viernes, 25 de marzo de 2011

El Madrid se ahogó en la defensa valenciana

Llull fue el líder del Madrid, pero pudo evitar la derrota
Muy cerca del lleno se quedó la Caja Mágica para presenciar el segundo partido de los cuartos de final de la Euroliga. Pese a la entrega de su afición -especialmente en el último cuarto- el Real Madrid no supo frenar los ataques del Power Electronics Valencia, lo que a la postre les costó el partido.


Los dos primeros cuartos transcurrieron casi paralelos a la primera parte del partido del martes. Dominaba el Madrid, pero a poco que los blancos conseguían una renta reseñable, los hombres de Pesic reforzaban su defensa, provocando ataques poco certeros de los locales. 
Pero hubo diferencias. Al cabo de los primeros diez minutos se veía que, salvo debacle, el partido iría a un tanteo final mayor que el 71 - 65 del primer encuentro. Y, por encima de todo, los valencianos pusieron en liza tres activos que decantaron el encuentro a su favor: el rebote, Omar Cook y Jeremy Richardson. Sobre todo en los primeros tres cuartos, parecía que los valencianos tenían hombres en todos lados. La sensación de que el Madrid no estaba tan fluido en el rebote era latente en el público. Así, de 42 rebotes blancos en el primer partido, por 26 de los valencianos, se pasó en la noche de ayer a un empate a 31. Demasiada tara para el equipo de Emanuelle Molin, que con una más que notable diferencia a favor sólo pudo ganar por seis  puntos el primer partido.
Cook se marcó un partido sensacional
¿Qué decir de Cook y Richardson? Los números hablan por sí solos, especialmente en el caso del base pelado del Power. Inédito en el primer partido, veinte puntos en el segundo, con 5 de 5 en triples. Dirigiendo al equipo con el temple que en él es habitual, fintando a Prigioni y Vidal con maestría. Imparable. En cuanto al alero americano, Richardson estuvo bastante acertado desde más allá del 6,75. Tres triples de cinco intentos y quince puntos, con algunas canastas de mucho mérito. Lo mismo puede decirse de la aportación de Savanovic, que creció con respecto al primer partido.

Si a todo esto se le suma la regularidad de Rafa Martínez y la explosividad de De Colo y que casi la mitad de los puntos del equipo naranja llegaron desde la línea de tres puntos -36 de 81-, se puede hasta obviar la gris actuación de los hombres altos del Power, con Javtokas regalando pases a la banda, desacertados en la zona. Al descanso, el Real Madrid mandaba por una exigua diferencia -38 a 35-. Salvo Prigioni y el inédito Begic, el resto de jugadores habían anotado. Tucker se reencontró con su mejor versión, Velickovic, por fin de 4, se atrevió incluso con un triple para quedarse en los primeros veinte minutos con siete puntos. No volvió a salir. Reyes salió en el quinteto titular, estuvo certero en el primer cuarto y no se le volvió a ver hasta la segunda parte. Nuevamente, el Madrid tuvo que luchar contra las faltas de sus pivots -Tomic, Reyes y Fisher sumaban dos cada uno al descanso- y contra el bonus de tiros libres. El público criticó durante algunas fases del partido el arbitraje, y hubo quien lanzó algún suspiro ante la inocencia de Tomic de cara al aro. ¿Machacará alguna vez?

Los blancos salieron más metidos al inicio del tercer cuarto. Pero el hueco que consiguieron abrir fue un espejismo. Cuatro minutos sin anotar una canasta y el acierto de los "ché" voltearon el marcador. Los de Molín pasaron a jugar contra el marcador y contra su ansiedad. Pese a la colosal actuación de Llull y al descaro de Mirotic, el Madrid tenía que mover y mover el balón para buscar la canasta. En el lado contrario, la fluidez valencianista dio pie a minutos de canastas cómodas y de tiros sin fallo. Así era imposible que se les escapara el partido. Por más que De Colo le puso incertidumbre a la cosa con una falta antideportiva sobre Llull, Prigioni, fallón desde el triple, acabó por escribir el sino de su equipo, errático, flojo en defensa. Que Fisher y no Tomic jugara los minutos finales resultó sintomático. Lo de Velickovic es un fenómeno para que lo estudien los expertos en el más allá. En cualquier caso, el 75 - 81 final permite al Power Electronics Valencia empatar la serie a uno y recuperar el factor campo. Noche aciaga para los cuatro equipos locales. Todos perdieron y están obligados a ganar al menos un partido para mantener intactas sus opciones de llegar a la Final Four de Barcelona.

Fotos: www.euroleague.net

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