sábado, 1 de mayo de 2010

1 de mayo: Ímola 1994






Se cumplen hoy 16 años de la muerte de Ayrton Senna en el Autodromo Nazionale de Ímola. Una muerte que vino precedida de otra mucho menos mediática: la del austriaco Roland Ratzenberger. Fue un fin de semana negro, trágico para la historia del motor, en el que sólo la muerte del tricampeón brasileño, el piloto más famoso del momento, sirvió para que los responsables de la Fórmula 1 se concienciaran en materia de seguridad.

De principio a fin fueron tres días horribles. El viernes, en los libres, un jovencísimo Rubens Barrichello se estrellaba con su Jordan-Hart en la variante bassa. Su monoplaza voló literalmente hasta estamparse con las protecciones de neumáticos. Es espeluznante ver cómo su cuello oscila hacia los lados mientras el coche da infinitas vueltas de campana. Lo es también ver cómo los comisarios ponen en pie el Jordan, y el cuello del brasileño sufre de nuevo. Brutal accidente, pero de consecuencias limitadas: un brazo roto y daños en la nariz. Ayrton Senna, mentor de "Rubinho", lo describía así: "He's shocked, of course, but he's alright" ("está conmocionado, por supuesto, pero está bien). Su cara denotaba la evidente preocupación que había despertado el accidente en el paddock. Era sólo un aviso.

La sesión de clasificación del sábado estuvo marcada por los innumerables trompos de gran parte de los pilotos; desde Senna hasta su compañero, Damon Hill, pasando por Schumacher. Casi todos en una curva traicionera para la estabilidad del monoplaza: Tosa. No fue en ese giro de casi 180 grados, sino en la curva anterior, Villeneuve, donde Roland Ratzenberger encontró la muerte. El austriaco, un hombre ya veterano -34 años- pero que disputaba su tercera carrera en la Fórmula 1. Ratzenberger se había costeado de su bolsillo casi toda su carrera automovilística, hasta dar con un asiento en la modesta escudería Simtek-Ford. Dispuesto a repetir su buena actuación en el Gran Premio de Japón (undécimo), Roland aceleraba tras salir de Tamburello, para llegar a la curva Villeneuve. Pero sucedió lo inesperado: el alerón delantero del Simtek se despegó del monoplaza y salió volando. Incapaz de controlar su coche, a más de 300 kilómetros por hora, el austriaco siguió recto en lugar de tomar la curva, y chocó frontal, fatalmente contra la valla de protección. Aunque consiguió reducir algo la velocidad del Simtek, si nos atenemos a la información de la Wikipedia, Ratzenberger se estrelló a 314 kilómetros por hora. La violencia del impacto desplazó el monoplaza más de 200 metros, hasta quedar parado en plena curva de Tosa. Inertes coche y piloto, el accidente era gravísimo. Destrozado el monoplaza, al que sólo le quedaba la rueda trasera derecha, la cabeza de Roland Ratzenberger estaba acunada sobre su hombro izquierdo. Mala señal: estaba inconsciente o muerto. Todos los intentos del doctor Sid Watkins -masaje cardiaco incluido- fueron en vano. La sangre manaba por la cara del piloto austriaco, que tenía una fractura en la base del cráneo que le costaría la vida. Era la primera muerte en la Fórmula 1 desde 1986 -Elio de Angelis, padre del actual piloto de Moto GP-. Una muerte nunca lo suficientemente rememorada.

Sabedor de los riesgos de su profesión, Ayrton Senna era plenamente consciente de lo que había ocurrido. Por ello, abandonó en cuanto pudo el paddock, cogió un coche y se plantó en Tosa para ver sobre el terreno lo que había pasado. El hombre pegado a una gorra azul pululaba por el asfalto, pero no había nada que hacer. Ratzenberger estaba muerto. El interés del brasileño por el estado de su colega novato le costó una multa y una fuerte bronca en el "briefing" del día siguiente.

Amigo personal del doctor Watkins, el galeno inglés esa misma tarde le sugirió al brasileño que se retirara. Era suficiente dolor el vivido, pero Senna amaba tanto su profesión que habría renunciado a todo menos a las carreras.

Aquí viene la primera controversia: según la Ley Italiana vigente en 1994, en caso de producirse una muerte durante el transcurso de una carrera (en el propio circuito, no en un hospital), el circuito se clausuraría para estudiar las causas del siniestro. La historia de aquel día cuenta que Ratzenberger murió en el Hospital Maggiore de Bolonia. Sin embargo, son muchas las voces -incluso la del propio Sid Watkins- las que han contradicho esa versión. La carrera, en cualquier caso, se celebró, y ya se sabe su desenlace...

Domingo, 1 de mayo: después de un parón de doce años, Gerhard Berger, Michael Schumacher y el propio Ayrton Senna relanzan la GPDA (Asociación de Pilotos). Para darle más dramatismo a la situación -visto desde el presente-, Senna deja grabado un mensaje para la televisión francesa, en la que saluda a su "viejo amigo Alain [Prost]", al que dice echar de menos. Cierto es que el tricampeón brasileño había perdido parte de motivación sin su enemigo francés, pero ese mensaje sólo unas horas antes de su muerte hizo aún más dramática la situación. Por último, Senna se quitó el casco ya dentro de su monoplaza, formado en la parrilla, algo que nunca antes había hecho, y reveló al mundo una cara de extrema preocupación, con tintes de nostalgia.

