lunes, 5 de marzo de 2012

Arena en el circo ciclista

Cayó la segunda hoja del calendario y el ciclismo se adentra en el mes del adoquín, los treinta días más felices para muchos aficionados que ven en las clásicas de un día un atractivo mayor que el del Tour de Francia. Y la noticia a estas alturas es que Philippe Gilbert está lejos de la forma exhibida el año pasado. Problemas mecánicos en la Omloop Het Nieuwsblaad le alejaron de la victoria y en la Strade Bianche, donde partía con el dorsal número uno, acabó a más de siete minutos de Cancellara. El campeón belga inicia la temporada en un nuevo equipo, la superpoderosa estructura del BMC, con gente del nivel de Ballan, Hincapie, Burghardt o Van Avermaet en las carreras con adoquín y la sombra de Cadel Evans para el tríptico de las Ardenas. Con más galones que nunca, también con más ganancias, Gilbert prepara a conciencia Amstel Gold Race, Flecha Valona y Lieja-Bastogne-Lieja. Estará el miércoles en la salida de la Tirreno-Adriático y será, como siempre, uno de los favoritos en la Milán-San Remo el día 17.

Por contra, que en Flandes y Roubaix vaya a haber de nuevo un duelo entre Fabian Cancellara y Tom Boonen dejó de ser noticia hace ya muchas temporadas. De las prestaciones del suizo -ganador el sábado de la Strade Bianche con uno de sus habituales solos- y del belga -segundo en la Het Nieuwsblaad, al perder el sprint con el sorprendente Sep Vanmarcke- se entiende que ambos llegarán a la primera semana de abril al máximo. No les valen los resultados del año pasado, solo la victoria, una dinámica a la que se ha adaptado -y muy bien- el nuevo equipo de 'Tommeke', el Omega Pharma-Quick Step, 15 victorias ya en solo mes y medio de competición. Para el RadioShack-Nissan, la primera llegó de la mano del rodador de Berna, al más puro estilo Cancellara: molinillo en las carreteras arenosas de la Toscana para dejar atrás a todos sus compañeros de fuga y llegar en solitario a la Piazza Il Campo de Siena. Entre tanto, Thor Hushovd ha demostrado estar todavía corto de forma, Pozzato es una incógnita y Flecha sigue coleccionando podiums. Otro año más estará en la pomada, siempre con remotas opciones de ganar por su falta de velocidad en los metros finales.

Llega la semana de la París-Niza -ganó Gustav Larsson el prólogo del domingo- y de la Tirreno-Adriático, dos carreras sobre las que nadie duda de su continuidad. En el norte de España, en cambio, los problemas económicos ahogan a grandes carreras de renombre: Vuelta al País Vasco, Clásica de San Sebastián y Volta a Catalunya. Entre líos políticos y la ausencia de las partidas de dinero público de años anteriores, el futuro de las tres carreras está en el aire para 2013. Otras, como el Gran Premio Miguel Induráin, se han salvado a última hora. Y, al tiempo que la Vuelta a Castilla-León o la Vuelta a Murcia han reducido sus etapas, la Clásica de Almería debutó este año con la categoría 1.HC, la única noticia positiva para los organizadores de la Península, que deben replantearse desde ya, junto con las instituciones públicas, el modelo de financiación y explotación de una carrera ciclista.

No hay problemas es en Francia, donde la recuperación de la "Copa de Francia de ciclismo" ha fortalecido la salud de las carreras modestas por debajo de la categoría "World Tour", permitiendo la fulgurante aparición de Jonathan Tiernan-Locke, un enjuto escalador británico que pronto comenzará a acaparar titulares en su país, enfocado al maillot arcoíris de Cavendish o al cuarto asalto de Wiggins al Tour de Francia. En el golfo Pérsico tampoco hay falta de dinero para descubrir estrellas, como Arnaud Démare, campeón del mundo sub23 en Copenhague y que en su debut en la élite con el FDJ-Big Mat suma ya tres victorias, la última este domingo en la segunda y última etapa del Driedaagse van West-Vlaanderen. Su compañero Nacer Bouhanni también apunta maneras.

Foto para la despedida: el Kapelmuur nevado. Cortesía de una leyenda, Johann Museeuw

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