lunes, 26 de abril de 2010

Triplete de los "Alejandros" en Ans




Alexandre, Alexandr, Alejandro. Vinokourov, Kolobnev y Valverde. El nombre de la estirpe de los zares dominó la Lieja - Bastogne - Lieja del pasado domingo, una carrera en la que el protagonismo final se lo llevaron los "segundas espadas". Y, ahora que el tríptico de las Ardenas ha llegado a su fin, es momento de hacer balance de lo visto en esta semana. Pero, de momento, hablemos de lo sucedido ayer.

Las caídas, intentos suicidas de gente de renombre (Voigt o Monfort) y las múltiples visitas de algunos favoritos (Gesink, Freire, Frank Schleck o Valverde) a la parte final del pelotón marcaron los kilómetros previos al Mont - Theux y La Redoute. Fue en esta última cota cuando ya se vio quién estaba en condiciones de ganar y quién no. Los favoritos aguardaban a la Roche aux Faucons para moverse, mientras que gente como Barredo, Garzelli o Tony Martin demarraban a fin de formar un grupo con el que poner en apuros al pelotón. En el llano entre La Redoute y la Côte de Sprimont lo intentó Ivanov, pero al campeón ruso el final de carrera se le hizo eterno.


Como si de un calco de la edición de 2009 se tratara, Andy Schleck reventó la carrera con un ataque en las primeras rampas de la "Roca de los Halcones", al que, en principio, sólo un inconmensurable Gilbert pudo responder. Un pequeño grupo perseguidor regulaba las distancias con el luxemburgués y el belga. Casi coronando, un hachazo seco de Contador le acercó en un abrir y cerrar de ojos a la dupla de cabeza. Ya en el descenso se formó un grupo más numeroso, en el que la superioridad numérica de los Astaná (Vinokourov - Contador) y los Katusha (Kolobnev - Rodríguez) era manifiesta. Y fruto de esa superioridad llegó el ataque del kazajo. Un Vinokourov desatado se escapó del pelotón a 17 kilómetros de meta, y sólo Kolobnev reaccionó a seguirle. Obviamente, ni Contador ni el "purito" tiraban del grupo perseguidor. Sólo Gilbert se percató de la gravedad de la situación y, viendo amenazada su posibilidad de victoria, cambió el ritmo de forma brutal. Valverde se le unió. Luego lo haría Cadel Evans. Pero era un intento en vano.


Conforme se acercaba Saint - Nicolas, la rémora de tener a un Valverde que no pasaba a los relevos disparó la distancia con la dupla ex-soviética. Más de medio minuto, un guarismo casi insalvable. Por detrás, el grupo de Contador, Andy Schleck, Rodríguez y Antón era absorbido por un numerosísimo pelotón en el que marchaba un gris Damiano Cunego. Mientras tanto, en plena subida a la durísima Côte de Saint - Nicolas, Vinokourov lanzaba un primer ataque sobre Kolobnev, durísimo, interminable para el ruso, pero infructuoso para el kazajo en ese momento, pues el dúo no se deshizo. En el trío perseguidor, Valverde parecía predestinado a atacar. Así lo hizo, pero fue un ataque de gaseosa, al que respondió Gilbert, que iba sin cadena. El belga contratacó de manera explosiva y se fue en solitario. La ventaja se redujo hasta los veinte segundos con el dúo de cabeza y, por un momento, parecía que podía enlazar. Andy Schleck, Contador e Igor Antón atacaban en el durísimo muro y tomaban unos metros de ventaja sobre el pelotón.

Kolobnev agonizaba, y un espléndido Vinokourov le remató en plena subida a Ans. El ruso, combativo hasta el final, se despegó de su sillín en un último intento por alcanzar al renacido kazajo, pero no pudo lograrlo. El final se le hizo muy duro, sin embargo su segunda plaza fue justo premio para él y para su equipo, que ha dado lustre a las tres clásicas de la semana pasada y que mereció al menos un triunfo. Ahora sobrevuelan las dudas en algunos periodistas y aficionados sobre la "limpieza" del flamante ganador de la Lieja. Evans y Valverde alcanzaron a Gilbert y el tercer puesto fue al final para el español. Igor Antón, fantástico, fue séptimo al final, y Contador décimo. Ambos mostraron en la Flecha y la Lieja que tienen condiciones para optar a la victoria en ambas clásicas, y lo que es más importante, acumularon una experiencia impagable de cara a futuras participaciones. Barredo (20º), Dani Moreno (25º), Tondo (26º) y Luisle Sánchez (28º) redondearon la buena participación de los nuestros, en el día en que un hombre que resurgió de la oscuridad, Alexandre Vinokourov, ganó su segunda Lieja - Bastogne - Lieja, tras su triunfo en 2005. La cara negativa la pusieron Freire, que no tuvo su día y abandonó, y Joaquim Rodríguez, que se hundió en el tramo final y llegó a más de cinco minutos del ganador.

Más allá de particularizar en unos y otros, bajo mi punto de vista los equipos Saxo Bank, Liquigas y Rabobank son los grandes perdedores de esta semana de clásicas. Unos, porque se han dejado ver pero les ha faltado coordinar estrategias y afinar la forma de cara a las tres carreras, otros porque tenían mucho nombre a priori de lo que han hecho, y otros porque no han hecho nada de lo que se esperaba. La cara de la moneda se la llevan Astaná, Katusha, Omega Pharma - Lotto y Euskaltel: los kazajos, porque dejaron un buen sabor de boca en la Amstel con Gasparotto, y mantuvieron el nivel con Contador y Vinokourov. Igual que la escuadra rusa, sin suerte este año, pero con la mayor notoriedad de todos los equipos en la parte final de las clásicas, siempre al ataque. Los belgas ganan sencillamente porque tienen a Gilbert, que se deja el alma, con o sin suerte, en todas y cada una de las carreras de este corte, y los vascos de naranja porque han conseguido que nos olvidemos de la baja de Samuel Sánchez con la aparición estelar de Igor Antón. Y vosotros, ¿qué opináis?

Fotos: Sirotti/Roberto Bettini

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