lunes, 28 de junio de 2010

Viento, calor, adoquines, sufrimiento, victoria: Tour de Francia 2010




Vuela el tiempo y esta semana nos plantamos ya en el primer sábado del mes de julio. Sinónimo del inicio del Tour. Llega la 97ª edición de la ronda por etapas más importante del universo ciclista, y lo hace sin el sancionado Valverde, que ha corrido para nada este año, pero con la grata sorpresa de la incorporación a última hora del flamante vencedor del Giro, Ivan Basso. Alberto Contador tratará de revalidar su victoria del año pasado y plasmar, una vez más, que es actualmente el mejor especialista en lo que a carreras por etapas se refiere. El resto de equipos tratarán de destronar al pinteño del cetro logrado en 2009. El espectáculo está servido.

Cada equipo llevará a la salida en Rotterdam lo mejor de cada casa, para que sus líderes estén bien arropados en todo momento. No es momento de analizar las etapas (eso ya lo hice aquí), sino los nueves que presentarán el sábado las escuadras más importantes.


Es seguro que Astaná se va a ver envuelto en una guerra de guerrillas a diario, especialmente en la primera semana, que destaca por sus etapas llanas y por la conocida etapa trampa del pavés. En el nueve kazajo Noval y Grivko habrán de ser los hombres fuertes de Contador ese día, aunque es evidente que van a sufrir -y mucho- si Bruyneel y Rijs se alían como ya hicieron en 2004 para eliminar a Iban Mayo. Por muchos consejos que el gran Peter Van Petegem le haya dado a Contador tras su periplo ardenense, el "negro de Brakel" no estará con él ese día, y deberá ser el propio Contador quien tome las decisiones, ayudado por Martinelli desde el coche. Muchos aficionados desean que el español ceda tiempo en estos primeros días en pos de un mayor espectáculo en las etapas de montaña. Esperemos que el perjuicio sea el mínimo posible para el pistolero de Pinto. Por lo demás, Astaná ha demostrado carrera tras carrera que tiene un equipo más que competente para llevar las riendas de una carrera, especialmente cuando la carretera pica hacia arriba. No está Pereiro, pero Tiralongo, Navarro, Hernández y De la Fuente son más que válidos para llevar a Contador hasta la mitad de la última ascensión, para que luego éste trate de rematar el trabajo. Me dejo a Vinokourov para el final: aunque haya jurado lealtad a Contador en el Tour, Alexandre es una leyenda en su país y corre para ganar. Es una incógnita su estado de forma, después de haber prolongado el esfuerzo de las clásicas ardenas para afrontar el Giro. Es probable que llegue muy pasado a la tercera semana.

Lo mismo le puede ocurrir a Cadel Evans. El campeón del mundo estará muy bien arropado el día de Arenberg, con Hincapie, Burghardt y Ballan, pero no le veo con opciones de victoria. Ha disputado el Giro hasta el final. El símil de lo que le sucedió a Carlos Sastre el año pasado me parece más que apropiado en este caso. Hablando del escalador abulense, este año se presenta en el Tour bastante más fresco que el año pasado, sin haber acumulado tantos esfuerzos como el año pasado a estas alturas de la temporada. Con un equipo plagado de buenos rodadores y enfocado parcialmente en los sprints con el nuevo campeón de Noruega en ruta, Thor Hushovd, Sastre tendrá que buscarse las habichuelas por su cuenta. Después de las caídas en el Giro, esperemos que los dolores hayan remitido y pueda dar lo mejor de sí en los puertos franceses.

Saxo Bank y RadioShack están condenados a entenderse. Sencillamente porque una alianza contra Contador relanzaría las opciones de Andy Schleck y Armstrong de cara a la victoria final. El joven luxemburgués mejora año a año, y este año le pondrá muy difíciles las cosas a Contador en la montaña. Cuenta, además, con consumados rodadores y "flandriens" como Cancellara, O'Grady y Breschel para la jornada clave de Arenberg. Por si fuera poco, su hermano Frank será la bala en la recámara de Rijs. El americano, por su parte, tirará de la experiencia de Bruyneel desde el coche y de Popovich, Rast o Paulinho en la carretera. Después de un susto bastante serio en el Tour de California, el texano ha mejorado sus prestaciones en el año después de su regreso, aunque no está al nivel de Contador y Andy en Subida. Y si Saxo Bank tiene a Frank de escudero de Andy, Klöden, Leipheimer y Horner harán lo propio en el caso del siete veces ganador del Tour. Para echarse a temblar.

