lunes, 22 de octubre de 2012

El gran farsante

Oh yes, I'm the great pretender. Adrift in a world of my own. I've played the game but to my real shame you've left me to grieve all alone.//Too real is this feeling of make-believe. Too real when I feel what my heart can't conceal//Oh,yes, I'm the great pretender. Just laughin' and gay like a clown. I seem to be what I'm not, you see I'm wearing my heart like a crown. Pretending that you're still around. | The Platters - The great pretender

Hoy es uno de esos días en que los “todólogos” de los medios de comunicación hacen su agosto. Hoy, muchos españoles utilizarán esa muletilla tan tristemente común: “ya te lo decía yo”, “si estaba claro”. Paralelamente a la consolidación de nuestros oscuros clichés, el ciclismo se reafirma en su mentira.
Ha caído Lance Armstrong, con sus siete Tour de Francia que ya no son suyos ni serán de nadie. Una hipotética apelación del americano al TAS no debería cambiar el final de la historia que la USADA se empeñó en investigar. Al calor de los hechos y las pruebas, la burbuja que este lunes de octubre ha explotado se cimentó en el dopaje sistemático y con la connivencia de la UCI. El éxito, la fama y la posterior imagen del superviviente de un cáncer testicular con solo un tres por ciento de probabilidades de sobrevivir se deben a burlar la legalidad del sistema.

¿Bajo qué condiciones declararon Leipheimer, Hincapie, Vaughters, Vande Velde o Hamilton? Y, sobre todo, ¿por qué? En mi inocencia, me gustaría pensar en la moral sajona, en la conciencia recta heredada de los británicos. Pero es un razón que muere antes siquiera de pensar en ella. Apelando a ésta, la burbuja nunca habría existido; todo esto se habría parado mucho antes. El caso es que hay dinero público de por medio -el de años de patrocinio del U.S. Postal Service- y el ciclismo, como cualquier esfera del deporte, está movido por egos. ¿Qué ha movido a testificar a estos hombres, que también se doparon y medraron a la sombra de Armstrong? Desgraciadamente es algo que solo ellos saben. Pero me gustaría dejar una cosa clara: en el millar de folios del expediente, 11 excompañeros hablan abiertamente de dopaje -y tácitamente queda claro su vínculo con éste-. En mis 24 años de vida no recuerdo más que a Jesús Manzano despotricar contra el dopaje y sus hilos aquí en España.

Pasada la una, Pat McQuaid ratificaba que “Lance Armstrong no tiene lugar en el ciclismo”. La UCI, que se supone vela por la limpieza de este deporte, recibió donaciones del corredor tejano y de Nike hace una década. Por entonces era presidente Hein Verbruggen, que nunca ha tenido que responder sobre ello ante un juez. Es 2012 y la UCI la dirige un irlandés que ha tomado la decisión lógica para aferrarse al cargo, ese desde el que hace y deshace en el que se supone que es un estamento sin ánimo de lucro, según su carta fundacional. McQuaid ha borrado a Armstrong, pero ¿está dispuesto a ir hasta el final para acabar con el dopaje en el ciclismo?

Porque hay que tener clara una cosa: el enemigo del ciclismo no es Armstrong. Es el dopaje. Y es una práctica que subsiste a cada generación, quizá porque el mejor ejemplo no es tener un director deportivo que se ha dopado -y ha confesado a posteriori-, o un compañero que cayó en la trampa conscientemente -el autor es favorable a las sanciones a perpetuidad-, o un patrocinador que, curiosamente, es una empresa farmacéutica de primer nivel. Cuando uno sostiene en sus manos un viral de Epogen de la firma AMGEN, piensa en el Tour de California y no puede ver el ciclismo de la misma manera a como lo vio con sus ojos de niño ingenio.

El dopaje es el “malo” de la película, ése al que no mata la primera bala, ni el primer cargador vaciado sobre su cuerpo. Por desgracia, cuenta con demasiados cómplices. Me asquea la falsa moral de Rudy Pevenage al decir que el Telekom se dopaba forzado por el dopaje del U.S. Postal, porque implica que para ganar vale todo. Que el fin justifica los medios porque el éxito mueve dinero. Aceptar esa frase maquiavélica conlleva huir del camino ético -y también legal- y esa decisión la toma solo aquel a quien incumbe. Nadie más. El dopaje adultera la competición porque no todas las personas reaccionan igual a “estímulos” externos, y ya no estamos ante la inocente 'Bomba' de Fausto Coppi. Actualmente, los corredores disfrutan de nuevos medicamentos antes de que incluso estos lleguen a las farmacias de los grandes hospitales.

“Todos lo sabíamos”. Los exciclistas son las moscas que se posan en el cadáver aún fresco del mito caído. Hablan de la superioridad de su equipo y obvian que siguen existiendo equipos arrolladores, corredores que desaparecen por años y regresan fortísimos. Para todos ellos, el ciclismo es hoy más limpio. Rabobank, en cambio, se marcha después de casi dos décadas de patrocinio leal. Me gustaría pensar que cada día hay más Christophe Bassons en el pelotón. Mi lado pesimista, en cambio, me invita a pensar que quizá el ciclismo no haya avanzado tanto desde 1998.

viernes, 5 de octubre de 2012

La encrucijada del Euskaltel

Euskaltel afronta uno de esos momentos que en inglés se calificarían como 'defining'. Determinante. Para Igor González de Galdeano, parece que la decisión ya está tomada: habrá corredores extranjeros en la formación de 2013. Una ruptura traumática con la política deportiva que nutre las canteras de numerosos equipos de Euskadi, dejando atrás la confianza en la gente de la tierra -o formada en ella- para abrir ¿definitivamente? las puertas al mundo.

Con Amets Txurruka e Iván Velasco fuera del equipo, Euskaltel apuesta por el materialismo del sistema de puntuación de la UCI, una organización tan decadente y corrupta que sería perfecta en el Irán de los Sohrabi o Zargari, pero cuyas derivas son inaceptables en occidente. La transparencia sobre el verdadero ránking del mérito de los equipos -y no esa mentira que venden en su web- brilla por su ausencia en la época de mayor y mejor acceso a fuentes de información jamás conocido por el hombre. La UCI y su tirano prefieren la regresión a la evolución.

Para el ciclismo español, el cambio de estrategia del equipo naranja cierra la vía de explosión de una de la cantera más boyante en la península Ibérica. “Siempre fui pobre, pero yo te di un lugar”, reza el tango, metáfora implacable que ilustra el tránsito de tantos buenos corredores a la élite. Muchos emigraron, sí; algunos de ellos han firmado una carta exhortando a que no se cambie la línea de trabajo.

Curiosamente, todos ellos han abandonado la estructura que hasta este año dirigía Miguel Madariaga.
La pregunta clave en todo este asunto es: ¿qué quiere ser Euskaltel a largo plazo? ¿Un semillero para otros equipos o una escuadra más en el pelotón? Y cuando me refiero a Euskaltel obvio a Igor González de Galdeano y salto directamente a la marca comercial. ¿Seguirían patrocinando un proyecto de categoría continental, cuyo impacto comercial se vería mermado por el descenso en la cobertura mediática, especialmente de la televisión? ¿Aceptarán el rechazo de parte de la afición a esta nueva visión de proyecto? En esta divagación se tiene en cuenta el carácter local del sponsor, y aunque el equipo seguiera recibiendo la misma atención por parte de los medios del País Vasco, la duda queda en el aire.

Si los responsables técnicos optan por abrir el mercado, ¿qué se quiere fichar? Corredores con puntos en el ránking de mérito, sí, pero ¿compensa cambiar la idiosincrasia traer a ciclistas eslovenos en lugar de potenciar la cantera y dejar que otros equipos de la zona -léase Orbea o Caja Rural- se beneficien? Estos dos conjuntos tienen las ideas claras, saben a qué juegan y, por encima de todo, a qué aspiran dentro de sus limitaciones. A Euskaltel el futuro a corto plazo le depara resolver estos interrogantes. ¿Bajar a categoría continental con el mismo diseño o luchar por una plaza en el World Tour con una nueva cara?

Artículos interesantes al respecto:

- Joanesguidor.com Lo que en Euskaltel no están sabiendo gestionar

- Cobblesandhills.com Buenos ciclistas 'serie B' con puntos

- Zonamatxin "El nuevo sistema de puntos se va a cargar a Euskaltel"

martes, 2 de octubre de 2012

Giro 2013: un caramelo engañoso para Wiggins (II)

A la espera de la publicación en España de un libro sobre Marco Pantani que pinta muy bien, el Giro ya ha puesto fecha a su particular homenaje a la victoria del de Cesenatico en el Tour del 98. Será el 19 de mayo, sin la Croix-de-Fer pero con el Mont Cenis y el tradicional encadenado del Télégraphe y el Galibier, en el que Pantani se hizo leyenda en un día de perros. El Giro premia la cara amable de un corredor que al año siguiente protagonizaría el mayor escándalo desde el 'caso Festina'. Imposible olvidar la mano vendada del 'Pirata', su cara taciturna en aquel hotel de Madonna di Campiglio y la voz de Ana José Cancio. Aquel día Pantani se dio de bruces con la realidad y comenzó el declive que le llevó a una muerte tan desgraciada como predecible.

Segundo día de descanso. Ya no habrá más tregua. Desandando el Mont Cenis por su vertiente francesa, el Giro regresará al Piamonte para subir el Andrate y jugarse la victoria en el descenso a Ivrea tras una paliza de 237 kilómetros. La 'Corsa rosa' se gana a los puntos, como un combate igualado de boxeo. Todo esfuerzo de más sin premio y cada oportunidad desaprovechada cuentan. El llano entre Caravaggio y Vicenza -203 km.- parece irrelevante ante la magnitud del tríptico de etapas final. Para abrir boca, una cronoescalada a Polsa, una subida de 20 kilómetros sin rampas de entidad pero en la que se pueden abrir diferencias. El último ejemplo, la “exhibición – espejismo” de Alberto Contador en Nevegal hace año y medio.

