jueves, 5 de agosto de 2010

Europeo de Atletismo 2010: No hay predicción que valga



Conforme pasan los años, uno ya se acostumbra a oír en los mundiales y europeos de turno a José María Odriozola. Y se pregunta si alguien en sus cabales debería realizar ese tipo de afirmaciones antes y después de cada competición de renombre. Los atletas, jóvenes o veteranos, son humanos y no todos soportan la presión de igual manera. Hasta que no apareció Marta Domínguez con su plata en el 3000 obstáculos el deporte español vivió tres días en vilo ante la ausencia de preseas. El atletismo hacía aguas frente a las 15 medallas que el Presidente de la federación había pronosticado. Éste, nuestro europeo, ha sido un campeonato de luces y sombras -como no podía ser de otra manera- en el que hemos salido a flote más que dignamente.

Acostumbrados a que el ahora sancionado "Paquillo" Fernández abriera la veda de medallas para nuestra delegación, cayó sobre los medios una ola de pesimismo que inundó las previsiones de los especialistas. Y es cierto que se ha hecho raro no ver a ningún medallista español en marcha, pese a que Garcia Bragado estuvo en su papel, de menos a mas, como Juanma Molina. La mala fortuna se cebó con María Vasco, que pensaba en rendir al máximo ante su gente pero a la que una inoportuna lesión la dejó destrozada en un mar de lágrimas. Sufrimos en el 10000 con la agonía sin premio de Lamdassem, al que Mo Farah destrozó sin piedad camino de un histórico doblete con su victoria en el 5000 sobre Jesús España, que lo dio todo y al que la plata, como a todos nosotros, nos supo a oro.

La recta de meta se nos hizo interminable con el de Valdemoro y con Mayte Martínez. La vallisoletana, bronce en el mundial 2007 de Osaka, llegaba corta de forma pero como siempre se creció en las series para llegar a la final. Premio más que suficiente a su pundonor. Irreprochable actuación. Pero, sobre todo, vimos que la recta no acababa con Marta Domínguez. Otra vez la palentina de la cinta rosa apareció para darnos una nueva clase magistral de saber estar y de clase sobre el tartán. Se planteaba el 3000 obstáculos como un duelo con la rusa Zarudneva, que había sucumbido a la velocidad terminal de Marta en el mundial de 2009. Esta vez las tornas se voltearon y la rusa se marcó un último 100 espléndido para eclipsar a nuestra atleta. Plata de ley para Marta Domínguez, la mejor atleta española de todos los tiempos, perfeccionista hasta el milímetro, que es consciente de que ha de seguir mejorando su técnica de paso por las vallas -y sobre todo por la ría-, para ceder el mínimo espacio posible con sus rivales. En cualquier caso, Marta, como siempre, estuvo a la altura. Siempre rinde, siempre cumple. También cumplió José Luis Blanco, todo un veterano que en la prueba de obstáculos masculina nada pudo hacer ante los dos franceses, que sencillamente estaban en otra liga, en otra dimensión. Oro y récord de los campeonatos para Mehkissi, que remató a un Tahri que había llevado el peso de la prueba. Bronce para el de Lloret, "primer atleta terrenal", justísimo premio para alguien que ha trabajado tanto como él. Eliseo Martín lo intentó todo pero sólo pudo ser octavo. Estar tan arriba con 37 años es suficiente mérito ante chavales de nuevo cuño que traen el viento del cambio.

De la agonía a la fugacidad del 100, que se nos hizo un suspiro con la aparición de Christophe Lemaître, un francés rubio, joven, con porte, que se convirtió en el rey de la velocidad tras su doblete en el 200. Tiene potencial el chico, como ya demostró en el doble hectómetro. Salió penúltimo de la curva y remontó espectacularmente en la recta para ganar por una centésima. Ha de mejorar, por tanto, su paso por curva si quiere aspirar a marcar interesantes en el futuro.