A última hora ha decidido Ivan Basso disputar el Tour. Seguramente a Roman Kreuziger no le haya hecho la más mínima gracia. Ambos estarán bien escoltados por el destructor polaco Szmyd, imparable en montaña, y por Quinziato y Oss en el llano. Del nueve italiano el mayor interrogante es saber en qué estado de forma se presentará Basso. Ha sido un giro durísimo para el varesino, de sufrimiento hasta el último día. Como en el caso de Armstrong, su estado de forma es mejor que en el de su regreso a la competición, mas es probable que el doblete Giro - Tour se le haga muy largo. En cuanto a Kreuziger, debe seguir su progresión en la "Grande Boucle" (13º en 2008, 9º el año pasado). A sus 24 años, es el principal candidato para ganar el maillot blanco que designa al mejor joven en la general.

Bradley Wiggins ha vivido esta temporada en el ostracismo. Salvo alguna aparición esporádica -véase su victoria en el prólogo del Giro-, el británico vive por y para el Tour. Para eso dejó la pista, para eso abandonó el Garmin. Para enrolarse en una escuadra de nuevo cuño, el Sky, un equipo concebido para que un británico gane, por fin y de una vez por todas, el Tour de Francia. Llegará en forma a Rotterdam, más que nada por que un resultado peor que el cuarto que cosechó en 2009 será interpretado en el equipo como un fracaso, después de la enorme inversión realizada por Rupert Murdoch para poner en marcha un proyecto con tal fin. El resto del equipo lo conformarán hombres del calibre de Juan Antonio Flecha, que ejercerá de escudero de Wiggins ante el pavés, Gerrans, que actuará como "cazaetapas" y Boasson Hagen, que por fin debutará en la ronda francesa después de su brillante actuación en el Tour de Suiza.

La dualidad en el equipo Rabobank promete. Un Menchov desaparecido esta temporada (basta recordar su mediocre Dauphiné Liberé), y un Gesink cada vez más al alza, exhibición en Suiza incluida, liderarán las intenciones holandesas de asaltar el podio. La chispa de Gesink contrasta con la regularidad de Menchov, que se defiende muy bien en todos los terrenos. Al espigado escalador holandés aún le queda mucho trabajo para mejorar contra el reloj. Óscar Freire intentará batir a Cavendish, Farrar y Hushovd en los sprints y seguir aumentando su palmarés. Juanma Gárate también forma parte del nueve naranja, con las miras puestas en la montaña. Destaca también la participación de Lars Boom, al que seguro veremos en alguna fuga.

Continuando con escuadras "naranjas", nuestro equipo más reconocible por su colorido y su fiel afición, el Euskaltel de los González de Galdeano, se plantará en la salida con Samuel Sánchez como "capo". Fresco de forma, es un "outsider" de lujo para la prueba. La formación vasca lleva un nueve muy competitivo, en el que es de agradecer la presencia de gente como Egoi Martínez o Amets Txurruca. En cuanto a los otros dos equipos españoles, el Caisse D'Epargne se limita a una participación en busca de algún triunfo parcial. Tras la baja obligada de Valverde, Luis León Sánchez toma el testigo de su paisano y comanda la expedición rojinegra, con José Joaquín Rojas, Ruben Plaza o Kiryienka como compañeros, en un equipo en el que también está el prometedor joven portugués Rui Costa. Por último, el Footon - Servetto se presenta con el nueve más joven de entre todos los equipos participantes, con jóvenes muy prometedores como el italiano Felline, Arkaitz Durán o corredores más contrastados como Cheula y Eros Capecchi. Los pupilos de Josean Matxin buscarán con ahínco las fugas. ¿Por qué no soñar con un triunfo de etapa?
Christian Vande Velde comandará las esperanzas del Garmin de cara a la general del Tour. Millar tratará de brillar en la contrarreloj y Farrar tratará de restarle protagonismo a Cavendish en las "volatas". No lo tendrá fácil, pues el equipo Columbia está concebido por y para el sprinter de la isla de Man. Eisel y Renshaw ayudarán al británico a lograr el ansiado maillot verde de la regularidad. Tony Martin tendrá libertad de movimientos en el nueve americano.