El Galibier, final más alto en la historia del Tour de Francia (Andy Schleck, 2011), queda eclipsado por dos gigantes que nunca han coincidido. Gavia y Stelvio son vecinos que, para el ciclismo, no parecen llevarse bien. O lo parecían. El único año en que ambos formaron parte del Giro, en 1988, el Gavia se subió en una auténtica “animalada” que hoy es épica de este deporte. El Stelvio esperaba al día siguiente pero el tiempo desaconsejó su ascenso. En 2013 coincidirán y, además, lo harán juntos, encadenados, porque aunados multiplican su grandeza. La subida larguísima a Val Martello acabará con los sueños de algunos y afianzará el idilio con la 'maglia rosa' de otros. En solo 128 kilómetros, el pelotón superará más de 7.000 metros de desnivel, con un desajuste térmico brutal. Sobre el papel, una de las etapas más duras de toda la historia del ciclismo.

Acostumbrados a jornadas a veces interminables, a la vieja usanza, el Giro también apuesta por etapas explosivas. Como ejemplos, en 2009 el Blockhaus se coronó tras solo 83 kilómetros, sin puertos previos. El Tour apostó por un recorrido exprés entre Modane y Alpe-d'Huez en 2011 -109 km.- y Alberto Contador puso patas arriba la carrera en la subida al Télégraphe (otra “carrera – espejismo”). Pero en 2013 no habrá terreno de aproximación. La salida en Ponte di Legno dejará a los corredores en plena brecha shakesperiana. Alguno querrá volverse al hotel o despertar de esa pesadilla.

El contraste con la brevedad llegará el último sábado. La batalla final. 202 kilómetros y nuevamente 7.000 metros de desnivel para tocar el cielo en las Tre Cime di Lavaredo, corazón dolomítico, tras 140 kilómetros sin pausa. Un subir y bajar entre el Passo Costalunga, San Pellegrino, el durísimo Giau -el Giro también se puede decidir en su bajada, donde Nibali atacó en 2011 tras un ataque tímido de Contador a poco de coronar-, y el Passo Tre Croci antes de llegar a los tres macizos más famosos del ciclismo mundial. Allí donde el 'Tarangu' sigue volando vestido con la 'maglia verde' de la montaña, quizá silbando la canción del precioso documental 'The greatest show on earth'.

La última imagen de las Tre Cime, en 2007, es la de Riccardo Riccó, 'cobra' hoy convertida en víbora apestada. El ciclismo es un deporte más limpio que hace quince años, pero por desgracia sigue siendo una fábrica de juguetes rotos.

El domingo, cuando todo haya acabado en Brescia tras siete vueltas a un circuito final, para muchos habrá terminado la pesadilla; otros lamentarán las ocasiones perdidas, el conservadurismo. Sólo uno disfrutará del confeti y del trofeo más bonito del ciclismo. Si es español, que no vuelvan a cantar el himno, por favor.

Giro 2013: un caramelo engañoso para Wiggins (I)

14.000 metros de desnivel acumulado en dos días consecutivos y el cuarto Giro con más kilómetros contrarreloj del nuevo siglo -92,3-. Con o sin Wiggins, Nibali o Contador, el Giro de Italia 2013 está pensado para sufrir y enamorar. Un año más.

No estuvo Wiggins en la presentación de la carrera el pasado domingo. Mientras se  prepara una película sobre su vida y escucha los cantos de sirena que desde el Reino Unido le instan a dejar de lado el Tour, se plantean varias cuestiones: aún a pesar de que el Tour pueda favorecer a los escaladores, ¿son acaso Alpes y Dolomitas más suaves que la montaña del hexágono? ¿Por qué correr en Italia después de dos años inédito? La última vez que apareció por suelo transalpino fue en la Milán – San Remo de 2011. En 2010 quiso afinar su forma de cara al Tour en el Giro. El resultado fue desastroso.

¿Puede haber habido cambios de última hora en el recorrido para atraer al británico? Las audiencias, el dinero y los patrocinios potentes hablan inglés en el ciclismo y su ascendencia va camino de convertirse en sana tiranía para este deporte. Desde luego, Wiggins se encontraría con la segunda crono más larga en el Giro desde 2001, perfecta para sus características. 55,5 kilómetros a orillas del Adriático, entre Gabicce Mare -ciudad pegada a la Cattolica del fallecido Marco Simoncelli- y Saltara. Pese a discurrir paralelos al mar, los ciclistas no verán el agua más que al principio del recorrido. Después, las arboledas y campos de labranza serán testigos de su marcha, con varios cambios de dirección y el peligro del viento. Algunos tramos son estrechos y con el asfalto deteriorado -si nos fiamos de Google Maps-. Solo la contrarreloj del Giro del 'Cento anni' en Cinque Terre tuvo mayor longitud; pero, a diferencia de lo que sucedió en 2009, esta crono llegará antes de que el pelotón encare la alta montaña, con todo por decidir.

El Giro lanza dos invitaciones hacia 'Wiggo': esa contrarreloj y la prueba por equipos en la isla de Ischia, el segundo día de carrera, bordeando la costa para terminar en Forio. El viento y la gestión de los repechos del recorrido serán las claves de una crono de 17 kilómetros hecha para que Garmin, Sky y BMC se peleen por la victoria con Nápoles en el horizonte. La Nápoles de Roberto Saviano y Riccardo Mutti que iniciará el Giro con una atractiva etapa en un interminable circuito. Lo nunca visto en una vuelta por etapas.

De ahí al cuarto día, el pelotón afrontará etapas maratonianas y buscará el sur, llegará hasta la “bota” de la geografía italiana para tomar contacto con la media montaña. Puertos como Sella di Cantona – descenso rápido, sin curvas de entidad- o Serra San Bruno no deberían ser determinantes entre los favoritos. La llegada a Pescara, en la quinta etapa, sí podría animar a las escaramuzas por el final plagado de 'tornantes' tras coronar San Silvestro, a solo siete kilómetros de la meta.

Tras la dura crono en la provincia de Pesaro y Urbino -octava etapa-, el Giro explotará el color de la Toscana, con un guiño al Mundial de 2013 que se correrá en Florencia. La subida a Fiesole, con un bonito teatro romano, aparecerá seguro en la realización antes de ganarse el corazón del mundo en la ciudad del río Arno. Cobrará entonces verdad la máxima de “la carrera más dura del mundo en el país más bello del mundo”. Y de la quietud de los viñedos se llegará al trueno de las montañas tras el primer día de descanso.
El 14 de mayo comenzará el infierno. 167 kilómetros, con la trampa del Passo Cason di Lanza (dos tramos muy duros, por encima del diez por ciento, perfectos para romper la carrera y desarbolar al equipo del líder), y con un descenso por carretera estrechísima y asfalto rugoso, rodeado de vegetación antes de enfilar la subida al Altopiano del Montasio. Los diez kilómetros finales serán sin descanso, siempre por encima del siete por ciento, con picos del trece y rampas de hasta el veinte.

La undécima etapa mantendrá al Giro cerca de la frontera con Austria. Es un recorrido perfecto para que gane una fuga y los favoritos se muevan en los kilómetros finales de la llegada a Vajont. Los dos días siguientes, el pelotón se moverá hacia el este, en sendas etapas llanas. Una, muy corta -127 kilómetros- y con un traslado largo hacia la salida en Busseto de la segunda, de 242, como interminable aperitivo de los Alpes occidentales. El primer asalto será entre Sestriere -cada vez menos determinante- y el durísimo Jafferau, similar a Alpe di Pampeago. 7 kilómetros al 9 por ciento de pendiente media por una subida muy estrecha. Importante, por tanto, la colocación al iniciar la subida. El tránsito de coches y motos podría ser caótico. La longitud de la etapa -156 kilómetros- sorprende en el Giro, así como la del día siguiente, de 150, para salir del territorio transalpino.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Demasiadas cuentas pendientes en el Cauberg

¡Cómo hemos cambiado!, que dirían 'Presuntos Implicados'. En 1998, España vivía de las contrarrelojes de Melcior Mauri y Abraham Olano, dos bazas de primer nivel en los Mundiales. Aquel fin de semana en Valkenburg, mientras Camenzind se vestía de arcoíris, Armstrong confirmaba que su metamorfosis no le hacía perder un ápice del clasicómano que fue antes del cáncer, al tiempo que un pinchazo amargaba al pobre Michael Boogerd, 'Chente' García Acosta, acostumbrado gregario, llegaba duodécimo a la meta, primer español en la prueba de línea. Decimoséptimo, a un mundo -14:46-, aparecía empapado Óscar Freire, el hombre que lo cambió todo.

Sea cual sea el resultado, España cuenta de nuevo con el tricampeón cántabro en un recorrido cuyo circuito es clavado al de aquella edición. Diez vueltas por el Limburgo holandés, después de una primera parte inicial de cien kilómetros en constante tobogán para que se forme la fuga y el pelotón decida si permite el esperpento de ser doblado por los cabeceros. Estuvo a punto de pasar en Melbourne, fue un aviso para los organizadores; estos prefieren, empero, correr el riesgo con tal de promocionar la región. Si el pelotón es doblado, lo habrán conseguido: quedarán para la historia.

Bemeleberg y Cauberg harán las selecciones progresivas del grupo. A Freire se le cruza de nuevo el Cauberg, ese montículo urbano en pleno Valkenburg que ofrece año tras año la pintoresca escena de miles de holandeses, cerveza en mano, esperando el paso de la Amstel Gold Race, una carrera que ningún español ha ganado todavía, quizá minusvalorada por el peso de la Lieja-Bastogne-Lieja y del nuevo arraigo de la Flecha Valona; otrora terreno de sprinters que vieron cercenadas sus opciones con la inclusión del Cauberg. Y en Freire aparece el recuerdo de lo que pudo haber sido este año, volando en solitario por sus rampas, sin un piñón más, atrancado al final, cazado en el final más agridulce que puede haber para un ciclista que ve la meta y atisba el podio y su nombre gritado por la megafonía.

