martes, 3 de agosto de 2010

La "cara A" del Tour de Francia 2010




El barón de Coubertain estaría contento con la actitud del pelotón en este Tour de Francia que hace poco más de una semana expió. Que para el pelotón "lo importante es participar" quedó en evidencia en las etapas de Spa y del Tourmalet, no así el temido día del pavés ni en plena subida al Balès. Con suficiente tiempo para haber reposado las alegrías, decepciones y sorpresas, es hora de hacer balance de la Grande Boucle.

Se hablará durante mucho tiempo de la edición de 2010, tanto en su faceta deportiva como en la externa a ésta. Permitidme comenzar con la primera de ellas: sólo una victoria española -Joaquín Rodríguez en Mendé-, en una edición en la que los nuestros han sido muy protagonistas. Muchos días nos quedamos con la miel en los labios. Lamentamos la oportunidad perdida de Luis León Sánchez en Saint Jean de Maurienne, sufrimos durante una hora la agonía de un Carlos Barredo al que un repecho le cortó las alas en el último kilómetro. Ese mismo día, vimos a un Rubén Plaza intentar la heroica sin éxito ante un Fedrigo pletórico en Pau. Vimos a un José Joaquín Rojas cada vez más cerca de los mejores al sprint, mientras que sufrimos con un Freire que sin Flecha ni Horrillo se las ve y se las desea para llegar bien colocado a los últimos 300 metros y al que, por desgracia, las fuerzas le fallaron en este Tour. Recién operado de esos pólipos que tan molestos eran para el cántabro, ojalá al de Rabobank la segunda parte de la temporada le venga sin sobresaltos. Melbourne es su última parada.


Parece mentira que aún no haya hablado de la victoria de Alberto Contador. No por ser algo habitual ver al pinteño en lo más alto del podio su tercera victoria en París tiene menos mérito. Al contrario, ha sido una victoria sufridísima ante un Andy Schleck que ha mejorado sobremanera en montaña. Al luxemburgués el tiempo perdido en el prólogo ante Contador -42 segundos, un mundo- ya le obligó a ir a la contra. Sin embargo, antes de que siquiera pudiera plantear una emboscada, una caída colectiva le dejó contra las cuerdas. El reguero de aceite de una moto, una curva con el asfalto mojado, la carrera lanzada, Andy y medio pelotón al suelo. Cancellara sobrevivió al apocalipsis, y junto a él Sastre, Menchov y Gesink, hombres obligados a poner hombres a tirar del minipelotón que perseguía al escapado Chavanel. Armstrong y Contador marchaban detrás, a un minuto. Andy y Frank, a más de tres minutos. Lo lógico hubiera sido tirar. Y entonces surgió Fabian, maillot amarillo andante, pacificador sobre ruedas, para acongojar a medio pelotón y provocar la reagrupación general. Ese día no hubo pérdidas. Sí las hubo, en cambio, al día siguiente sobre el pavés. Frank Schleck volvió a morder el polvo (nunca mejor dicho) y su caída fragmentó definitivamente el pelotón. Los Saxo Bank iban como motos en cabeza, protegiendo a Andy. Contador y Armstrong se las apañaban como podían en un segundo grupo. Al español se le vio bien sobre el adoquín, hasta el punto de permitirse el lujo de levantarse del sillín en algunos tramos. Al americano, en cambio, las escabechinas que había anunciado se le volvieron en su contra. Un pinchazo en el penúltimo tramo le dejó solo, desarmado, sin equipo. Nunca se le había visto tan vulnerable. Hubo diferencias en Arenberg, pero menos de las que los directores pudieran haber previsto. Pero, por encima de todo, Contador sigue infundiendo ese miedo escénico entre todos sus rivales (Andy inclusive), que hace que en los peores días del madrileño las diferencias se minimicen. Nadie quiere arriesgarse a lanzar ataques lejanos en el último puerto sabiendo que un acelerón de Contador te deja fuera de la lucha por la etapa. Ese efecto ya se vio en el Criterium Internacional y lo hemos vuelto a ver en el Tour.Alberto es un gran campeón, capaz de ganar carreras a lo grande o de sacarlas adelante con oficio. Así ha ocurrido este mes de julio. Él mismo ha confesado que su estado de forma fue mejor en 2009, y sin embargo el "cara a cara" entre Andy y el de Astaná en montaña se ha quedado en tablas. 10 segundos para el luxemburgués en Morzine, otros tantos para Contador en Mendé. Preocupante fue, sin embargo, su rendimiento en la última crono. Evidentemente no era favorito para ganarla, a tenor de la distancia -demasiado larga para el pinteño-, pero si nos fijamos en lo que ha hecho en cronos de distancias y perfiles similares Contador siempre estuvo o rondó el "top 10" de la etapa. El ya tricampeón del Tour ha dejado entrever que variará su preparación el año que viene de cara a la ronda gala. Esperemos que el tríptico de las Ardenas se mantenga en su calendario. A muchos aficionados nos gustaría verle pelear en los muros de la Amstel, la Flecha y la Lieja. Tiró de experiencia para sumar su quinta gran vuelta y ser, junto con Gastone Nencini, el único corredor que ha llegado vencedor a París sin sumar victorias parciales. Lo mismo le sucedió en el Giro 2008.