En esa lucha por los sprints debería haber estado Tom Boonen. Sin embargo, el belga de Mol causa baja en el Tour de este año tras la caída que sufrió en el Tour de Suiza -causada por el propio Cavendish-. No es la única víctima de ese incidente; Heinrich Haussler también será baja. Sin embargo, la baja del ex-campeón belga es mucho más relevante. Su equipo, el Quick Step, se queda cojo ante la que era su gran opción de victoria; sin necesidad de ayudar a ningún compañero, Boonen tenía señalada la etapa de Arenberg para volar sobre el pavés. La caída, empero, le ha privado de estar en el nueve de los de Patrick Lefevre, por un lado, y de defender su título de campeón belga, por otro. Su "enemigo" Devolder ha recuperado el maillot tricolor (ya lo había ganado en 2008). Carlos Barredo y Sylvain Chavanel parten con libertad de acción para la escuadra belga. En el otro equipo belga, el Omega Pharma - Lotto, habrá otro español, Dani Moreno, gregario de lujo de Jurgen Van Den Broeck. en la lucha por un puesto de honor en la general. Sin Gilbert, el resto del equipo se centrará en buscar alguna victoria parcial, apoyándose en gente como Roelandts o Lloyd. Lo mismo intentará la Lampre de Damiano Cunego.

Por último, el equipo Katusha llega en medio de la convulsión que ha producido el asunto de Kim Kirchen -afortunadamente ya fuera del coma-, y con "Purito" Rodríguez y Kolobnev, nuevo campeón ruso, como puntas de lanza. El catalán por fin debutará en el Tour, tras tantos años a la sombra de Valverde. Habrá que estar atentos a cómo se desenvuelva por las carreteras galas. Robbie McEwen tratará de luchar al sprint contra el imperio HTC - Columbia.

Sobre el papel, el Tour de Francia 2010 pinta muy bien. Luchas de poder, la eclosión de nuevos talentos, la regularidad de los "capos" de siempre, sprints espectaculares, el calor del mes de julio en la cara de los corredores, el viento de los "abanicos", el traqueteo de la bici sobre el irregular adoquín, el agua de los bidones volando sobre la cabeza en busca del ansiado frescor, la apasionada afición francesa, los vascos de Euskaltel apostados en las cunetas de los Pirineos, París y los Campos Elíseos,... Sólo falta que los verdaderos protagonistas, quienes mueven las ruedas de sus victorias y del negocio, se pongan en marcha. Muchos llevamos un año esperando oír las características bocinas de las motos del Tour y a su mítico "speaker" en acción.
Quedan 5 días para que empiece el verdadero verano.

Fotos: esciclismo/elmundo.es/cyclingnews

martes, 22 de junio de 2010

Reflexiones tras el España - Honduras




Jugar con la selección española quizá no tenga la carga emotiva o sentimental que conlleva el ser argentino, italiano o francés, ni el plus de competitividad que da vestir el blanco de la "mannschaft" alemana. En nuestro caso, la gran tara que arrastran nuestros internacionales se plasma en forma de micrófonos y cámaras: los medios de comunicación, que encumbran a los equipos tan rápido como los destronan, engendrando una vorágine autodestructiva en la que también tiene mucho que ver ese pesimismo tan castellano. En España el vaso nunca está medio lleno. Y tras dos partidos en Sudáfrica, el teorema queda nuevamente corroborado.

Acabó el partido y estaba bastante cabreado. No por el juego, que había sido bueno hasta que a falta de veinte minutos España se desconectó. Honduras salió a intentar un cara a cara con la selección. Abrió el campo con pases largos a la espalda de Capdevilla, con balones a Suazo y Welcome, bien tapados por Piqué y Puyol. Valientes, dejaron espacios para que Navas por la derecha y Villa por la izquierda buscaran a Torres. Fue Xabi Alonso en la primera parte quien más buscó a ambos, con pases bien medidos. Vi a Xavi cansado, con una marcha menos de la que parece tener en Barcelona, mientras que Busquets hizo un partido bueno, desahogando el juego en el medio, con las ideas claras, mejor que contra Suiza. En general vi a la selección mejor que contra el cerrojo suizo, precisamente por la cantidad de espacios que permitió Honduras. Ramos esta vez sí acompañó a Navas por la banda, aunque los centros de ambos no encontraron nunca rematador. O no había nadie en el área o de haberlo el centro no era bueno o golpeaba en algún defensor. Por la izquierda, Villa se mostró incisivo en las diagonales, aunque pecó de individualista. Capdevilla cumplió como siempre, pero ha de tener cuidado en sus subidas porque le encontraron fácilmente los pases a su espalda. Lo mismo se debe aplicar a Ramos. En cuanto a Fernando Torres, se le vio aún falto de forma. Ayer erró un par de goles casi cantados. Aún así, su trabajo abriendo huecos y bregando con los defensas siempre es encomiable.