Aquélla fue una estrategia inusual de carrera que, salvo hundimiento general de la selección, no debería darse. José Luis de Santos cuenta con Joaquím Rodríguez y Alejandro Valverde para saltar a cualquier movimiento de las demás selecciones en las últimas vueltas. La falta de comunicación o la dejadez -véase la prueba olímpica de Londres 2012- llevarán al fracaso, en mayúsculas a tenor del nivel de los dos corredores en la Vuelta a España. La carrera y las fuerzas de cada uno decidirán en último término, pero estos tres corredores -Freire, Rodríguez y Valverde- deberían ser los líderes del equipo.

Y deberían serlo por ascendencia y por opciones reales de ganar. España no puede especular con sus nueve corredores; el único objetivo en la cabeza de todos ellos ha de ser el maillot arcoíris. Solo hay un problema: no se duda del buen trabajo que harán Flecha, Moreno, Castroviejo y Lastras, pero Contador y Samuel Sánchez suscitan ciertas reservas. A saber, el estado del asturiano, tras una segunda parte de la temporada caótica por las caídas y la falta de continuidad, y el problema de qué hacer con el pinteño. En Pekín, Contador apenas contribuyó en su rol de gregario; por otro lado, su pobre sprint le resta cualquier opción de ganar a menos que sea en solitario. ¿Qué hará De Santos: lo usará para infiltrarse en una fuga a cuatro, tres vueltas del final o le exhibirá en el grupo como elemento disuasorio para otras selecciones? Esta última hipótesis está cogida con pinzas, toda vez que a pesar de la victoria en la Vuelta, 'Purito' Rodríguez le hizo un corredor vulnerable en subidas explosivas y de poca longitud.

En Segovia, Valverde comprobó de primera mano cómo Philippe Gilbert aprovecha cualquier metro a su favor. Habrá que marcar de cerca al belga, renacido en este final de campaña. Su primer año en el BMC, a razón de casi cuatro millones de dólares al año, ha sido mediocre. Fue un arranque de furia del valón el que desató las hostilidades en el Cauberg y finalmente dejó a Freire con la miel en los labios en la Amstel. A su lado emerge la impresionante talla de Tom Boonen, en un circuito demasiado exigente para el de Mol. Así que, como Freire y el resto de velocistas, buscará que le lleven hasta la base del Cauberg. Si los demás equipos endurecen la carrera, sus opciones se desvanecerán pronto.

Bélgica y España parecen los dos equipos más potentes. Italia siempre asoma, este año con Capecchi y Nibali, pero la 'azzurra' ha naufragado desde el nombramiento de Bettini como seleccionador. Froome, en una decisión controvertida, prioriza la ruta y no disputará la crono, en la que sus posibilidades de obtener una medalla eran mayores. Sagan afirma que no está en su mejor momento, pero si llega con opciones al último paso por la cima del Cauberg, será el favorito número uno. Voeckler y Chavanel cargarán con la responsabilidad de Francia; Holanda, salvo que se mueva de lejos, tiene opciones remotas de ganar. La cota más famosa de Valkenburg pondrá a cada cuál en su sitio.

domingo, 1 de julio de 2012

Eternamente España

El 1 de julio de 2012, el fútbol pasó a ser un deporte en el que juegan once contra once y siempre "gana España". Lo dice L'Équipe en la frase de apertura de su crónica sobre la victoria de España frente a Italia, que coloca a la selección como reina del viejo continente, junto a Alemania, y la aúpa definitivamente al escalafón máximo al que puede aspirar un deportista de élite: la historia, la eternidad. Las manoplas de Casillas, el temperamento de Piqué y Ramos, las piernas de plastelina de Busquets, el control de Xabi, la cintura de Iniesta, el cerebro de Xavi; los campeones de la Eurocopa han ejecutado en Kiev uno de sus mejores recitales.

España ganó contra once y contra diez. Desde la defensa menos goleada del campeonato -solo un gol en el torneo, el de Di Natale en el debut en Gdansk- se ha construido el tercer triunfo consecutivo en una fase final del máximo nivel. En las eliminatorias a partido único en Austria y Suiza, en Sudáfrica, en Polonia y Ucrania, no ha habido selección capaz de marcarle un gol a Iker Casillas. Una solidez aplastante que con el tiempo ha quedado refrendada con el dominio del balón y la fluidez de unos jugadores que, experimentados en sus clubes, aprendían a gestionar la presión de vivir primero con el sambenito de la eterna aspirante y más tarde con la de la euforia. Partidos como el de Croacia o las semifinales ante Portugal, de menor brillantez y juego conservador, mostraron a una España que se gustaba con el empate, que no tenía miedo al alambre sobre el que se mueve el fútbol en sus alturas. Esta selección muta con la palabra "oficial", no es la misma que cayó en el Monumental de Ríver, en Wembley, en Bari.

Desde el primer minuto, Cassano y Balotelli presionaron la salida del balón y Casillas, mucho más suelto con los pies que en el Real Madrid, lanzaba por sistema la pelota al cielo del Lobanovskiy de Kiev. Si Xabi, Busquets, Xavi e Iniesta no podían dar salida a la pelota más que en horizontal, aparecía Jordi Alba para meter la quinta y tumbar las dos primeras líneas de presión italianas. Así se gestó el segundo gol, una obra de arte que catapulta a Xavi como el Velázquez del balón, el maestro del punto de fuga para el pase más mortífero y determinante. Si el sábado el de Terrasa pedía un mayor protagonismo, en la final ejerció de mariscal de campo en la creación y la destrucción, presionando incluso en el balcón del área rival a un Pirlo secado por la solidaridad de la medular ibérica. España parecía tener una marcha más que en los cinco partidos previos de la Eurocopa; De Rossi y Pirlo no podían tapar tantos agujeros en las líneas de pase.

Balotelli huyó del campo tras el pitido final y sus lágrimas, como las de Pirlo, tiznaron sus rostros bañados por el sudor de la derrota, que no calma, que no alivia, que no sirve. Pero, así y todo, ¡bravo, Italia! Con Prandelli ha encontrado su camino, se ha unido en la adversidad de un fútbol corrupto y bailó en la semifinal al rodillo alemán. Pero como les sucedió a los germanos en Sudáfrica, cuando se encontró con España no pudo responder a la exigencia. Prandelli arriesgó y perdió. Tres cambios, dos prematuros, la lesión de Chiellini y la revolución de Di Natale, y la desafortunada estancia de Motta en el césped condenaron las aspiraciones de la Nazionale. Solo algún chispazo de Balotelli, experto en sacar faltas, alentó a Italia. Pero la lesión del centrocampista desvaneció cualquier posible remontada y Fernando Torres la convirtió en imposible con un gol y su postrera asistencia a Mata. Su tanto es el premio para los Reina, Valdés, Juanfran y Llorente, que no han jugado pero cuyo papel en el grupo ha sido tan importante como el del resto de sus compañeros.

La Eurocopa habla de nuevo español, y ha costado. Los jugadores se han sobrepuesto al cansancio extremo de un final de temporada al límite, con un calendario grotesco -auspiciado por una Federación aún más ridícula-. Jugando por el centro como siempre, con la exuberancia insultante de Jordi Alba como nueva salida a la pelota y las carencias incluso bellas de Arbeloa. Con nueve o sin nueve, con o sin extremos, sin Puyol ni Villa, pero con un centro del campo histórico en el que Xabi Alonso aumentó su protagonismo e Iniesta asumió los galones. ¿Será éste el año del Balón de Oro español?

Recibo el balón y lo controlo, levanto la mirada, oteo el horizonte, suelto la pelota; me muevo en décimas de segundo, anulo la presión del rival, el cuero vuelve a mí y repito el automatismo. Avanzo, retrocedo, mi cuerpo se cimbrea entre las líneas de presión del contrario, me hago indetectable para la defensa, me convierto en el pivote perfecto para desahogar el juego. Pase a pase, metro a metro, fase a fase mis compañeros ganan terreno y bailan frente al área en busca del resquicio preciso por el que horadar la grieta rival. Cada vez más cansados, más proclives a errar, a no llegar a un pase, los huecos aparecen y el camino hacia el gol queda casi expedito. Una filosofía auspiciada en la cantera del Barcelona, una sabiduría explotada por Luis Aragonés, un legado perfeccionado por Vicente del Bosque. Eternamente España.

Por Puerta, por Jarque, por Preciado, por Roqué. Gracias, España.

