miércoles, 28 de marzo de 2012

Boonen abandera la primavera belga

Lo único que le ha salido mal al Omega Pharma-Quick Step en este mes inicial de clásicas fue la caída accidental del brioso Matteo Trentin en los metros finales de la Milán - San Remo, perdiendo una plaza entre los 10 primeros, un magnífico resultado para un corredor sub23 como el italiano en una carrera que requiere algo más que buenas piernas para llegar con opciones a la meta del Lungomare después de más de 300 kilómetros sobre el sillín.

Dentro de Bélgica, el equipo albiceleste pone la música en los muros de pavés sobre la que los demás tienen que bailar. El ritmo lo marca el legendario Tom Boonen, historia viva del ciclismo. Con 31 años, también los grandes aprenden y tras aquel sprint tontamente perdido frente a Sep Vanmarcke en la Omloop Het Nieuwsblad, nadie ha podido con él en los metros finales de la E3 Prijs y de la Gante-Wevelgem. Sus clásicas series sobre el Taaienberg han mostrado su versión más ambiciosa. Desatado, el de Mol es un año más la mejor baza nacional para el Tour de Flandes.

Y cuando el jefe de filas no aparece, el premio se lo lleva el mejor gregario, Niki Terpstra, con un solo inmaculado en los kilómetros finales del Dwars door Vlaanderen después de trabajar a destajo para Sylvain Chavanel, que definió la segunda posición ante el veterano Koen de Kort. Los dos siguen llevando el peso del equipo en los 3 días de La Panne, afinando la forma para el domingo. Al holandés le tocará barrer el pelotón cuando Boonen lo ordene. Pero lo importante será el papel de Chavanel: sabiendo del magnífico estado de forma del excampeón del mundo, ¿tendrá la misma libertad de movimientos que el año pasado? Si es así, de Wilfred Peeters se espera entonces que frene el ímpetu del ciclista belga para no caer en la pantomima de 2011, que dejó la imagen del equipo por los suelos.

La cuota española ha quedado espléndidamente representada por Óscar Freire, segundo en la E3, cuarto en la Gante-Wevelgem, tocando con los dedos dos victorias que habrían adornado un poco más su grandioso palmarés. Al no ganar, convirtió su pelea en un botín mayor para Boonen, dos antiguos portadores del maillot arcoíris frente a frente, una lucha espectacular. Jon Izagirre se comió toda la fuga buena del día -gran esfuerzo del Euskaltel- y Rojas, metido en el corte bueno el sábado, llegó justo de fuerzas al sprint y derribó en un extraño movimiento, quizás provocado por el viento de cara, a Tosatto y Van Avermaet. Para el del conjunto BMC es su tercer incidente en menos de un mes pero las caídas no merman su rendimiento, que de largo está siendo el mejor de su equipo en las clásicas de pavés. Gilbert, con una infección bucal, es la sombra del caníbal del año pasado y a Hushovd apenas se le vio en la Het Nieuwsblad. Para el domingo se espera la reaparición de Flecha, aunque su forma para De Ronde será una completa incógnita tras pasar por el quirófano. La dureza del nuevo final de la carrera le favorece.

De Cancellara se espera que sepa definir a la hora de la verdad, algo que solo ha conseguido este año en la Strade Bianche. Aunque en la E3 puso a todos los favoritos firmes con uno de sus latigazos, hubo reminiscencias de los problemas que sufrió en el Kapelmuur en el pasado Tour de Flandes, caída y fractura del brazo de Carlos Barredo incluida. Pero al suizo se le ve muy fino y a la expectativa como todos los años. Los flashes por ahora se los deja a Boonen. Como Pozzato, recuperada ya su maltrecha clavícula y con el hambre de aparecer al fin en la clásica flamenca por excelencia. Ésa en la que un día no muy lejano brillará Peter Sagan.

jueves, 15 de marzo de 2012

Y el Bernabéu habló en ruso

Las líneas que siguen son ficticias, aunque pueden tener mínimos paralelismos con la realidad:

Seguramente ayer, Eladio Paramés aterrizó en el aeropuerto Domodedovo de Moscú, hizo cola en la aduana, fue atendido por un joven militar vestido con traje de clara evocación soviética y ganó la calle para adentrarse en el centro de la ciudad. El taxi al restaurante donde degustó cucharadas enteras de caviar y otras delicatessen rusas lo pagó de su bolsillo. Y de ahí, al campo.

Luzhniki no tenía esta vez el anillo de atletismo ni los asientos multicolor. Tampoco -qué raro- hierba artifical. Sospechoso. Y cuando vio que el 95 por ciento de los aficionados, todos ellos vestidos de blanco, estaban mudos y solo un colectivo ruidoso de azulgranas -la pesadilla culé está por todas partes- se hacían escuchar, se desconcertó. Por eso, al acabar el partido, que el Madrid ganó fuera de casa 1-4, Paramés elogió en Twitter la actitud de la afición del CSKA, irreductible aún en la derrota.

Ayer no se jugaba en Moscú ni el portavoz de José Mourinho fue a Luzhniki, pero el reproche a la afición del Real Madrid quedó patente en un mensaje del “pitbull” del entrenador blanco: “Ayer fui a ver al Real Madrid ganar 4-1 al estadio del CSKA... Perdón, como solo escuche rusos en 90 minutos me equivoqué”. Las únicas voces que se oyeron fueron las de ese “grupito de detrás de la portería”, como declararía el entrenador blanco al finalizar el partido. El mismo grupo que ha conseguido que la afición de un equipo que se jactaba de no pensar en los demás cuando gana siempre tenga palabras de “cariño” hacia el Barcelona. Entre otros muchos méritos.