Al hilo de lo anteriormente comentado del americano, éste ha sido el Tour de su declive definitivo. Era algo que muchos esperaban, bien para ser los primeros en darle la puñalada por la espalda, bien para certificar lo equivocado que el texano estaba cuando en septiembre de 2008 anunció su vuelta al pelotón. Sí que es cierto que desde su regreso se le ha visto -y desde el pelotón así lo han confirmado- más torpe sobre los pedales. Fruto de ello han sido las innumerables caídas en este Tour, por errores suyos o por estar en el lugar equivocado. El halo de corredore "intocable" que antaño le acompañó le ha abandonado por completo. No obstante, hay que elogiar su entrega en carrera, buscando un triunfo de etapa que le fue esquivo.


Lo mismo puede decirse de Carlos Sastre. El de Leganés se conoce mejor que nadie y, como buen veterano que es, supo dosificar sus esfuerzos en pos de una mejor clasificación general. Sin embargo, la edad y la falta de días de competición no perdonan, y el del Cervélo prefirió dar espectáculo antes que pecar de rácano. Dejó ver el maillot negro de su equipo durante varios días, con la inestimable ayuda de algunos compañeros. Por desgracia, el triunfo de etapa resultó una quimera, pero los seguidores valoran positivamente el que siquiera lo intentara desde lejos y no esperara a intentonas postreras en los úlitmos kilómetros. Ahora toca pensar en la Vuelta. Es difícil saber cómo se recuperará el ciclista afincado en El Barraco, pero siendo Sastre, esperamos verle arriba en la general.


No por ser los últimos sobre quienes vaya a escribir hoy serán los menos valorados. Al contrario, Samuel Sánchez y Joaquín Rodríguez han hecho sendos tours de sobresaliente. El campeón olímpico preparó con mimo la carrera y el cuarto puesto es un magnífico resultado, aunque a algunos les sepa a poco después de acariciar durante muchos días el podio. Pero Menchov no flaqueó ningún día (algo poco habitual en el ruso) y en la crono de Burdeos puso tierra de por medio con el campeón olímpico. Se impuso la lógica y el de Rabobank fue quien finalmente compartió foto en París con Andy y Alberto. Bastante que Samuel aguantó después del trompazo que sufrió el día del Tourmalet. Muchos, al verle acunado sobre el asfalto, sin fuerzas para levantarse, pensamos en lo peor. Pero los ciclistas son de un material sobrehumano y Samuel acabó la etapa y el Tour. Y en cuanto a "Purito", su estreno en la ronda gala ha sido de nota. Una etapa -Mendé- y buenísimas sensaciones en montaña nos deja el de Parets del Vallès, aunque la crono sigue siendo una losa muy dura si quiere aspirar a cotas mayores. En cualquier caso, una actuación brillante, que como premio tiene la ampliación de contrato con su equipo, el Katusha.


Este último párrafo quisiera dedicarlo a los detalles. Imposible no hablar de las lágrimas de Cavendish -primero cuestionado, luego imbatible-, o las de Evans y Farrar, de la magnífica actuación del ciclismo francés -excelsos Chavanel y Fedrigo-, o del soplo de aire fresco que nos llega desde el norte de España con el Footon - Servetto y sus nueve debutantes, que han estado espléndidos, con un Rafa Valls todo pundonor. Del fracaso estrepitoso de Wiggins al paso discreto de Basso por Francia, de las ganas de Cunego por brillar a los clases grautitas de kick-boxing a cargo de la "academia Mark Renshaw". De la sangre en el prólogo de Cardoso y Frank al espíritu de superación de todos los que han llegado a París. De la gran actuación en conjunto del Caisse D'Epargne al oscuro futuro de nuestros equipos. Habrá tiempo para hablar sobre ello en los próximos meses. Por el momento, pienso en cómo abordar el lado polémico del Tour. Hasta otro día.




1 comentario:

  1. Resumen interesante de la carrera.
    Suscribo a todo lo que expresás.
    Contador sin duda tendrña que mejorar el año que viene sino quiere verselas aún másdifíciles.
    saludo!

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