A algunos el final del 1500 se nos hizo aún más corto que la prueba reina de la velocidad. Vimos a Arturo Casado emular a Fermín Cacho sobre el tartán azul de Montjuic. Sin duda fue un acierto programar la temporada a un único pico de forma, como él mismo explicó. El padre de Arturo, Laureano, ha hecho del parapente su vida. Colaborador durante muchos años del equipo de "Al filo de lo imposible", a los mandos de esa tela voladora ha surcado los cielos de España. Este verano su hijo ha ampliado el horizonte y reina en Europa. Su tío estaba preocupado por un posible estancamiento en la evolución de Arturo. Ha quedado demostrado que tiene clase de sobra como para aspirar a grandes metas en el futuro. Es joven -27 años- y con todo el futuro por delante. Como Manuel Olmedo, de la quinta del del barrio de Santa Eugenia, un hombre que seguro ha aprehendido la valiosa lección de la final. Quiso remontar desde la cola del grupo y su velocidad superior -fruto de su época como ochocentista- le llevó hasta el bronce. Pero si busca cotas más altas habrá de saberse colocar mejor en el grupo. Mala suerte la de Reyes Estévez, que estuvo donde tenía que estar, siempre en cabeza, pero que se vio superado por el empuje de una nueva generación de talentos. Nada que reprochar al catalán, que ya vislumbra un posible salto de distancia. Con su talento, seguro que haga lo que haga le irá bien. Nos irá bien.


¿Y qué decir de Nuria Fernández? La atleta torrejonera, suiza de nacimiento, dio a la Comunidad de Madrid la supremacía europea en el "milqui". Todas las miradas estaban pendientes de Natalia Rodríguez, después de su polémica descalificación el verano pasado en Berlín. Ambas llegaban en un estado excelente de forma. Lo mismo se puede decir en el caso de la rusa Alminova. Cuando ésta se abrió a la calle dos a Nuria se le abrieron las puertas del paraíso de par en par. Se abrió hueco, hizo un último 100 fulgurante, siempre mirando hacia adelante, como quien divisa la gloria y camina firme hacia ella. Su triunfo y el bronce de la tarraconense son el justísimo premio a toda una carrera. Nuria sigue una semana después soñando con un oro que va dedicado a su pequeña Candela. A Natalia, en cambio, se la vio feliz pero seria. Se sabía muy cerca del oro pero se le escapó en la recta. En cualquier caso, las perspectivas son muy positivas para ambas atletas de cara a los mundiales del año que viene y, a más largo plazo, para Londres 2012. A partir de entonces no tener relevo para estas dos atletas ya sería -y con razón- motivo para encender la luz de alarma.

Eusebio Cáceres es la grata sorpresa de estos campeonatos, al menos para el público en general. El alicantino venía de ser plata en el mundial juvenil de Moncton, en Canadá, y ni el jet lag ni la presión de competir en un europeo senior en casa pudieron con él. En la clasificación se marcó un impresionante 8.27, récord de Europa junior, con el que soñamos para la final. Pero la falta de descanso y un tobillo maltrecho minaron sus posibilidades de dar la campanada. Los 3 últimos saltos fueron una agonía para que en el sexto y definitivo se resintiera de su lesión. Una pena el pasado, brillante ilusión el futuro. El objetivo es batir aquel ya mítico 8.56 de Yago Lamela en Maebashi. De momento, ese chispazo de clase está ya en el tercer mejor salto de nuestra historia. Luis Felipe Méliz no pudo mejorar tampoco su registro de la clasificación (se quedó undécimo, con 7.90 por los 8.06 de la fase de clasificación), mientras que Joan Lino Martínez se quedó fuera de la final. Nuestro bronce en Atenas llegó lastrado por las lesiones. Mal sabor de boca para el hispanocubano, que tenía muchas ilusiones puestas en Barcelona.

Dos oros, tres platas y tres bronces. Ocho metales. Sólo dos (Olmedo y Casado) por debajo de los 30 años. Evidentemente, el medio fondo es una prueba que en el caso de nuestros atletas siempre ha tenido mezcla de veteranía y juventud, y el relevo está asegurado con los flamantes bronce y oro. Tapar, sin embargo, la huella de Marta, Bragado o Mayte va a ser algo prácticamente irrealizable. Hay que seguir trabajando en los colegios con programas que fomenten el atletismo, ante todo como un juego. Luego -quién sabe- eso podría derivar hacia un nivel profesional. La dedicación de todos y cada uno de los que llegan tan alto es admirable. Vivimos en una sociedad cada vez más sedentaria, en claro declive hacia la autocomplacencia. Salir a correr con un sol de justicia o jarreando sólo está al alcance de personas con un espíritu de superación poco común. Por ello, porque el futuro es de chavales con un ADN tan competitivo como el de los valores de hoy, es imprescindible seguir apostando por la cantera. Para que lo que es divesión se entremezcle con vocación y se convierta en ganas de tocar el cielo


Fuente fotos: bcn10.org

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