La Vuelta 2013 explota hasta la hilaridad su apuesta por el ciclismo fugaz, aunque por el camino se deje al aficionado español de toda la vida y olvide al resto del mundo.
Web oficial: http://www.lavuelta.com/