martes, 2 de octubre de 2012

Giro 2013: un caramelo engañoso para Wiggins (I)

14.000 metros de desnivel acumulado en dos días consecutivos y el cuarto Giro con más kilómetros contrarreloj del nuevo siglo -92,3-. Con o sin Wiggins, Nibali o Contador, el Giro de Italia 2013 está pensado para sufrir y enamorar. Un año más.

No estuvo Wiggins en la presentación de la carrera el pasado domingo. Mientras se  prepara una película sobre su vida y escucha los cantos de sirena que desde el Reino Unido le instan a dejar de lado el Tour, se plantean varias cuestiones: aún a pesar de que el Tour pueda favorecer a los escaladores, ¿son acaso Alpes y Dolomitas más suaves que la montaña del hexágono? ¿Por qué correr en Italia después de dos años inédito? La última vez que apareció por suelo transalpino fue en la Milán – San Remo de 2011. En 2010 quiso afinar su forma de cara al Tour en el Giro. El resultado fue desastroso.

¿Puede haber habido cambios de última hora en el recorrido para atraer al británico? Las audiencias, el dinero y los patrocinios potentes hablan inglés en el ciclismo y su ascendencia va camino de convertirse en sana tiranía para este deporte. Desde luego, Wiggins se encontraría con la segunda crono más larga en el Giro desde 2001, perfecta para sus características. 55,5 kilómetros a orillas del Adriático, entre Gabicce Mare -ciudad pegada a la Cattolica del fallecido Marco Simoncelli- y Saltara. Pese a discurrir paralelos al mar, los ciclistas no verán el agua más que al principio del recorrido. Después, las arboledas y campos de labranza serán testigos de su marcha, con varios cambios de dirección y el peligro del viento. Algunos tramos son estrechos y con el asfalto deteriorado -si nos fiamos de Google Maps-. Solo la contrarreloj del Giro del 'Cento anni' en Cinque Terre tuvo mayor longitud; pero, a diferencia de lo que sucedió en 2009, esta crono llegará antes de que el pelotón encare la alta montaña, con todo por decidir.

El Giro lanza dos invitaciones hacia 'Wiggo': esa contrarreloj y la prueba por equipos en la isla de Ischia, el segundo día de carrera, bordeando la costa para terminar en Forio. El viento y la gestión de los repechos del recorrido serán las claves de una crono de 17 kilómetros hecha para que Garmin, Sky y BMC se peleen por la victoria con Nápoles en el horizonte. La Nápoles de Roberto Saviano y Riccardo Mutti que iniciará el Giro con una atractiva etapa en un interminable circuito. Lo nunca visto en una vuelta por etapas.

De ahí al cuarto día, el pelotón afrontará etapas maratonianas y buscará el sur, llegará hasta la “bota” de la geografía italiana para tomar contacto con la media montaña. Puertos como Sella di Cantona – descenso rápido, sin curvas de entidad- o Serra San Bruno no deberían ser determinantes entre los favoritos. La llegada a Pescara, en la quinta etapa, sí podría animar a las escaramuzas por el final plagado de 'tornantes' tras coronar San Silvestro, a solo siete kilómetros de la meta.

Tras la dura crono en la provincia de Pesaro y Urbino -octava etapa-, el Giro explotará el color de la Toscana, con un guiño al Mundial de 2013 que se correrá en Florencia. La subida a Fiesole, con un bonito teatro romano, aparecerá seguro en la realización antes de ganarse el corazón del mundo en la ciudad del río Arno. Cobrará entonces verdad la máxima de “la carrera más dura del mundo en el país más bello del mundo”. Y de la quietud de los viñedos se llegará al trueno de las montañas tras el primer día de descanso.
El 14 de mayo comenzará el infierno. 167 kilómetros, con la trampa del Passo Cason di Lanza (dos tramos muy duros, por encima del diez por ciento, perfectos para romper la carrera y desarbolar al equipo del líder), y con un descenso por carretera estrechísima y asfalto rugoso, rodeado de vegetación antes de enfilar la subida al Altopiano del Montasio. Los diez kilómetros finales serán sin descanso, siempre por encima del siete por ciento, con picos del trece y rampas de hasta el veinte.

La undécima etapa mantendrá al Giro cerca de la frontera con Austria. Es un recorrido perfecto para que gane una fuga y los favoritos se muevan en los kilómetros finales de la llegada a Vajont. Los dos días siguientes, el pelotón se moverá hacia el este, en sendas etapas llanas. Una, muy corta -127 kilómetros- y con un traslado largo hacia la salida en Busseto de la segunda, de 242, como interminable aperitivo de los Alpes occidentales. El primer asalto será entre Sestriere -cada vez menos determinante- y el durísimo Jafferau, similar a Alpe di Pampeago. 7 kilómetros al 9 por ciento de pendiente media por una subida muy estrecha. Importante, por tanto, la colocación al iniciar la subida. El tránsito de coches y motos podría ser caótico. La longitud de la etapa -156 kilómetros- sorprende en el Giro, así como la del día siguiente, de 150, para salir del territorio transalpino.

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