miércoles, 21 de abril de 2010

Triunfó la perseverancia




Gesto inexpresivo, la cara relajada, mirada al frente, con un ligero movimiento en ascenso de su brazo derecho, pulgar hacia arriba. "Thumbs up!". Así ha celebrado Cadel Evans su victoria en la Flecha Valona 2010. Como quien es consciente del peso que supone llevar el maillot de campeón del mundo, como quien siente que ese peso cae sobre sus hombros en el mismo momento de celebrar un triunfo. Así es el ciclista australiano, un hombre en las antípodas latinas de los brazos en alto, tensionados, y de las pistolas al aire. Reprimido en carrera, luego no tiene problemas en sonreír durante una rueda de prensa. Y hoy era uno de esos días en los que lucir sonrisa "profidén". Ha triunfado la tenacidad australiana sobre la fogosidad española. Evans llevaba muchos años a las puertas de una victoria en las clásicas, y este triunfo le hace merecida justicia.

Tiró de veteranía, como bien ha declarado el australiano del conjunto BMC, y guardó energías en el segundo paso por el muro de Huy, tal y como hizo también Valverde. Ambos coronaron la subida a mitad del pelotón. El resto de favoritos, mientras tanto, comandaban el grupo y, tras la ascensión, decidieron jugar al gato y al ratón: Frank Schleck (bajo mi punto de vista, en mejor forma que su hermano), lanzó un ataque que fue secundado por Roman Kreuziger. Con un grupo perseguidor muy reducido en los momentos posteriores al ataque, la diferencia se disparó hasta 25 segundos. Pero se reagrupó el pelotón y el Astaná (buena actuación del equipo de Contador) trabajó a destajo para reducir la diferencia. Con Andy Schleck intimidando en la cabeza del pelotón, en beneficio de su hermano, la agonía de la fuga llegó casi el último kilómetro. Neutralizados ambos, dos favoritos menos para la victoria. Kolobnev probó fortuna antes del muro, pero fue neutralizado por el grupo, esta vez con los Euskaltel en cabeza.

Luisle Sánchez aceleró -con Valverde a su rueda- para posicionar a su jefe de filas en la mejor posición de cara al infierno final. Todos los favoritos en cabeza, espadas en alto, fue Igor Antón (cuarto al final) quien, a ritmo, fue desgranando el grupo: Andy Schleck desaparecía de las primeras posiciones (insisto, creo que Frank podría haber hecho más que su hermano hoy). Contador, siempre saltarín sobre su bici, seguía la estela del vasco, y con él Gilbert, al que el muro se le hizo demasiado largo y duro. Nibali trató de seguir al vasco y al pinteño, pero se desfondó y acabó finalmente decimotercero. Evans y "Purito" Rodríguez aguantaban tras ellos, conservando las fuerzas. Sigilosamente se acercaron a la dupla española en cabeza, y no fue hasta casi coronado Huy cuando el campeón del mundo aceleró para sobrepasar a Contador, fundido tras adelantar a Antón. El catalán del Katusha hizo lo propio, pero Evans estaba demasiado lejos. Al maillot arcoiris ya sólo le quedaba la meta en el horizonte, y gastó sus energías postreras para fundirse con la blanca línea sobre el asfalto, junto a la capilla que corona el muro. Paraíso tras el infierno.


Segundo Rodríguez, tercero Contador, cuarto Antón, octavo Valverde. Magnífico resultado para los españoles en la Flecha. En algún momento de la subida soñé con otro doblete, pero Evans estuvo magnífico y hoy más que nunca dejó claro que, en las clásicas, la veteranía es un grado. Sufrieron el resto de favoritos, quinto Cunego y sexto Gilbert. Bien Horner, séptimo, apuntando -como todos- al objetivo primordial del tríptico de estas clásicas: la Lieja - Bastogne - Lieja. Gran actuación de Bert De Waele, la grata sorpresa del pasado domingo, que hoy ha concluido el duodécimo. Pero, por encima de todo, me quedo con las buenas sensaciones de los españoles, especialmente de Antón y Contador, que traen aire nuevo a las expectativas de victoria del ciclismo nacional en un terreno vetado a los nuestros hasta hace bien poco. Es lógico desear, por tanto, que el domingo se mantenga el listón tan alto, con Valverde como punta de lanza de las aspiraciones ibéricas.

Si en la Amstel fue el Omega Pharma - Lotto quien estrenó su casillero de victorias esta temporada, hoy ha sido el turno de una nueva escuadra. De la mano del experimentado Cadel Evans, el BMC Racing Team ha descubierto en las rampas del muro de Huy el agradable sabor de la gloria. Curioso el caso del equipo americano, que tiene un plantel con ciclistas más que contrastados, en todos los terrenos, pero que no se dejó ver por las carreteras europeas hasta la llegada del pavés. George Hincapie, todo pundonor, siempre de la mano de los infortunios, dejó ver el singular maillot rojinegro de este proyecto recién nacido, eclipsado totalmente por el "pelotazo" del tándem Bruyneel - Armstrong, el Radio Shack, y por el definitivo proyecto inglés de ese pseudo-amante de la libertad de expresión, el señor Rupert Murdoch, a través del Sky Team. Pues bien, sólo el ciclista "aussie" ha conseguido situar al BMC en los puestos de honor en las citas del calendario. Su fichaje post-mundial de Mendrisio fue todo un acierto por parte de la marca americana, pues aparte de la repercusión mediática que supone tener a todo un campeón del mundo en tu nómina de corredores, se une el hecho de que es uno de los mejores vueltómanos del pelotón. Aún con sus días aciagos, sus guardaespaldas y su pizca de mala suerte a cuestas.


Foto: AFP PHOTO / BELGA PHOTO BENOIT DOPPAGNE

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