El tiempo ayuda a frenar los enfados y euforias, y hoy veo las cosas distintas. Creo que España jugó bien teniendo en cuenta que el rival se prestó al intercambio de golpes, pero me preocupa la falta de gol. Parece que hay pánico a chutar desde fuera del área. Fueron varias las jugadas en las que los hombres de Del Bosque abusaron del toque de balón dentro del área hondureña. Eso está bien si va en pos de la efectividad. Los adornos en un mundial no valen para ganar partidos. Por otra parte, parece evidente que físicamente la selección está cansada, más que en la Eurocopa de 2008. No ha de ser excusa: la temporada es larga para todos los equipos. Pero es cierto que sin la chispa de antaño, cuesta más abrir el campo y generar ocasiones. Los pases verticales decrecen para dar paso a una mayor posesión del balón, que no siempre ha de ser efectiva. Por otra parte, los centros desde las bandas casi nunca encuentran remate por la falta de efectivos en el área, y no acabamos de aprovechar las jugadas a balón parado. A todo ello hay que sumarle la ansiedad que ha generado la derrota ante Suiza para que el juego de España no sea tan fluido como de costumbre. No siempre las cosas van de cara. Así se está viendo en este mundial con algunas selecciones de renombre (Francia, Italia, Alemania). Lo positivo es que queda una última oportunidad. A todo o nada, pero aún hay opciones de seguir luchando.

En las últimas horas he escuchado muchos comentarios negativos respecto a la selección. La gran mayoría bastante más críticos que mis juicios. Los respeto, pues en un país con tanta pasión por el fútbol es normal que todos tengamos alguna opinión. Inclusive Luis Aragonés, que ha mesurado bastante el tono de sus comentarios, pero que por ser una persona de fútbol merece ser escuchado. Otra cosa es juzgar la premeditación o no de sus declaraciones. Lo que está claro es que España no deja indiferente a nadie. 13 millones de personas sufrieron para finalmente mantener la ilusión. Pero con cautela. Es hora de que los medios le den a Chile el respeto que Suiza y Honduras se ganaron por el hecho de jugar el mundial. Me gustaría no volver a oír eso de "les vamos a meter 6 a Suiza/Honduras" la mañana antes de un partido. Vivo en una quimera, soy un sordo que no se da cuenta de que cada dos años es más de lo mismo en los medios. La gente se contagia de tanta euforia y cuando normalmente nos llevamos el palo, muchos lloran y se preguntan por qué. No me cabe la menor duda de que en Pochefstroom la selección trata de abstraerse, en la medida de lo posible, de esta losa. Sólo espero que de una vez por todas periódicos, radios y televisiones tengan en cuenta que el fútbol son once contra once, y que en un mundial no es fácil ganar, por pequeño que sea el rival y por mucha vitola de favorito que se tenga. Es hora de que de una vez por todas aprendamos del pasado y dejemos de creernos el ombligo del mundo.

PD: de todo corazón, espero y deseo que el error de J.J. Santos al confundir el himno español con el de Honduras fuera provocado por el atronador zumbido de las vuvuzelas. Debe ser muy difícil trabajar y jugar al fútbol en esas condiciones.

jueves, 17 de junio de 2010

Óscar Freire: no te vayas todavía...



Retomo el blog después de un largo parón obligado (los exámenes mandan), con mis perspectivas para el verano ya resueltas (llevo dos semanas trabajando de becario en Onda Madrid deportes) y con la actualidad deportiva candente: todos llevamos dentro el hastío de la derrota de ayer de España. Toca mirar al frente, con humildad, trabajando a destajo para pasar la fase de grupos. Esta madrugada es el séptimo -y decisivo- partido de la final de la NBA. Y en ciclismo, el Tour de Suiza vive hoy su "etapa reina". A ello hay que añadirle, además, la victoria, hoy también, de Fran Ventoso en la primera etapa en línea del Ster Elektrotoer, tras el prólogo de ayer. Precisamente de un ciclista que vive por y para los últimos metros de las etapas va dedicada mi "rentrée". Cántabro como Ventoso. Incompredido como todos los genios. Ignorado en España, como todo aquel que no vive de las tertulias del corazón ni del último anuncio de Armani.

