viernes, 13 de mayo de 2011

La sospecha de la UCI

"Índice de sospechosos" de la UCI. Cortesía de "Inner Ring".
Mi curiosidad me ha llevado esta mañana a comprar L'Equipe para conocer de primera mano el rumor de una posible “lista de sospechosos” que se barruntaba ayer por la noche por la red. Y que se ha plasmado en las páginas 12 y 13 del prestigioso diario deportivo francés.


198 corredores partieron de Rotterdam el 1 de julio de 2010. Y los 198 nombres que formaron parte del Tour de Francia aparecen reflejados en el “índice de sospecha” que ilustra la fotografía de portada del artículo. No es más que una lista “secreta” o “de trabajo”, según ha afirmado Christian Preudhomme, director de la carrera gala. La manejaba la UCI (Unión Ciclista internacional), y la había confeccionado el científico del laboratorio suizo antidopaje de Lausanne, Pierre-Édouard Sottas. Una tabla cuyo fin no era otro que desenmascarar a los corredores según su posibilidad de doparse. Así, a cada ciclista se daba un valor entre 0 y 10 -ambos inclusive-, siendo el 0 el grado menor de sospecha y el 10 el máximo. Anexo a la tabla, L'Equipe explica que, conforme el grado de sospecha va en aumento a lo largo del índice, eran más frecuentes los comentarios sobre la situación de los corredores. Por ejemplo, mientras que en los niveles 0 y 1 no hay casi comentarios negativos, del 2 al 4 la información, todavía algo menos precisa, ya habla de “valores anormales aislados”. Del grado 5 en adelante, los comentarios se tornan más concretos, y del 6 al 10, grado máximo de sospecha, algunos expedientes son consultados por uno de los nueve expertos al servicio de la UCI para la vigilancia de los pasaportes biológicos. Se habla, incluso, de “valores anormales de forma recurrente, variaciones enormes”, se citan los productos dopantes utilizados y los modos de uso identificados. Tal es el grado de aparente precisión de la lista.

Yaroslav Popovych y Carlos Barredo son los dos ciclistas que, a tenor de este informe, más sospechas levantan entre los expertos en el pasaporte biológico. De los veinte primeros clasificados, Menchov -9- y Van den Broeck -8- destacan sobre el resto. Contador aparece con un 5. Las interpretaciones pueden ser múltiples siendo el valor intermedio, pero la diferencia es tan irrisoria entre un nivel y su inmediato superior o inferior que es preferible no hacer juicios. Destaca el diario francés que la media total es de un 2,434. Es decir, un baremo muy respetable del estado de permanente control en el que vive el ciclismo. Como afirma Gilles Simon -no confundir con el tenista- en la página 12, parece que se desmitifica aquéllo de “todos dopados”. Pero tampoco seamos tan optimistas. Si sumamos los índices de los corredores de cada equipo, Radioshack, Astana y el infalible Caisse d'Épargne son los tres primeros -40, 39 y 32 respectivamente-, muy por delante de la acorralada Lampre, del siempre sospechoso Katusha y del Saxo Bank del dopado confeso Bjarne Rijs. Por países, la media de los corredores deja en clara evidencia a los países del este de Europa. Ucrania, Kazajistán, Rusia y Bielorrusia. Francia aparece como el país con el índice más bajo, y eso pese a tener más corredores -35- ningún otro país en el Tour. España está más cerca de los países eslavos que de su vecina pirenaica (5,33 de Ucrania y Kazajistán, 3,37 de España, por 1,23 de Francia). Nada nuevo bajo el sol.

Damien Ressiot, periodista ligado al ciclismo y famoso por publicar que Armstrong se había dopado con EPO en el Tour de Francia de 1999, se hace 3 preguntas:
1 - ¿Cómo se ha definido este “índice de sospecha”? Pregunta ya respondida, pues no es otra que a partir de los perfiles sanguíneos de cada corredor -se incluye el control de la mañana del 1 de julio, previo al prólogo de Rotterdam- desde 2008 o bien desde que se tienen datos del corredor en cuestión.
2 - ¿Cuál es la utilidad de este “índice”? Afirma L'Equipe que tanto la UCI como la AMA (Agencia Mundial Antidopaje) compartieron la lista durante el Tour. Se buscaba controlar a los corredores con más potencial de sospecha, tanto a la llegada de la etapa, como en sus hoteles. “Tarde y noche”, señala el diario. Los comentarios que antes mencioné no eran más que pistas que los científicos habían determinado según el comportamiento de los valores sanguíneos de los corredores en el Tour, el Giro y la Vuelta de 2008 y 2009. Esto les permitía establecer algunas conjeturas. Sirva el siguiente ejemplo, citando la noticia de Ressiot: “Brusca caída en los niveles de hemoglobina antes del verano de 2010, lo que puede sugerir una gran pérdida de sangre con vistas a una posible auto-transfusión durante el Tour”. La sospecha no se traduce en sanción. La trampa sigue yendo por delante, pero el cerco es cada vez más estrecho sobre los tramposos.

3 - ¿Se equivoca la UCI al llamarles sólo “sospechosos”? Tras esta pregunta, se establece el debate sobre la permeabilidad del pasaporte biológico, un costoso artificio que parece no ser aún perfecto. De hecho, se cuestiona Ressiot si la práctica de las microdosis -de EPO o testosterona- siguen escapando al control del pasaporte. Los dos máximos dirigentes del laboratorio antidopaje de Lausanne, Martial Saugy y Neil Robinson, defienden que el sistema se perfecciona, puesto que las fluctuaciones en los valores de los ciclistas son menores que cuando se inició el sistema.

Completan este díptico una breve entrevista con el médico de la Française Des Jeux, Gérard Guillaume, para el que el uso de corticoides se está volviendo a extender en el pelotón profesional, y habla de un ciclismo de “tres velocidades”, en el que los mejores cuentan con los gurús del dopaje, el resto usan corticoides o bien recurren a “chapuzas”. Y declara que “todos los médicos de los equipos están al corriente”. Otro claro ejemplo de la hipocresía que afecta, como el peor de los parásitos, al ciclismo. Eso sí, se congratula Gilles Simon en su columna de opinión de que Francia sea referente mundial en la lucha antidopaje. Se nota, además, el miedo que les está metiendo Zomegnan y su Giro camaleónico a ASO. Porque dos noticias se dedican a Italia: la una, refleja la prohibición de las inyecciones en la carrera de la Gazzetta. La otra es la ya citada media de países según el ránking de sospechas. Se titula: “Francia a la cabeza, Italia por detrás”. Que cada cuál saque sus propias conclusiones.

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