jueves, 26 de enero de 2012

Postales del Clásico

Postal 1: no deja de resultar soprendente la pasividad del Barcelona en los momentos iniciales de todos los Clásicos de esta temporada. Empezando desde la ida de la supercopa hasta el último envite del miércoles, la primera línea de presión del Real Madrid -bien Benzema o Higuaín- recorre 45 metros sin otro objetivo que forzar la cesión de la defensa azulgrana a Valdés o Pinto. Los dos porteros, con el ADN de toque y toque impuesto por Guardiola, juegan siempre en corto a los centrales abiertos, aunque estos estén presionados por la segunda línea blanca. Ayer, no obstante, no hubo que esperar a que la pelota llegase al portero gaditano. Apareció Higuaín para aprovechar la falta de comunicación entre Piqué y su compañero pero definió mal, apresurado desde el segundo diez del partido.

Postal 2: Özil y Kaká generando situaciones de superioridad en el centro del campo, haciendo perder el sitio a Sergio Busquets para crear espacios con los que asistir en la banda izquierda a Ronaldo con las carreras del brasileño, siempre en perpendicular a la portería del Barça, o con las exquisitas diagonales del alemán -trallazo al larguero incluido-, que en el segundo tiempo se pegó más que nunca al carril derecho para fintar y regatear a Abidal hasta que sus reservas de energía se agotaron. Imprescindible en este Real Madrid.

Postal 3: para el que siempre rompe los esquemas, Leo Messi. A pesar de que Lass y Xabi Alonso ataron al Balón de Oro en el centro del campo, el argentino salió dos veces de la trinchera y fue determinante. Imparable hacia la portería, capaz de inventar un pase picado en la semiluna del área para habilitar a un Pedro que, libre del marcaje de Arbeloa, marcó el uno a cero. Una carrera por la banda derecha preludió la que debía haber sido la expulsión de Lass en una falta que dio lugar al ovús imparable de Daniel Alves. Por muchas correas que llevase al cuello, lee mejor que nadie los momentos de relajación del enemigo e interpreta casi con la claridad de Xavi los espacios.

Postal 4: el arbitraje pésimo de Teixeira Vitienes deslució el partido. Demasiadas polémicas solucionadas de la manera menos comprometedora para los dos equipos. Dos posibles penaltis a favor del Real Madrid, la no expulsión de Lass al borde del descanso, condescendencia con el indultado pero duro Pepe y solo una roja, la de un Sergio Ramos que volvió a ver una tarjeta por protestar y que luego ganó las duchas por airear los codos ante Busquets muy lejos de su posición natural. El colegiado cántabro desgraciadamente no estuvo a la altura.

Postal 5: y última, para el fútbol, la intensidad y el esfuerzo ímprobo del Real Madrid en el primer tiempo. Para la pegada de peso pesado del Barcelona en el Clásico más plácido de Casillas esta temporada. Dos zarpazos, dos goles para sobreponerse a las lesiones de Iniesta y Alexis. Para la voluntad del Real Madrid más fiel a sus principios, a su idiosincrasia de juego, giro copernicano respecto a la semana pasada. Para el mejor partido del mundo sin peleas, solo el balón y 22 jugadores luchando por el poder hegemónico del fútbol.

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