miércoles, 25 de abril de 2012

Derrota descarnada

Ha pasado cerca de una hora y todavía -no consigo frenar ese impulso- me sigo mordiendo las uñas. Busco el recodo en todos y cada uno de mis dedos por el que hacer más sangrante aún la derrota. Ver a Casillas dando ejemplo tras parar dos penaltis a la postre inútiles me alienta. Por mucho que le haya criticado durante todo este último año lo especialmente mal que ha estado con los pies, añadido a su nula destreza para con los balones aéreos, se ha comportado como el perfecto capitán. Dio la cara sobre el campo y en caliente se paró solícito a comentar el partido con los medios. Quien haya jugado al fútbol, da igual el nivel, sabe que hay derrotas y días en los que no estás para nada. Gracias, Iker por dignificar la imagen del club.
Nunca se debe subestimar a un equipo alemán. Nunca. Y no creo que el Real Madrid lo hiciera -ni siquiera Mourinho, el hombre del "no hace falta una remontada histórica", arrodillado como en el Camp Nou hace ya dos primaveras pero por la tensión suprema del momento incontrolable para su cuerpo técnico y él mismo; tomó las de Villadiego hacia los vestuarios con la estocada de Schweinsteiger y luego felicitó sin cámaras al Bayern München en su vestuario. "En la oscuridad del túnel", quizá receloso de llegar a mejorar su imagen pública. Emotividad y petición de "aggiornamento" para el club en rueda de prensa, mención a la suerte y disposición para quedarse un año más. Cero autocrítica.
El plan iba sobre ruedas: Marcelo desdoblado por la banda izquierda y Di María provocando un penalti para la transformación perfecta de Ronaldo. Todavía no era el minuto 7 y Xabi Alonso ya había encontrado al argentino con sus cambios de rumbo varias veces. Con el dos a cero en el electrónico, no se volvieron a ver hasta después del gol de Robben, provocado por el único desliz infantil de Pepe, un agarrón en el área a Mario Gómez. Incisivo, desatado, el punta alemán fijó al brasileño y Ramos para ganar infinidad de balones y segundas jugadas hasta que los dos centrales blancos decidieron escalonarse en la marca. La salida del balón era otra cosa, patada a seguir por la presión mental de no saber cómo actuar o provocada por los jugadores del Bayern. Benzema dormía la pelota -cuando ésta iba en su dirección- y trataba de montar un ataque de tres o cuatro delanteros -según apareciera Khedira- con una defensa de hasta siete unidades. Castillos en el aire cuando la tocaba el peor Di María de la temporada, esperanza en las botas de Özil, decepción por no ver a Marcelo junto a Ronaldo amenazando a Lahm.
Y finalmente comprensión al entender que el Madrid lleva muerto físicamente desde el partido frente al Málaga. En este último mes y medio, los últimos 90 minutos de Xabi Alonso han venido acompañados de más posesión de la pelota que los anteriores partidos, el único capaz de alumbrar algo de criterio en la fase de construcción del ataque junto a los arriesgados zigzags de Marcelo. Khedira, colosal, hacía lo imposible por frenar a un Toni Kroos brillante también en el Bernabéu, siempre con el pase correcto en la cabeza y compañeros con que proseguir la jugada. El Bayern apuró el tiempo reglamentario como el carcelero espera que una revuelta se sofoque por cansancio y tedio. Kaká fracasó en su salida, Higuaín corrió para nada y solo Granero aportó atrevimiento por la banda -nominación al Goya de mejor especiales incluido-. Heynckes
El ser humano es tan macabro que mi hermano y yo pensamos en aquel penalti de Moscú antes de que Ronaldo se estrellara ante Neuer para, segundos después, reír al recordar que aquella final la ganó el United. La risa nerviosa del que ve todo oscuro, lejos del gesto franco de la jugada del gol de Torres, creyendo el verdadero final un espejismo -normalmente nunca canto los goles de mi equipo, mucho menos los de los demás-. "Un portero argentino se habría tirado al mismo lado que el primer penal"; mi padre reprochaba a Casillas su elección en el segundo tanto. Neuer acertó de lleno con Kaká y se marcha del Bernabéu con la cara de la moneda tras llegar a soñar la pasada temporada en Old Trafford. Con Ramos hablé en voz alta: "tienes calidad para hacerlo". John Terry mandó la bola al cielo de Moscú pero jugaba en el Chelsea. No entraba en mis cálculos que el fallo de Ronaldo y el vuelo a la estratosfera fueran del mismo equipo. Pero igual que siguen jodiendo los fallos de Joaquín y Raúl con España, entiendo lo difícil que debe ser mantenerse sereno solo frente a un balón cuando el aficionado corriente tiembla de respeto o miedo o siemplemente no puede ni mirar.
Sin casi hacer ruido, sin estridencias, con el empuje y el amor propio alemán, el Bayern vuelve a una nueva final de la Champions. Falta por ver si la presión que tan bien han soportado en Madrid les pesa a un único partido en su propio estadio. Enhorabuena al equipo alemán y enhorabuena a la afición del Bernabéu. De diez, ese número que tantos años lleva ansiando el madridismo en Europa. Y que tantas uñas y corazones ha destrozado en una década.

lunes, 9 de abril de 2012

Boonen, el intocable

Quizás si ayer hubiera sido niño habría soñado dormido con ser Tom Boonen, el maillot celeste, las manos desnudas sin el roce de los guantes, los bíceps y tríceps saltando por los aires, relajados mientras el belga levitaba sobre el pavés más célebre del mundo. Me imaginaría haciendo jirones el pelotón con un acelerón inmaculado en Mons-en-Pévèle, puede que antes, como hizo ayer el belga lanzado por el fortísimo Niki Terpstra. Para los dos sonaría de fondo el piano de la pieza central de la película "Intocables". Tocar el piano es otro sueño imposible cuando llegas a la edad adulta y solo puedes mirar al frente para esquivar las heces de un país roto y muerto.
Algo de vanidad italiana tuvo Filippo Pozzato al confesar tras la carrera -nueva decepción para el talento transalpino- que no siguió a la dupla del Omega Pharma-Quick Step porque era una locura. "Ya les cogería". Pero no ayer, porque Boonen jugó a ser el mejor de todos los tiempos y la París-Roubaix se dejó cortejar. Dejó a Terpstra en Mons-en-Pévèle y se marchó solo, solo como antes habíamos visto a Cancellara en el último lustro. Con el esmoquin de rodador, el belga aguantó el pulso del Sky, al que Flecha dio la puntilla con un acelerón en busca de lo imposible. Stannard, Hayman y Boasson Hagen, uno por uno el hispanoargentino se quedó sin compañeros y fue ajusticiado como otras tantas veces en el sprint final del velódromo. Como Lars Boom, huidizo y veloz en el pavés, rendido antes de tiempo en la lucha por el podio.
Todo el mérito del mundo para el catalán, cuarto tras recuperarse milagrosamente de una operación en la mano. Un tipo duro que trabajó para ser un flandrien y siempre está ahí, pero sin el talento de Cancellara, Boonen o Pozzato. Kilómetros más tarde, 'Pippo' sentiría en su piel el tacto cortante y áspero de las piedras por una caída fruto de las prisas cuando no había ya más que jugar a ser segundo y tercero. Un golpe con la tierra y la caída de la nube en que habitaba desde hacía una semana tras el podio en De Ronde; resultado: el abandono. El adoquín simbólico tenía dueño desde el kilómetro 200 de carrera, lo colocará en su casa junto a los muebles que por fin consiguió el sábado. Tendrá cuatro pedruscos idénticos con su nombre y otros cien trofeos más para adornar la vivienda de un campeón.
Las duchas de Roubaix tienen un misticismo pagano que consigue igualar a todos los corredores, humaniza al vencedor y engrandece a los demás. Al grandioso, intocable Boonen, con Alessandro Ballan -se acaban las clásicas para el italiano y llega la espera implacable de la justicia- o el mohíno Johan Vansummeren, hundido en la frustración de no saber por qué las piernas no respondieron en el día clave. Un domingo más de abril, el talludo belga llora de nuevo. El agua de esas duchas tan impersonales también se acordó de 27 supervivientes que no aparecerán en las clasificaciones, engullidos por el límite de tiempo, tan bochornosamente flexible en el Tour como hierático en la clásica más dura del mundo. Demasiado injusta con Frédéric Guesdon el día de su retirada. Pero así es ella, no entiende de sentimientos sino para con un hombre solo. Y este año y por cuarta vez la París-Roubaix ha elegido a Tom Boonen.

domingo, 1 de abril de 2012

Retazos del Tour de Flandes

A veces, una carrera puede decir más con dos números que con el carrusel de kilómetros acumulados en las piernas. 106 corredores cruzaron la amplia línea de meta en Oudenaarde; 93 de sus compañeros quedaron por el camino. Calambres, fatiga, inexperiencia, falta de forma, caídas y bajarse de la bici buscando el refugio cómodo del coche de equipo como remedio al dolor punzante y continuo. Eso los más afortunados. Otros encuentran sin solución de la continuidad la camilla de una ambulancia mientras los fotógrafos retuercen sus cuerpos para captar la mueca más perfecta del sufrimiento ajeno. Para Fabian Cancellara y Sebastian Langeveld, se acabaron por este año los planes de futuro sobre las piedras. Sus clavículas requieren un parón obligado.

En el plató de entrevistas de la Sporza -gracias, televisión flamenca, por cuidar el producto-, Filippo Pozzato ejercía de hombre-milagro. Al tercer día de haberse roto y operado el hueso maldito de todo ciclista ya montaba en bicicleta; al cuarto no sentía dolor. Era mediados de febrero y el estilete de la Farnese Vini arriesgaba para ganar. Discreto en el último mes -salvo su sexta posición en la Milán-San Remo-, apareció el día esperado y su ataque en el último paso por el Oude Kwaremont estremeció al pelotón. Reducida la lucha a tres balas, el italiano tensó la cuerda en el Paterberg y llevó al límite a Tom Boonen. Alessandro Ballan, en su mejor forma en años, quedaba intercalado entre ambos antes de dejar atrás, hasta el año próximo, el pavés de De Ronde.

Nick Nuyens, forzado analista para la cadena belga por su lesión, era preguntado por la diferencia de recorridos. ¿"Oude" o "Nieuw"? ¿Viejo o nuevo? Mi total desconocimiento del neerlandés me impide traducir lo que dijo. Pozzato, en clarividente italiano, lo tenía claro. En 2012 la prueba ha sido "más selectiva y dura". Tanto, que el italiano fue incapaz de superar al ídolo local, a la leyenda mundial. Lejos de aquel sprint de hace tres temporadas en la E3 Prijs, Boonen explotó sus piernas y su talla de coloso para ser el único con permiso para levantar los brazos. Todo un país contraído en escasos cinco segundos, tensión entremezclada con adrenalina y, finalmente, la euforia de compartir el triunfo de un ciclista irrepetible. Y sin techo por ahora. Quizá esta noche se imagine a sí mismo entrando victorioso en el velódromo Jean Stablinski de Roubaix el próximo domingo.

Una carrera dice mucho con sus números. Dos corredores españoles se filtraron en la escapada buena de la jornada. Peio Bilbao (Euskaltel-Euskadi) y Pablo Lastras (Movistar). Pese a ser absorbidos por el gran grupo dos horas antes del final de la carrera, los dos quisieron completar los 255 kilómetros del día más fascinante de la temporada. El primerizo ilusionado y el veterano risueño, los dos a más de 15 minutos del nuevo 'León de Flandes'. Desde aquí todo el respeto para ambos.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Boonen abandera la primavera belga

Lo único que le ha salido mal al Omega Pharma-Quick Step en este mes inicial de clásicas fue la caída accidental del brioso Matteo Trentin en los metros finales de la Milán - San Remo, perdiendo una plaza entre los 10 primeros, un magnífico resultado para un corredor sub23 como el italiano en una carrera que requiere algo más que buenas piernas para llegar con opciones a la meta del Lungomare después de más de 300 kilómetros sobre el sillín.

