lunes, 23 de agosto de 2010

Óscar "Ringo" Bonavena: a un suspiro de tumbar a Alí (2ª Parte)




Un mes después de ganar a "Goyo" Peralta en el Luna Park, "Ringo" Bonavena inició con éxito su defensa del título argentino de los pesos pesados. KO técnico en el primer asalto a Pablo Sagrispanti. Los últimos meses de ese gran año de 1965 para el del barrio de Boedo conllevan peleas contra rivales inferiores -Héctor Wilson y el americano Billy Daniels- a los que despachó por sendos KO en el primer y segundo asalto, respectivamente. La misma tónica siguió en los albores del año 66, vapuleando a Bruno Segura. Pero en marzo es descalificado contra José Giorgetti en Mar del Plata. Segunda descalificación para Bonavena, esta vez frente a un rival con el que luego mantendría una buena relación fuera del cuadrilátero. En cualquier caso, tardaría poco en llegarle la revancha a "Ringo"; en abril ganaría al "gigante de Queuquén".

A mitad de aquel año, Bonavena viajó de nuevo a la costa este de Estados Unidos. Consiguió concertar dos combates. El primero, ante el campeón canadiense de los pesos pesados, George Chuvalo, un rival difícil, del que dicen quienes saben algo de boxeo que tenía una barbilla durísima, de las mejores en la historia del boxeo. Pero eso no fue obstáculo para el púgil argentino. 2 de los 3 jueces dictaminaron a su favor una vez el combate expió en el décimo y definitivo asalto. Victoria para Bonavena. Fue la cara de su breve periplo americano. Repitió escenario, el Madison Square Garden neoyorquino, pero el rival era un joven de 22 años con un historial inmaculado de 11 victorias y ninguna derrota. Joe Frazier: palabras mayores. El porteño tumbó por dos veces al de Philadelphia en el segundo asalto, pero Frazier resistió hasta el final. Esta vez los jueces dieron ganador al americano.


De vuelta a Argentina, Bonavena se resarció del amargo final de su gira americana con una serie de diez combates sin perder. Comenzó peleando en Mar del Plata contra Alberto Benassi, al que batiría en dos de esas diez veladas. Ganaría a los puntos en el Luna Park al americano Amos Johnson, un boxeador de cierto empaque. Ya en 1967, se reencontraría en el ring con su amigo José Giorgetti, al que derrotaría por KO en el noveno asalto. A finales de aquel año viajó a Alemania para tomar parte en un torneo organizado por la Asociación Mundial de Boxeo. 4 eliminatorias, 8 boxeadores, 1 objetivo: suceder a Muhammad Alí como campeón mundial de los pesos pesados. El americano había sido desposeído del título en plena controversia por su negación a participar en la guerra de Vietnam. Así las cosas, a "Ringo" Bonavena le tocó pelear contra el local Karl Mildenberger. Durísimo rival: seis veces campeón europeo de los pesos pesados, había luchado en 1966 contra Alí por la supremacía mundial, siendo derrotado por KO técnico. Pero para el argentino no había barreras. En estado de gracia, tumbó al zurdo alemán en el primer, cuarto, séptimo y décimo asaltos. Al término del duodécimo y último asalto no hubo discusión por dictaminar vencedor. Bonavena ganó a los puntos. Ya era semifinalista del torneo.

Quedaban 4 púgiles, uno de ellos era Bonavena. Dos meses y medio después de su primer combate en Europa, Bonavena regresaba a la tierra de las oportunidades para buscar la suya ante Jimmy Ellis. Bajo la tutela de Angelo Dundee, técnico de Alí, Ellis se había convertido en su habitual sparring. Venció con facilidad a Leotis Martin en la ronda previa y ahora tenía una ocasión irrrepetible para pasar a la historia.
Freedom Hall State, Louisville (Kentucky). Dos de diciembre. "Ringo" quería pelear en la tierra natal de Ellis, seguro de derrotarlo "en el segundo asalto". Pero se hizo la sorpresa. Bonavena besó la lona dos veces (tercer y décimo asaltos) y finalmente los jueces dieron la victoria al americano. Ellis sería a la postre el campeón mundial de los pesos pesados, cetro que ostentaría hasta 1970.


Borrón y cuenta nueva. Tocaba levantarse de nuevo. Era su quinta derrota (tres a los puntos y dos descalificaciones). Y para reponerse Bonavena buscó, como siempre, rivales de poca entidad para recuperar sensaciones. Su primera pelea tras su encuentro ante Ellis sería ya en el año 68. Fue ése un buen año para "Ringo". Se reencontró con Lee Carr, aquel púgil contra el que fue descalificado allá por 1963. KO en el tercer asalto, Bonavena sin piedad.
Pero también tuvo veladas muy complicadas el de Boedo durante aquel año. Su confianza iba en aumento y el nivel de sus rivales, también. En el Luna Park de Buenos Aires tuvo que emplearse a fondo para vencer a tres boxeadores de tronío: Roberto Dávila, un peruano capaz de ser el primer boxeador en aguantar sin caer al mismísimo George Foreman -decisión unánime de los jueces-. Luego a Zora Folley, un boxeador de no muy buen recuerdo para Bonavena, pues con el americano había sufrido la primera derrota de su carrera (sin contar la descalificación ante Carr). Esta vez el sino cambió. "Ringo" estaba en lo más alto de su trayectoria, mientras que Folley iniciaba el declive de la suya, tras haber perdido con Alí en 1967 por el título mundial de la categoría. Bonavena venció por decisión mayoritaria de los jueces (2-1). Y, por último, ante otro americano, Leotis Martin, uno de los ocho boxeadores que pelearon en aquel torneo por el título de los pesados de la WBA. Ganó, una vez más, a los puntos.

Victorioso y pleno de moral, Bonavena tenía la mira puesta de nuevo en el horizonte americano. Cuando el año 68 llegaba a su fin, el frío y húmedo invierno de Philadelphia recibió al argentino, que llegaba para enfrentarse de nuevo con Joe Frazier. Más maduro pero magnífico como siempre, "Smokin' Joe" seguía invicto (21 combates ganados). Trayectoria intachable. Un objetivo común: el título mundial de los pesos pesados de la Comisión Atlética del Estado de Nueva York (NYSAC). Era la primera vez que Bonavena luchaba al mejor de 15 asaltos, y ante uno de los más grandes de la historia aguantó hasta el toque de campana final. Fueron los árbitros los que unánimemente otorgaron la victoria a Frazier. Como le ocurrió en 1967, al hombre con el cabello a lo "Beatle" le tocaba renacer de nuevo.

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