El brasileño defiende con éxito la pole ante el joven Schumacher, cuyo Benetton es el mejor coche de la parrilla hasta ese gran premio (dos victorias para el alemán, dos abandonos para un Senna cada vez más cuestionado en Williams). El safety car, una novedad aquel año, salió a pista fruto de un fuerte accidente en la salida, en el fragmentos de los coches implicados hirieron a varios espectadores. Con el coche de seguridad ya fuera de pista, la carrera se relanza. Hasta que en la sexta vuelta todo Brasil tiembla con el estremecedor relato de Galvão Bueno: "Senna bateu forte" ("Senna chocó fuerte"). El muro de Tamburello destrozó el Williams-Renault nº2 del brasileño.


Tamburello era la curva más rápida del mundial. Hoy chicane, era entonces conocida como "la curva que se toma como una recta", pues los pilotos no soltaban el acelerador. Al trazar la curva, a izquierdas, el Williams de Senna sale recto y, pese a que el paulista consigue reducir de 310 a 218 kilómetros por hora la velocidad de su coche, el impacto es seco, fortísimo. El tricampeón mundial llevaba en su coche una bandera de Austria, para dedicarle la victoria a Roland.
Aparentemente fue un choque menos violento que el de Ratzenberger o el de Barrichello (el mismo Galvão Bueno pensó que Senna saldría enrabietado del coche), pero no fue así. El monoplaza salió rebotado del muro y se introdujo de nuevo en la pista. La cámara de a bordo de Schumacher y de Hill son estremecedoras (en este vídeo encontraréis la repetición del accidente, los mencionados planos y los momentos posteriores. No he encontrado el audio en directo de Globo TV). Las asistencias tardaron mucho, demasiado, en llegar al monoplaza. Pero no había nada que hacer. Minutos después, un enorme charco de sangre aparecía junto al cuerpo inerte de Senna. Le habían practicado una traqueotomía. Seguía vivo, pero Sid Watkins sabía que todo intento por reanimarle era en vano. Senna presentaba tales daños en la cabeza que estos eran incompatibles con la vida. Llevado en helicoptero hasta el Hospital Maggiore de Bolonia, la doctora Fiandri anunciaría a media tarde su muerte cerebral. Su corazón dejaría de latir horas después. Así lo anunciaban la televisión francesa y la BBC.

Pese a la gravedad del accidente (así lo había evidenciado la sangre en el asfalto), Bernie Ecclestone reanudó la carrera. Venció Schumacher, que era el único que reía en el podio. Es un gesto que muchos fans no han olvidado. El mundo estaba conmocionado. Empezando por su fiel amigo, compañero y escudero en McLaren, Gerhard Berger. El afable austriaco había sufrido un accidente espectacular en Tamburello en 1989. En 1994 corría con Ferrari. Abandonó en Ímola, en aquel día tan aciago, y lo primero que hizo fue viajar a toda velocidad hasta el Maggiore de Bolonia. La jefa de prensa de Senna, Betise Assumpçao, estaba en estado de "shock". Como Galvão Bueno, que grabó tiempo después un testimonio lleno de dolor y tristeza. Como todo Brasil, un país que enterraría a Senna con honores de jefe de Estado.

Las causas de la muerte de Senna nunca han estado claras. He aquí la segunda controversia. La versión oficial, fruto del juicio en Italia contra la escudería Williams, no ha satisfecho a muchos aficionados. Hoy, 16 años después, permanece el legado de Ratzenberger y del tricampeón del mundo. Tamburello es un santuario de flores y dolor, como lo es el cementerio de Morumbi, en Sao Paulo, donde Senna descansa, donde nada le puede separar ya del amor de Dios. Fue la muerte de Senna, por su figura y carisma, la que cambió la Fórmula 1 en materia de seguridad. Sin embargo, no fue un cambio rápido. Prueba de ello es que en el gran premio siguiente -Mónaco-, Wendlinger se estrelló en la Nouvelle Chicane y estuvo tres semanas en coma. Duro pasado.

Cuesta demasiado hacer acopio de fuerzas para ordenar el torrente de ideas que circula por mi cabeza, más aún cuando he visto, leído y escuchado tanto sobre aquellos tres días que tengo una tarrina de CD's exclusivamente dedicada a Senna y a lo sucedido cerca de San Marino. Espero haber sido pulcro en mi exposición, que de eso se trata, y haber contribuido a que no sólo Senna sea recordado, sino también Ratzenberger. Si alguien quiere comentar qué recuerda de aquel día, este es el momento.


4 comentarios:

  1. Buenas tardes crack!

    Todavia sigo debiendote una cañita, que estaré encantado de pagar con tal de compartir un rato mas contigo, y sobretodo, con ese trocito de sabiduría histórica que siempre llevas contigo.

    Deduzco que ya sabes quien está escribiendo estas palabras. Un abrazo

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  2. Obrigado por recordar Senna, nosso eterno Campeão.

    Marcelo/Brasil

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  3. Gracias, "abogadro".

    Obrigado a você, Marcelo.

    José Martínez

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  4. Buenas,

    Gran post. Espero que hagas una serie de deportistas miticos. Con que te salga la mitad de bien que este me va a encantar!!!

    Saludos

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