Dentro de Bélgica, el equipo albiceleste pone la música en los muros de pavés sobre la que los demás tienen que bailar. El ritmo lo marca el legendario Tom Boonen, historia viva del ciclismo. Con 31 años, también los grandes aprenden y tras aquel sprint tontamente perdido frente a Sep Vanmarcke en la Omloop Het Nieuwsblad, nadie ha podido con él en los metros finales de la E3 Prijs y de la Gante-Wevelgem. Sus clásicas series sobre el Taaienberg han mostrado su versión más ambiciosa. Desatado, el de Mol es un año más la mejor baza nacional para el Tour de Flandes.

Y cuando el jefe de filas no aparece, el premio se lo lleva el mejor gregario, Niki Terpstra, con un solo inmaculado en los kilómetros finales del Dwars door Vlaanderen después de trabajar a destajo para Sylvain Chavanel, que definió la segunda posición ante el veterano Koen de Kort. Los dos siguen llevando el peso del equipo en los 3 días de La Panne, afinando la forma para el domingo. Al holandés le tocará barrer el pelotón cuando Boonen lo ordene. Pero lo importante será el papel de Chavanel: sabiendo del magnífico estado de forma del excampeón del mundo, ¿tendrá la misma libertad de movimientos que el año pasado? Si es así, de Wilfred Peeters se espera entonces que frene el ímpetu del ciclista belga para no caer en la pantomima de 2011, que dejó la imagen del equipo por los suelos.

La cuota española ha quedado espléndidamente representada por Óscar Freire, segundo en la E3, cuarto en la Gante-Wevelgem, tocando con los dedos dos victorias que habrían adornado un poco más su grandioso palmarés. Al no ganar, convirtió su pelea en un botín mayor para Boonen, dos antiguos portadores del maillot arcoíris frente a frente, una lucha espectacular. Jon Izagirre se comió toda la fuga buena del día -gran esfuerzo del Euskaltel- y Rojas, metido en el corte bueno el sábado, llegó justo de fuerzas al sprint y derribó en un extraño movimiento, quizás provocado por el viento de cara, a Tosatto y Van Avermaet. Para el del conjunto BMC es su tercer incidente en menos de un mes pero las caídas no merman su rendimiento, que de largo está siendo el mejor de su equipo en las clásicas de pavés. Gilbert, con una infección bucal, es la sombra del caníbal del año pasado y a Hushovd apenas se le vio en la Het Nieuwsblad. Para el domingo se espera la reaparición de Flecha, aunque su forma para De Ronde será una completa incógnita tras pasar por el quirófano. La dureza del nuevo final de la carrera le favorece.

De Cancellara se espera que sepa definir a la hora de la verdad, algo que solo ha conseguido este año en la Strade Bianche. Aunque en la E3 puso a todos los favoritos firmes con uno de sus latigazos, hubo reminiscencias de los problemas que sufrió en el Kapelmuur en el pasado Tour de Flandes, caída y fractura del brazo de Carlos Barredo incluida. Pero al suizo se le ve muy fino y a la expectativa como todos los años. Los flashes por ahora se los deja a Boonen. Como Pozzato, recuperada ya su maltrecha clavícula y con el hambre de aparecer al fin en la clásica flamenca por excelencia. Ésa en la que un día no muy lejano brillará Peter Sagan.

jueves, 15 de marzo de 2012

Y el Bernabéu habló en ruso

Las líneas que siguen son ficticias, aunque pueden tener mínimos paralelismos con la realidad:

Seguramente ayer, Eladio Paramés aterrizó en el aeropuerto Domodedovo de Moscú, hizo cola en la aduana, fue atendido por un joven militar vestido con traje de clara evocación soviética y ganó la calle para adentrarse en el centro de la ciudad. El taxi al restaurante donde degustó cucharadas enteras de caviar y otras delicatessen rusas lo pagó de su bolsillo. Y de ahí, al campo.

Luzhniki no tenía esta vez el anillo de atletismo ni los asientos multicolor. Tampoco -qué raro- hierba artifical. Sospechoso. Y cuando vio que el 95 por ciento de los aficionados, todos ellos vestidos de blanco, estaban mudos y solo un colectivo ruidoso de azulgranas -la pesadilla culé está por todas partes- se hacían escuchar, se desconcertó. Por eso, al acabar el partido, que el Madrid ganó fuera de casa 1-4, Paramés elogió en Twitter la actitud de la afición del CSKA, irreductible aún en la derrota.

Ayer no se jugaba en Moscú ni el portavoz de José Mourinho fue a Luzhniki, pero el reproche a la afición del Real Madrid quedó patente en un mensaje del “pitbull” del entrenador blanco: “Ayer fui a ver al Real Madrid ganar 4-1 al estadio del CSKA... Perdón, como solo escuche rusos en 90 minutos me equivoqué”. Las únicas voces que se oyeron fueron las de ese “grupito de detrás de la portería”, como declararía el entrenador blanco al finalizar el partido. El mismo grupo que ha conseguido que la afición de un equipo que se jactaba de no pensar en los demás cuando gana siempre tenga palabras de “cariño” hacia el Barcelona. Entre otros muchos méritos.

Al público del Bernabéu solo le atraen los extremos. Las remontadas imposibles sacaron lo mejor de 90.000 gargantas en los ochenta, como sucedió hace más de un lustro con aquella eliminatoria de Copa del Rey contra el Zaragoza; emociones fuertes y la crítica en forma de silbidos a quienes no están a la altura del mejor club del siglo pasado. El Nessun Dorma de Pavarotti y la prodigiosa voz de Plácido Domingo carecen de la testosterona de “las mocitas madrileñas” o las carreras imposibles de Raúl e Higuaín en busca de la pelota. Desde que se hizo obligatorio que a cada entrada le correspondiera un asiento, las mareas de gente corriendo en los fondos han desaparecido, y con ellas el ardor guerrero de un estadio en el que tan solo ese “grupito” alza su voz para recordar a Juanito cada minuto siete.

Hoy, se hablará más de lo escrito por Paramés en Twitter que del mediocre partido del Real Madrid. Mientras los dardos de los periodistas no se los lleven los jugadores, Mourinho se dará por satisfecho. De eso se trata, de blindar a su plantilla en los malos momentos, de ladrar siempre que se pueda, por lo que sea, como sea. Ya se encargarán otros de defender o cuestionar el señorío del club.

lunes, 5 de marzo de 2012

Arena en el circo ciclista

Cayó la segunda hoja del calendario y el ciclismo se adentra en el mes del adoquín, los treinta días más felices para muchos aficionados que ven en las clásicas de un día un atractivo mayor que el del Tour de Francia. Y la noticia a estas alturas es que Philippe Gilbert está lejos de la forma exhibida el año pasado. Problemas mecánicos en la Omloop Het Nieuwsblaad le alejaron de la victoria y en la Strade Bianche, donde partía con el dorsal número uno, acabó a más de siete minutos de Cancellara. El campeón belga inicia la temporada en un nuevo equipo, la superpoderosa estructura del BMC, con gente del nivel de Ballan, Hincapie, Burghardt o Van Avermaet en las carreras con adoquín y la sombra de Cadel Evans para el tríptico de las Ardenas. Con más galones que nunca, también con más ganancias, Gilbert prepara a conciencia Amstel Gold Race, Flecha Valona y Lieja-Bastogne-Lieja. Estará el miércoles en la salida de la Tirreno-Adriático y será, como siempre, uno de los favoritos en la Milán-San Remo el día 17.

Por contra, que en Flandes y Roubaix vaya a haber de nuevo un duelo entre Fabian Cancellara y Tom Boonen dejó de ser noticia hace ya muchas temporadas. De las prestaciones del suizo -ganador el sábado de la Strade Bianche con uno de sus habituales solos- y del belga -segundo en la Het Nieuwsblaad, al perder el sprint con el sorprendente Sep Vanmarcke- se entiende que ambos llegarán a la primera semana de abril al máximo. No les valen los resultados del año pasado, solo la victoria, una dinámica a la que se ha adaptado -y muy bien- el nuevo equipo de 'Tommeke', el Omega Pharma-Quick Step, 15 victorias ya en solo mes y medio de competición. Para el RadioShack-Nissan, la primera llegó de la mano del rodador de Berna, al más puro estilo Cancellara: molinillo en las carreteras arenosas de la Toscana para dejar atrás a todos sus compañeros de fuga y llegar en solitario a la Piazza Il Campo de Siena. Entre tanto, Thor Hushovd ha demostrado estar todavía corto de forma, Pozzato es una incógnita y Flecha sigue coleccionando podiums. Otro año más estará en la pomada, siempre con remotas opciones de ganar por su falta de velocidad en los metros finales.

Llega la semana de la París-Niza -ganó Gustav Larsson el prólogo del domingo- y de la Tirreno-Adriático, dos carreras sobre las que nadie duda de su continuidad. En el norte de España, en cambio, los problemas económicos ahogan a grandes carreras de renombre: Vuelta al País Vasco, Clásica de San Sebastián y Volta a Catalunya. Entre líos políticos y la ausencia de las partidas de dinero público de años anteriores, el futuro de las tres carreras está en el aire para 2013. Otras, como el Gran Premio Miguel Induráin, se han salvado a última hora. Y, al tiempo que la Vuelta a Castilla-León o la Vuelta a Murcia han reducido sus etapas, la Clásica de Almería debutó este año con la categoría 1.HC, la única noticia positiva para los organizadores de la Península, que deben replantearse desde ya, junto con las instituciones públicas, el modelo de financiación y explotación de una carrera ciclista.

No hay problemas es en Francia, donde la recuperación de la "Copa de Francia de ciclismo" ha fortalecido la salud de las carreras modestas por debajo de la categoría "World Tour", permitiendo la fulgurante aparición de Jonathan Tiernan-Locke, un enjuto escalador británico que pronto comenzará a acaparar titulares en su país, enfocado al maillot arcoíris de Cavendish o al cuarto asalto de Wiggins al Tour de Francia. En el golfo Pérsico tampoco hay falta de dinero para descubrir estrellas, como Arnaud Démare, campeón del mundo sub23 en Copenhague y que en su debut en la élite con el FDJ-Big Mat suma ya tres victorias, la última este domingo en la segunda y última etapa del Driedaagse van West-Vlaanderen. Su compañero Nacer Bouhanni también apunta maneras.