Al público del Bernabéu solo le atraen los extremos. Las remontadas imposibles sacaron lo mejor de 90.000 gargantas en los ochenta, como sucedió hace más de un lustro con aquella eliminatoria de Copa del Rey contra el Zaragoza; emociones fuertes y la crítica en forma de silbidos a quienes no están a la altura del mejor club del siglo pasado. El Nessun Dorma de Pavarotti y la prodigiosa voz de Plácido Domingo carecen de la testosterona de “las mocitas madrileñas” o las carreras imposibles de Raúl e Higuaín en busca de la pelota. Desde que se hizo obligatorio que a cada entrada le correspondiera un asiento, las mareas de gente corriendo en los fondos han desaparecido, y con ellas el ardor guerrero de un estadio en el que tan solo ese “grupito” alza su voz para recordar a Juanito cada minuto siete.

Hoy, se hablará más de lo escrito por Paramés en Twitter que del mediocre partido del Real Madrid. Mientras los dardos de los periodistas no se los lleven los jugadores, Mourinho se dará por satisfecho. De eso se trata, de blindar a su plantilla en los malos momentos, de ladrar siempre que se pueda, por lo que sea, como sea. Ya se encargarán otros de defender o cuestionar el señorío del club.

lunes, 5 de marzo de 2012

Arena en el circo ciclista

Cayó la segunda hoja del calendario y el ciclismo se adentra en el mes del adoquín, los treinta días más felices para muchos aficionados que ven en las clásicas de un día un atractivo mayor que el del Tour de Francia. Y la noticia a estas alturas es que Philippe Gilbert está lejos de la forma exhibida el año pasado. Problemas mecánicos en la Omloop Het Nieuwsblaad le alejaron de la victoria y en la Strade Bianche, donde partía con el dorsal número uno, acabó a más de siete minutos de Cancellara. El campeón belga inicia la temporada en un nuevo equipo, la superpoderosa estructura del BMC, con gente del nivel de Ballan, Hincapie, Burghardt o Van Avermaet en las carreras con adoquín y la sombra de Cadel Evans para el tríptico de las Ardenas. Con más galones que nunca, también con más ganancias, Gilbert prepara a conciencia Amstel Gold Race, Flecha Valona y Lieja-Bastogne-Lieja. Estará el miércoles en la salida de la Tirreno-Adriático y será, como siempre, uno de los favoritos en la Milán-San Remo el día 17.

Por contra, que en Flandes y Roubaix vaya a haber de nuevo un duelo entre Fabian Cancellara y Tom Boonen dejó de ser noticia hace ya muchas temporadas. De las prestaciones del suizo -ganador el sábado de la Strade Bianche con uno de sus habituales solos- y del belga -segundo en la Het Nieuwsblaad, al perder el sprint con el sorprendente Sep Vanmarcke- se entiende que ambos llegarán a la primera semana de abril al máximo. No les valen los resultados del año pasado, solo la victoria, una dinámica a la que se ha adaptado -y muy bien- el nuevo equipo de 'Tommeke', el Omega Pharma-Quick Step, 15 victorias ya en solo mes y medio de competición. Para el RadioShack-Nissan, la primera llegó de la mano del rodador de Berna, al más puro estilo Cancellara: molinillo en las carreteras arenosas de la Toscana para dejar atrás a todos sus compañeros de fuga y llegar en solitario a la Piazza Il Campo de Siena. Entre tanto, Thor Hushovd ha demostrado estar todavía corto de forma, Pozzato es una incógnita y Flecha sigue coleccionando podiums. Otro año más estará en la pomada, siempre con remotas opciones de ganar por su falta de velocidad en los metros finales.

Llega la semana de la París-Niza -ganó Gustav Larsson el prólogo del domingo- y de la Tirreno-Adriático, dos carreras sobre las que nadie duda de su continuidad. En el norte de España, en cambio, los problemas económicos ahogan a grandes carreras de renombre: Vuelta al País Vasco, Clásica de San Sebastián y Volta a Catalunya. Entre líos políticos y la ausencia de las partidas de dinero público de años anteriores, el futuro de las tres carreras está en el aire para 2013. Otras, como el Gran Premio Miguel Induráin, se han salvado a última hora. Y, al tiempo que la Vuelta a Castilla-León o la Vuelta a Murcia han reducido sus etapas, la Clásica de Almería debutó este año con la categoría 1.HC, la única noticia positiva para los organizadores de la Península, que deben replantearse desde ya, junto con las instituciones públicas, el modelo de financiación y explotación de una carrera ciclista.

No hay problemas es en Francia, donde la recuperación de la "Copa de Francia de ciclismo" ha fortalecido la salud de las carreras modestas por debajo de la categoría "World Tour", permitiendo la fulgurante aparición de Jonathan Tiernan-Locke, un enjuto escalador británico que pronto comenzará a acaparar titulares en su país, enfocado al maillot arcoíris de Cavendish o al cuarto asalto de Wiggins al Tour de Francia. En el golfo Pérsico tampoco hay falta de dinero para descubrir estrellas, como Arnaud Démare, campeón del mundo sub23 en Copenhague y que en su debut en la élite con el FDJ-Big Mat suma ya tres victorias, la última este domingo en la segunda y última etapa del Driedaagse van West-Vlaanderen. Su compañero Nacer Bouhanni también apunta maneras.

Foto para la despedida: el Kapelmuur nevado. Cortesía de una leyenda, Johann Museeuw