viernes, 13 de enero de 2012

Es sólo deporte

Siempre he creído que el deporte, junto con el colegio, es la mejor escuela de vida. El tiempo y el espacio para que una persona se desarrolle físicamente, antaño para la guerra, en la actualidad para crear iconos con mayor alcance que políticos o pensadores en la era de la imagen. Pero sobre todo para que se adquieran valores y aptitudes que crezcan y maduren junto al hombre, perennes. Millones de personas vuelcan muchas de sus expectativas en héroes televisivos que no son más que ellos sino igual de humanos y, por tanto, falibles.

Ya sea de forma individual -algún día prometo abordar este aspecto- o de forma colectiva. Y aquí me detengo, en el equipo. Jugar del lado de otras personas puede hacernos mejores, pero a la hora de la verdad, cuando la pelota es tuya y te toca pensar qué hacer con ella, tu cabeza decide por ti mismo, y lo que es más importante, por tus compañeros. Si llega el error, surgirán las críticas y las fricciones, caerá la autoestima. Por pequeña que sea la presión, el deseo de ganar eclipsa el resto de valores intrínsecos al deporte.

España ha vivido 20 años históricos para el deporte de élite y una de las principales causas radica en la mentalidad ganadora de los nuevos deportistas. Pero, como periodistas, muchas veces cargamos sobre gente corriente un peso imposible de asumir. Sólo gana una persona o un equipo y, como una vez oí decir a Zinedine Zidane, "siempre hay alguien mejor que tú". Si jugamos por placer, caer en la polémica hace tedioso al deporte; si ganamos, demos la mano; igual si perdemos, y hagamos autocrítica para mejorar la próxima vez, aunque se vuelva a perder. Pero, sobre todo, sigamos jugando, sólo así entenderemos a muy pequeña escala el sacrificio de quien vive del deporte.

Dedicado a mis compañeros y amigos de Onda Madrid.

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