Foto para la despedida: el Kapelmuur nevado. Cortesía de una leyenda, Johann Museeuw

miércoles, 22 de febrero de 2012

Fallida inteligencia conservadora

Al Real Madrid le sobraron 30 segundos de película. Se levantó del cine, como el 90 por ciento de los espectadores de un cine, al intuir los créditos finales todavía en la penumbra de la sala y olvidó que la proyección no acaba hasta que el negro se apropia por entero de la pantalla. Encajó un gol evitable, que no cambia en absoluto la eliminatoria -el C.S.K.A. está igualmente obligado a marcar en el Bernabéu-, pero que lastra el buen resultado que había mantenido durante casi una hora de gris fútbol.

Costó demostrar que el equipo se había estudiado la lección. Doumbia, Musa y Tosic rompieron la salida del balón madridista con un poderoso desgaste, generando superioridades en ataque. Ramos y Pepe entendieron el juego, nada de exquisiteces, mejor perder el balón en el campo rival con una patada a ninguna parte, como los recurrentes despejes de Casillas. Khedira, en cambio, pecó de relajación con dos pases en horizontal, paralelos a la línea divisoria. Por suerte para sus compañeros, recuperaró su sitio y se desdobló como siempre, entre los dos centrales en defensa, apareciendo en la segunda línea en el ataque. Hacia el alemán se dirigía el centro de Coentrao que, gracias a un pésimo despeje de Schennikov, Ronaldo pudo definir a gol.

Se abría la eliminatoria para el Madrid, al que le bastó la tercera llegada al área para marcar. El primer intento, una volea desviada a cargo de Benzema, provocó la lesión del francés. Tres semanas de baja, el tiempo justo para regresar en el partido de vuelta. Higuaín cargó con el ataque con su característico juego bravo aunque sin premio de cara a la portería. Callejón, perdido en los instantes iniciales del segundo tiempo, recobró el sentido y dejó una exquisitez sin premio antes de dejar su puesto a Kaká, tan intermitente como Özil.

Algunos jugadores criticaron con la boca pequeña al árbitro, el holandés Björn Kuipers, que bien es cierto se mostró a veces demasiado permisivo en las acciones de contacto. Pero Xabi Alonso -Dzagoev fue un quebradero de cabeza para el tolosarra- y Fábio Coentrao -muchos problemas en defensa- deben agradecerle a su criterio el que no acabaran en la calle. Tarjetas propias del juego, no así como la de Sergio Ramos, "pico de oro", que aún no ha entendido que la Champions deja muy poco margen de error a los defensas y su comportamiento puede condicionar eliminatorias futuras.

Tuvo que llegar el gol del empate cuando Raúl Albiol estaba ya sobre el astroturf del Estadio Luzhniki y los españoles decidieron blindar su zaga con cinco unidades. Para Arbeloa y Coentrao, la raya divisoria tenía una segunda dimensión; había una pared de cristal invisible que les impedía el paso al ataque, aleccionados desde la banda por Mourinho. El entrenador portugués, que estuvo a 30 segundos de repetir el resultado obtenido con el Inter hace dos años, jugó pensando en 180 minutos con la mentalidad más austera del Real Madrid en 2012. El gol de Wernbloom es una nueva enseñanza en el camino hacia la perfección colectiva.

viernes, 17 de febrero de 2012

Europa League: el césped y los equipos españoles

Atlético de Madrid, Valencia y Athletic Club se mueven con el balón, forman un campo magnético de jugadores con que imanar el esférico y, además, son especialmente pragmáticos. Levantinos y madrileños regresaron a España con sendas victorias y tienen los octavos de final más cerca que el cuadro vasco y los tres buscarán definir la clasificación en casa. Por partes:

El Estadio Luzhniki fue proclive al Athletic hasta que Maicon y Caicedo explotaron en el segundo tiempo sus virtudes físicas (2-1). Fieles a su estilo, los hombres de Marcelo Bielsa nunca rifaron la pelota, ni siquiera para sacar el balón desde la defensa en un campo con un color entre verde y marrón por la nieve más propio de las texturas de un videojuego. El fútbol del conjunto vasco dominó al entretiempo gracias a un gol de Muniain tras un eslalon interminable de Susaeta y Llorente, impreciso, malgastó dos ocasiones que se antojaron decisivas por la reacción del Lokomotiv. Más frescos, los rusos ahogaron los triángulos de combinación de los rojiblancos y explotaron la lentitud de Amorebieta en la defensa. Bajo los palos tuvieron a un portero brasileño atípico, Guilherme, con camisa de manga corta en el frío moscovita; reflejos de lince para sacar una desesperada chilena de Muniain.

Un obús desde fuera del área despistó a Courtois. Colocado de forma tardía para atrapar el disparo a media altura, su pecho lo repelió y Miroslav Klose se convirtió en el primer jugador que le marca al Atlético de Simeone. Pero ni el gol ni el raro error del portero cedido por el Chelsea cambiaron la propuesta del equipo. Suárez y Gabi para recuperar y generar el primer pase, Diego y Coke bailando entre líneas, Adrián aportando fundamentos técnicos y fantasía para que Falcao pusiera el olfato de goleador en la competición de la que fue el mejor jugador el año pasado. La Lazio, muy inferior, quedó muy lejos de la imagen del tercer equipo de la Serie A; el Atlético vive ya estabilizado en el cielo tras el placentero despegue del año 2012 (1-3).

El césped fue protagonista en los tres partidos de los equipos españoles. El del Olímpico de Roma, para bien, lució regenerado tras el paso del VI naciones de rugby el fin de semana. Al Valencia no le tocó lidiar con la nieve de Moscú ni con otros deportes, pero el Britannia Stadium se ensanchó para la batalla. Más distancia para los vuelos desde la banda de Delap y Shoton, buscando a un Peter Crouch que empleó manos y brazos dejando de lado el reglamento para porfiar en el aire. Espejismos del Stoke City, vencido por la banda izquierda del Valencia (0-1) y la excepcional aportación de Feghouli y Jonas. Los titulares se los quedó Mehmet Topal por su zapatazo a la escuadra derecha. La potencia, sin control, a veces deja obras de arte como la del silencioso turco. El anuncio de Pirelli no siempre lleva razón.

lunes, 13 de febrero de 2012

Doce magníficos en Zagreb

Ya no sé qué más tiene que hacer el fútbol sala para ganarse por derecho propio la apertura de una portada y no un hueco reducido junto a ventanas abiertas al SEXO con mayúsculas. Quizás la próxima Eurocopa deba jugarse un lunes de noviembre en horario de máxima audiencia -pongamos las cuatro de la mañana-, o que los árbitros no concedieran un gol legal de penalti, como sucediera con Rusia hace dos años. El escándalo vende y los guiñoles de Canal + Francia han elevado el histerismo de un país con cinco millones de parados. Sería paradójico que una selección hexacampeona de Europa tuviera más minutos en el aire en un país que no es el suyo, pero todo puede suceder en una España pendiente del nuevo corte de pelo de Mourinho o del constipado del Barcelona en el Reyno de Navarra.

El caso es que la selección lleva 106 partidos sin perder y ya suma 2 Mundiales y 6 Eurocopas en su asombroso palmarés. Sí, se perdió en el Maracanazinho ante Brasil, pero en los penaltis. Falló Marcelo y todavía recuerdo sus lágrimas, pero fue una nueva exhibición de supervivencia de un equipo que se reiventa cada dos años. El mérito de España radica en que sus triunfos son cada vez más valiosos porque los otros equipos evolucionan y acortan distancias con los hombre de José Venancio López. Eslovenia, Rumanía, Italia, Serbia, Ucrania, la eterna Rusia y una pujante Argentina se asoman a la élite de la que Brasil y España son rey y reina.

España revalidó el Europeo de 2010, tras el que Javi Rodríguez y Daniel Ibañes se despidieron de la selección, con una nueva camada de prometedores futbolistas. Lin ya estuvo hace dos años y ahora es todo un veterano escoltando a Miguelín, Rafa Usín, Alemao, Aicardo y Sergio Lozano. La guardia pretoriana -Luis Amado, Kike, Torras, Ortiz y Borja- aporta lucidez en los momentos decisivos e impregna con su sapiencia a los nuevos. En el banquillo, Juanjo o Cristian para guardar la portería. Sin el lesionado Álvaro y sin la referencia de Fernandao en ataque, el equipo se perfiló para un juego vistoso, sin pivote estático.

La calidad y una dosis de fortuna en el gol primer gol de Sergio Lozano ante Rusia empujaron a la selección hacia una remontada casi irrealizable tras el golazo de Pula. Confundir al guardameta Gustavo requirió toda clase de ardides futbolísticos; el brasileño tapó todos los huecos hasta que un mal apoyo tras su enésima parada le relegó al banquillo. Con Zuev sobre el campo, Lozano consiguió marcar el tanto que había buscado desde el debut frente a Eslovenia. El máximo goleador de la Liga apareció en el momento determinante. Su eclosión me recordó a la de Pedja Mijatovic, huérfano de goles hasta la final de aquella séptima Champions.

Algunas cabezas pensantes se niegan a dar cabida al fútbol sala en los Juegos Olímpicos. "Demasiado parecido al fútbol", dicen, sin darse cuenta de que lo mismo se podría pensar del ping-pong y el tenis por esa Reductio ad absurdum. En algún momento, la gente que ama este deporte le ha dado vueltas a esta injusticia. Mientras España sigue dando alegrías y agigantando su leyenda, los medios se olvidan de reivindicar este sueño. Sin duda es más importante que un autobús se haya llevado la puerta del coche de Gerard Piqué. ¿Quién osa cuestionarlo?

lunes, 6 de febrero de 2012

Suplemento alimenticio para Contador

"Considerando que el atleta tomó suplementos en cantidades considerables, que es incontestable que los suplementos podían estar contaminados, que los atletas han dado positivo con frecuencia en el pasado por suplementos alimenticios contaminados, que en el pasado una atleta [n. del r., Jessica Hardy] también dio positivo por un suplemento contaminado con clembuterol y que el Panel considera muy improbable que la pieza de carne tomada por el Atleta estuviera contaminada con clembuterol, encuentra que, a la luz de todas las pruebas, es más probable que el positivo por clembuterol del Atleta fuera causado por una la ingesta de un suplemento alimenticio contaminado que por una transfusión sanguínea o por la ingesta de carne contaminada". Son las primeras líneas del punto 487 del veredicto del TAS, página 92. La clave de la resolución que ha tambaleado este lunes de febrero al mundo del ciclismo.