Óscar Freire destila talento en cada pedalada. Es un virtuoso de la velocidad sobre ruedas. Sus piernas son dos motores que no precisan demasiada carga de trabajo en la sombra para alcanzar el pico de forma adecuado. Su cabeza llega a niveles de abstracción que dejan en el de Torrelavega posos de desorientación y de olvido. Multitud de anécdotas se cuentan sobre el menudo sprinter: pasaportes olvidados, viajes a Bilbao en autobús sin saber los porqués de los mismos, entrenamientos en Lisboa para luego perderse y no saberse ni el nombre del hotel, ...
Y quizá sea esa aparente alegría en el pensamiento lo que le haya permitido a "Oscarito" haberse sobrepuesto a las innumerables lesiones que le han acechado. Especialmente en la espalda, a la que las caídas -pocas pero dañinas para su carrera- y los quiroprácticos acabaron por desajustar de la perfecta armonía del cuerpo de Freire.

Hoy es Cavendish quien ha heredado la capacidad rematadora de Freire y de McEwen, de sobra conocidos en el pelotón por su velocidad terminal, superior en los metros finales, con la que tantas etapas han logrado. Pero el español es especial. Porque además de luchar por ser el más rápido, su somatotipo le permite superar cotas explosivas a la altura de los mejores clasicómanos. Es un hombre de confianza infinita: sólo a él se le ocurrió no renovar por el Vitalicio Seguros en el año 99. Era consciente de su talento. El mundial en ruta estaba por celebrarse, y lo haría en una ciudad que, con los años, se convertiría en su lugar fetiche: Verona. Allí, frente a la inerte belleza del Arena romano, un semi-desconocido "Freire Gómez" (para los italianos) conquistaba su primer maillot arcoiris con un ataque sorpresivo a poco menos de 500 metros de meta. España tenía un nuevo campeón; Freire obtenía un nuevo contrato. Todos contentos.


Desafortunadamente para los medios, Freire no ha ganado tours ni giros, ni ha vencido en el Alpe D'Huez ni en los Lagos. Es un tricampeón mundial que ha dejado profunda huella en Francia, Italia, Bélgica y Holanda. Humilde, querido allá por donde va, es un hombre de sueños y retos: quería un contrato mejor y lo consiguió. Buscó un segundo, un tercer mundial, y los obtuvo. Fue a por el maillot de puntos del Tour de Francia, y no falló. Quiso ser el elegido en San Remo, y tres veces sonó su nombre cerca del Mediterráneo. Ganó la Gante - Wevelgem y la Flecha Brabançona. Y no se conforma. Sueña con ser el único tetracampeón del mundo en ruta. Sólo él puede conseguirlo. En las muchas alegrías, también en las decepciones (como en Zolder, cuando el duelo de velocistas estaba servido), siempre con él. Incluso en las "rajadas". Así son los genios. Sería difícil elegir una victoria. Todas van acompañadas de una carga emotiva indescriptible incluso para quien realmente vence. Pero la del tricampeonato en Verona (ver vídeo arriba), previa exhibición en la subida al Torricelle, es magistral, la esencia misma de Óscar Freire. Inolvidable.

En una época en la que el ciclismo se debate entre el "dopaje mecánico", triquiñuela de nuevo cuño y cuya cobertura mediática roza la locura, y los escándalos de corrupción interna en el seno de la UCI, al ciclismo le llega la mala noticia de que uno de sus mayores talentos tiene merecida fecha de caducidad. Como toda su carrera, en España el adiós de este elegido para la bicicleta pasará sin pena ni gloria. Será a toro pasado, como siempre, cuando algunos lamenten su ausencia. Es un genio que nació en el país equivocado. Paciente, espera su oportunidad, siempre bien colocado en el pelotón, con la intuición de un felino para escudriñar cada curva, cada puente, cada estrechamiento. Tiene la veteranía de quien lleva más de diez años en la élite, y la compagina con la ilusión del niño que es su vivo reflejo, Marcos. Quién sabe si en Melbourne nos deleita con otra exhibición para la historia. Para "su" historia...