"Consecuentemente, el Atleta ha cometido una violación antidopaje, tal y como se define en el artículo 21 del Reglamento Antidopaje de la Unión Ciclista Internacional". Éste es el párrafo 489, ya no hay vuelta atrás. De acuerdo con la legislación de la UCI, Alberto Contador es sancionado con dos años de manera retroactiva, deberá pagar a la UCI más de dos millones de euros, es "descalificado" de todas las carreras en las que participó desde el Tour de Francia de 2010 y no podrá competir hasta el 5 de agosto de 2012.
Más allá de las cifras, los sentimientos y los juicios de valor interesados, certeros o simplemente calenturientos, resulta curioso analizar cómo el caso ha tomado un prisma distinto en el Tribunal de Arbitraje Deporitivo. Lo que en principio era una batalla entre la defensa de la contaminación alimenticia -la "Teoría del solomillo", de forma vulgar" y la posible autotransfusión dio paso a una tercera vía, un escenario "plausible" que entró en juego a petición de la Agencia Mundial Antidopaje y que, finalmente, ha pesado más en el veredicto del tribunal que las dos opciones originales.

Según los datos aportados a la investigación, Contador y su equipo en 2010, el Pro Team Astana, tenían una lista de 27 suplementos alimenticios y el pinteño afirmó en el TAS que no se salió de las pautas indicadas por los médicos del equipo kazajo. El ciclista es responsable de todo lo que entra en su cuerpo, pero ¿se imaginan a ustedes controlando si 27 compuestos están contaminados o no? Ésa es la realidad del ciclismo actual, donde se es culpable o sospechoso hasta que se demuestre lo contrario.

Lo cierto es que el equipo de abogados de Contador alegó, con cierta lógica, que si el clembuterol apareció en el cuerpo del pinteño por culpa de un suplemento alimenticio, otros compañeros habrían dado también positivo. Pero el Pro Team Astana, que en 2011 mantuvo los mismos suplementos, sólo ha tenido un positivo desde el Tour de Francia de 2010: el de Alberto Contador. Para la defensa del madrileño, esta tesis fue un "intento desesperado porque él [Contador] sabía que no escaparía a una sanción porque el uso de suplementos alimenticios nunca es considerado como una explicación totalmente exonerante".
Las 98 páginas del informe y 513 puntos darían para llenar un documental de fondo jurídico. El TAS, tras estudiar los informes positivos y negativos y las deducciones sin fundamento de una y otra parte (La defensa, Contador, llevó a la corte el caso del hermano del granjero Lucio Carabias, muerto en 2010 pero que había estado envuelto en 1996 en un caso de engorde ilegal; el TAS, como parte de su estrategia para acusar a Contador de llevar a cabo la transfusión, señaló a su entorno: Manolo Sáiz, Bjarne Rijs, Eufemiano Fuentes. Ambas estratagemas cayeron en saco roto) decidió que las dos teorías eran "igualmente improbables".

Resulta apasionante leer y, sobre todo, intentar comprender la terminología científica, especialmente cuando se habla de la posible transfusión y de los ftalatos y otros restos plásticos. La UCI y la AMA presentan un estudio del Laboratorio de Barcelona, por el cuál la concentración en un atleta de la sustancia 5OH-MEHP (5-hidroxihexil ftalato) es de 36,6 nanogramos por mililitro de media y 256,5 ng/ml como máximo (Contador tenía en la muestra del 20 de julio 478,5 ng/ml). Para el 5OXO-MEHP, la cantidad media es de 27,9 ng/ml y de 198,8 ng/ml como máximo. El pinteño, según el informe, tenía en su cuerpo 208,6 ng/ml. Como parte de su estrategia para revocar estos datos, el ciclista español pasó el 3 de mayo la prueba del polígrafo, avalando su testimonio de veracidad por los doctores Rovner y Palmatier. Pero el TAS recuerda que el detector de mentiras es falible al 5% de las pruebas.

Contador tiene dos años de sanción, no pudo demostrar que la carne que consumió el día de descanso en Pau estuviera contaminada y por eso ha sido sancionado. Diferentes informes aportados por la acusación demostraron que las posibilidades de que una animal de granja en la Unión Europea estuviera contaminado con clembuterol eran "casi cero" (el TAS descarta que la carne fuera importada de Sudamérica). En el año 2008, se hicieron 300.000 controles por los países miembros buscando reses engordadas de forma ilegal; actualmente, sólo hay un resultado pendiente de evaluación en Italia. Un 0,0042% de posibilidades para 50 picogramos de clembuterol.

lunes, 30 de enero de 2012

Open de Australia: "Hemos hecho historia"

Mientras el presidente de KIA soltaba el carro habitual de agradecimientos y bla, bla, bla de rigor, los dos guerreros se retorcían sobre sus tobillos y sólo amansaron su dolor cuando dos miembros de la organización dejaron sendas sillas y dos grandes botellas de agua helada. Cuando les llegó la hora de dirigirse al auditorio, Rafael Nadal saludó con un irónico "buenos días" en la madrugada austral y ensalzó el logro de su rival. Novak Djokovic agarró de Rod Laver el trofeo que casi no pudo sostener y con la voz meliflua de tanto cansancio devolvió los elogios. "Hemos hecho historia".

La prensa nacional dedica sus portadas a la final del Open de Australia, el enésimo súmmum de una década maravillosa en el tenis. Con fotografía de Nadal, no de Djokovic, porque ayer el balear rozó la epopeya. De nuevo, por séptima vez seguida, le tocó interpretar a Héctor, pero con su juego vislumbró a un rival vulnerable. Para Djokovic fue el papel de Aquiles, recuperado hacia la victoria tras perder su servicio en el quinto set y romper el del español acto seguido, mostrando la determinación física, técnica y especialmente mental que le han llevado a ganar tres Grand Slam de forma consecutiva.

Quizá los dioses existan, quizá Posidón insufló fuerzas a Nadal durante todo el partido y Atenea le habló a Djokovic para luego mutar en alguno de los pájaros que durante unos segundos planearon sobre la pista de Melbourne. Solo desde la determinación voraz por sobrevivir, alumbrada por el prurito de alcanzar la perfección se entiende que los dos mejores tenistas del mundo apenas soltaran la raqueta en más de seis horas. El calentamiento también cuenta.

La derrota se encara con entereza cuando el que pierde yergue la cabeza y Nadal se marchó feliz por haber descubierto el talón de su rival con tres gramos de más en su raqueta, los que no tuvo en el cuarto set de Wimbledon, una cantidad que roza el concepto de placebo. Y sobre todo, por haber dado un paso al frente hacia la línea blanca del fondo de la pista, beneficiado por su nuevo y potente servicio. Resistió en pie las bolas teledirigidas del parabrisas del serbio, inexpugnable en los últimos juegos, movido por el deseo de ganar. Nadal hizo grande a Djokovic, que agigantó su dominio tras una final que duró todo un verano en Australia.

jueves, 26 de enero de 2012

Postales del Clásico

Postal 1: no deja de resultar soprendente la pasividad del Barcelona en los momentos iniciales de todos los Clásicos de esta temporada. Empezando desde la ida de la supercopa hasta el último envite del miércoles, la primera línea de presión del Real Madrid -bien Benzema o Higuaín- recorre 45 metros sin otro objetivo que forzar la cesión de la defensa azulgrana a Valdés o Pinto. Los dos porteros, con el ADN de toque y toque impuesto por Guardiola, juegan siempre en corto a los centrales abiertos, aunque estos estén presionados por la segunda línea blanca. Ayer, no obstante, no hubo que esperar a que la pelota llegase al portero gaditano. Apareció Higuaín para aprovechar la falta de comunicación entre Piqué y su compañero pero definió mal, apresurado desde el segundo diez del partido.

Postal 2: Özil y Kaká generando situaciones de superioridad en el centro del campo, haciendo perder el sitio a Sergio Busquets para crear espacios con los que asistir en la banda izquierda a Ronaldo con las carreras del brasileño, siempre en perpendicular a la portería del Barça, o con las exquisitas diagonales del alemán -trallazo al larguero incluido-, que en el segundo tiempo se pegó más que nunca al carril derecho para fintar y regatear a Abidal hasta que sus reservas de energía se agotaron. Imprescindible en este Real Madrid.

Postal 3: para el que siempre rompe los esquemas, Leo Messi. A pesar de que Lass y Xabi Alonso ataron al Balón de Oro en el centro del campo, el argentino salió dos veces de la trinchera y fue determinante. Imparable hacia la portería, capaz de inventar un pase picado en la semiluna del área para habilitar a un Pedro que, libre del marcaje de Arbeloa, marcó el uno a cero. Una carrera por la banda derecha preludió la que debía haber sido la expulsión de Lass en una falta que dio lugar al ovús imparable de Daniel Alves. Por muchas correas que llevase al cuello, lee mejor que nadie los momentos de relajación del enemigo e interpreta casi con la claridad de Xavi los espacios.

Postal 4: el arbitraje pésimo de Teixeira Vitienes deslució el partido. Demasiadas polémicas solucionadas de la manera menos comprometedora para los dos equipos. Dos posibles penaltis a favor del Real Madrid, la no expulsión de Lass al borde del descanso, condescendencia con el indultado pero duro Pepe y solo una roja, la de un Sergio Ramos que volvió a ver una tarjeta por protestar y que luego ganó las duchas por airear los codos ante Busquets muy lejos de su posición natural. El colegiado cántabro desgraciadamente no estuvo a la altura.

Postal 5: y última, para el fútbol, la intensidad y el esfuerzo ímprobo del Real Madrid en el primer tiempo. Para la pegada de peso pesado del Barcelona en el Clásico más plácido de Casillas esta temporada. Dos zarpazos, dos goles para sobreponerse a las lesiones de Iniesta y Alexis. Para la voluntad del Real Madrid más fiel a sus principios, a su idiosincrasia de juego, giro copernicano respecto a la semana pasada. Para el mejor partido del mundo sin peleas, solo el balón y 22 jugadores luchando por el poder hegemónico del fútbol.

lunes, 23 de enero de 2012

El Bernabéu abre la boca

José Mourinho se pegó al cómodo sillón de su banquillo y no lo abandonó en todo el partido. Ni siquiera cuando Llorente fusiló a Casillas a los diez minutos y adelantaba al Athletic, tampoco cuando el espigado delantero rojiblanco desperdiciaba por un mal golpeo un nuevo mano a mano con el centenario portero madridista -600 partidos oficiales-. La fragilidad defensiva del Real Madrid apenas preocupaba al entrenador portugués, que daba órdenes a través del preparador de porteros Silvino Louro.

A trompicones, sin guión claro, Marcelo empató en el primer tiempo y Cristiano Ronaldo daba dos dentelladas a la red de Iraizoz desde el punto de penalti. Con la expulsión de De Marcos, el centro del campo madridista pudo imponer el fútbol control que no había existido durante la primera hora de partido. Callejón, diez minutos de encuentro jugados, fue de nuevo oportunista, marcó y se besó el escudo. La victoria plácida, incontestable, propició que desde el fondo sur se escuchara el famoso "José Mourinho, José Mourinho". Sorprendentemente, parte del estadio respondió al cántico con pitos.

El respaldo de la afición blanca al técnico luso roza casi el mismo nivel de tolerancia absoluta de que goza desde la junta directiva del club. Pero el miércoles, Mourinho modificó la idiosincrasia del Madrid y eso no gustó al público "soberano", que diría Di Stéfano. El juego simplón y amedrentado que planteó el miércoles ante el Barcelona sorprendió primero y decepcionó a la afición blanca. Pese a la victoria parcial al descanso, el proyecto azulgrana se mantuvo inquebrantable en el Bernabéu, no cambió y de nuevo ganó al eterno rival.

La portada del diario Marca del pasado domingo no fue comentada por el entrenador mejor pagado del mundo, que no acostumbra a leer la prensa y muchos menos en día de partido. Y lo que es peor, se la prohíbe a sus jugadores, mayores de edad todos y con la capacidad mental para discernir entre la verdad y la mentira. Quizá escaldado por la 1-2 del Clásico, quizá pensando en repetir el mismo esquema en el Camp Nou, José Mourinho sacó a Coentrao y Altintop del once inicial que partió ante el Athletic y regresaron Marcelo y Arbeloa. La fragilidad defensiva por las bandas -muy evidente desde que arrancó el año- se mantuvo. Con su compatriota, Cristiano se fundió en un feliz abrazo que consiguió arrancar una de sus pocas sonrisas de la noche. La realización, pendiente de todo, ofreció además el otro perfil del atleta portugués. Miradas de soslayo amenazantes a Xabi Alonso. Lo que pasa en el campo, ¿se queda en el campo o hay algo más?

Pepe, descartado de la convocatoria, comenzó su exorcismo lejos de los terrenos de juego. Tras su desafortunado perdón en los canales oficiales del club, el asunto ha quedado como materia del código interno. Mientras se acrecientan los rumores sobre su salida en verano, el central portugués se aleja del foco de los medios para hacer autocrítica. Pero ¿quién asegura que esta vez vaya a reflexionar cuando no lo hizo antes?

Los pitos resonaban todavía en la sala de prensa. Comparándose con Ronaldo Nazário, Cristiano y Zidane, Mourinho explicó que era la primera vez que esto le sucedía y dejó entrever que en un futuro podría ser la afición la que estuviera "triste". No quiso justificar su cambio de esquema ante la prensa, cosa que sí suele hacer en Valdebebas, y acabó con un dardo gratuito para Manuel Pellegrini. Pero al madridismo poco le importa el pasado. El miércoles quieren que su equipo muera matando en el Camp Nou.

viernes, 13 de enero de 2012

Es sólo deporte

Siempre he creído que el deporte, junto con el colegio, es la mejor escuela de vida. El tiempo y el espacio para que una persona se desarrolle físicamente, antaño para la guerra, en la actualidad para crear iconos con mayor alcance que políticos o pensadores en la era de la imagen. Pero sobre todo para que se adquieran valores y aptitudes que crezcan y maduren junto al hombre, perennes. Millones de personas vuelcan muchas de sus expectativas en héroes televisivos que no son más que ellos sino igual de humanos y, por tanto, falibles.

Ya sea de forma individual -algún día prometo abordar este aspecto- o de forma colectiva. Y aquí me detengo, en el equipo. Jugar del lado de otras personas puede hacernos mejores, pero a la hora de la verdad, cuando la pelota es tuya y te toca pensar qué hacer con ella, tu cabeza decide por ti mismo, y lo que es más importante, por tus compañeros. Si llega el error, surgirán las críticas y las fricciones, caerá la autoestima. Por pequeña que sea la presión, el deseo de ganar eclipsa el resto de valores intrínsecos al deporte.

España ha vivido 20 años históricos para el deporte de élite y una de las principales causas radica en la mentalidad ganadora de los nuevos deportistas. Pero, como periodistas, muchas veces cargamos sobre gente corriente un peso imposible de asumir. Sólo gana una persona o un equipo y, como una vez oí decir a Zinedine Zidane, "siempre hay alguien mejor que tú". Si jugamos por placer, caer en la polémica hace tedioso al deporte; si ganamos, demos la mano; igual si perdemos, y hagamos autocrítica para mejorar la próxima vez, aunque se vuelva a perder. Pero, sobre todo, sigamos jugando, sólo así entenderemos a muy pequeña escala el sacrificio de quien vive del deporte.

Dedicado a mis compañeros y amigos de Onda Madrid.

martes, 10 de enero de 2012

Una Vuelta desequilibrada

Antes del inicio de la pasada Vuelta a España, entrevisté por teléfono a Abraham Olano. Fueron 15 minutos de interesante conversación, en la que el director técnico de la carrera me explicaba que, a la hora de hacer el recorrido, se tenía que tener en cuenta que muchos ciclistas llevan casi 9 meses de competición en las piernas y, consecuentemente, intentan dosificar la dureza. Sin embargo, las incongruencias se mantienen año tras año, he aquí la rampa inicial del Mirador de Ézaro, un escalofriante 30%, o los tramos de la Bola del Mundo y el Cuitu Negru al 25% de desnivel.

Quedan menos de 24 horas para que Unipublic desvele el recorrido de la tercera "grande" del año (Teledeporte, 12:00 horas), pero los compañeros del diario As han ofrecido en primicia el recorrido final, al que sólo le faltan los kilometrajes. Como siempre que la organización que comanda Javier Guillén presenta el trazado de la Vuelta, ésta no deje indiferente a nadie. Habrá a quien le entusiasme el regreso a Pamplona y a Barcelona o la consolidación del País Vasco, otros estarán encantados con los 10 finales en alto. En mi caso, me apena la reiterada falta de variedad.

Siempre teniendo en cuenta la noticia del As -con el riesgo de no reflejar exactamente el recorrido original-, no entiendo por qué en ninguna de esas 10 etapas se ha pensado en finales en bajada o con falso llano tras la subida final. Respeto la filosofía de Unipublic -finales de etapa vibrantes y que deparen pocas diferencias para que la general se mantenga viva hasta la última etapa-, pero no me canso de ver a Contador y Andy Schleck destrozando el Tour 2010 en la Madeleine -cuesta arriba y en el llano final-, a Arroyo jugándose el tipo camino de Aprica ese mismo año en el Giro, o a Samuel Sánchez arriesgando en el descenso desde el Puerto de Navacerrada a La Granja de San Ildefonso en 2009. La épica se impone siempre a cinco minutos de ciclismo concentrado.

¿Por qué no acabar la etapa de Ancares en Navia de Suarna, por ejemplo? Un pueblo que apenas supera los 1.000 habitantes, pero ¿no lo ha hecho el Giro alguna vez? ¿Por qué no también la Vuelta? En tres días, se suceden tres etapas que deberían marcar la clasificación general: Ancares, Lagos y Cuitu Negru, las tres en alto. ¿Qué tal algo de variedad para obligar a directores  y ciclistas a algo más que esperar a la pancarta de 5 kilómetros a meta para "mover el manzano"? Puede que la apuesta sea un éxito para Unipublic, pero corren el riesgo de que los últimos kilómetros de las etapas de Valdezcaray, Fuerte Rapitán, Mirador de Ézaro y Fuente Dé sean iguales: último kilómetro explosivo y mismo ganador.

Etapas como las de Valdezcaray o Ézaro -mucho ojo al viento costero- componen un kilometraje de terreno "pestoso" interesante para los aficionados, pero la Vuelta adolece de media montaña. De un plumazo, se pasará de finales explosivos a la alta montaña. Falta por saber qué puertos jalonarán los recorridos de Arrate, Coll de la Gallina, Ancares, Lagos -espero que no sea el único puerto del día- o Cuitu Negru. Dos contrarrelojes -la previsiblemente corta crono por equipos del primer día en Pamplona y una dura prueba individual entre Cambados y Pontevedra- en un recorrido demasiado favorable a los escaladores. Una segunda crono individual, por ejemplo en Madrid, haría el recorrido más compensado.

Valverde y Contador (dependiendo del veredicto del TAS) serán, a tenor de sus intenciones y  los mensajes que han lanzado, los dos corredores españoles que luchen por la victoria final. Con interrogaciones estarían Joaquim Rodríguez y los Euskaltel Antón y Nieve. A todos ellos favorece un trazado desequilibrado por el norte y centro de la Península. Un traslado desde Barcelona a Pontevedra permitirá al pelotón seguir su andadura. Sobre el mapa se dibuja un arco discontinuo que lanza pequeñas flechas. Las llamaradas de una carrera extraña que innova pero siempre se repite.