lunes, 19 de abril de 2010

Memorias de un niño de 10 años




La memoria se retrotrae en el tiempo a aquél mes de mayo del 98, el año de la séptima. A cámara lenta, el gran Fernando Redondo, vestido de blanco eterno, pasa el balón. Suena de fondo el "Shape of my Heart" de Sting. Es el anuncio promocional de TVE para la final de aquel día primaveral en el Amsterdam Arena. Es una lástima que la ingente cantidad de vídeos de youtube no tenga lugar, de momento, para aquellos segundos de magia sonora y visual. Algún día nos preguntaremos dónde estábamos aquel 20 de mayo a las 20.45, mientras el himno de la Champions sonaba y la cámara pasaba de los jugadores de la Juve a los del Madrid, de la cara de niño de Inzaghi a la de Davor Suker. La memoria es frágil, los recuerdos se van perdiendo. Recuerdo haber oído a Gaspar Rosety en la COPE narrar la victoria blanca. Eran los tiempos en que la radio y la televisión se sincronizaban y sólo había una imagen y un audio. Otros tiempos...






Algún día nos preguntaremos también dónde estábamos aquel 21 de mayo del 98. En casa, la pequeña pantalla muestra a unos héroes de carne y hueso pisando la tierra prometida, una pista de aterrizaje en Barajas que pasará a la historia. Después, la celebración más bonita que haya visto. En parejas o de tres en tres, los héroes de la Séptima suben a una hilera interminable de coches descapotables (la memoria no me falla si digo que eran unos Chrysler Sebring cabrio). Se hace de noche mientras poco a poco llegan a Cibeles. Sonríe Panucci, la gente quiere tocar la copa, el trofeo que por fin ha llegado en color, por fin 32 años después. Cañizares disfruta de la celebración; al año siguiente jugará en el Valencia. Aciago destino, allí vivirá por partida doble el lado amargo de las finales de Champions, ante el Madrid de la octava, en Saint - Dennis, y ante el Bayern, en San Siro. El gafe de las finales para con Héctor Cúper (aquella Recopa Lazio - Mallorca, ya no recuerdo quién marcó el gol italiano, sé que fue de disparo a media vuelta. Lo he mirado. Sí, fue Pavel Nedved. También aquella final de Copa que perdió el Mallorca contra el Barça en los penalties). Y sí, me he desviado del tema.


Suena en Telemadrid el "Going Home" de los Dire Straits. Imposible calcular cuánta gente ha tomado la calle. Se habla de más de un millón de madridistas. Sólo la Selección superará, por fin podrá hacerlo, tan jubilosa reunión. Y, paradójicamente, de lo que menos me acuerdo es de lo que pasó en la Cibeles. De hecho, no recuerdo nada. El vacío temporal enlaza el paseo en coche con la mágica celebración en el Bernabéu. Era de noche, la luz lo iluminaba todo, salían los jugadores uno a uno: Illgner, Panucci, Roberto Carlos, Hierro, Alkorta, Redondo, Amavisca, Seedorf, Raúl, Suker, Karembeu, Mijatovic (un gol, una copa, el sueño realizado. Decía el gran Gaspar Rosety en el vídeo de Marca del Real Madrid campeón de la 96/97, cuando todavía se hacían estas cosas de los vídeos y demás, que Pedja Mijatovic "juega con las piernas de un león y con el corazón de un niño que se llama Andrea". Lamentablemente, Andrea ya no está con el héroe de la Séptima, el padre que siempre le dedicaba sus goles.

El recuerdo de ese 21 de mayo también aparece en el colegio. Es la primera y la última vez que vi celebrar a las nueve de la mañana cualquier acontecimiento. Las banderas del Madrid, las bufandas, las caras de felicidad lo inundan todo. Aquel día todos llegamos puntuales al colegio. Y el Real Madrid cerró la brecha de la historia con "su" competición. Y el niño de 10 años es feliz, tremendamente feliz. Hoy, la realidad es bien distinta, por ello se debe tomar como ejemplo lo bueno del pasado, para que los niños de este inicio de siglo tengan la suerte de poder vivir un mayo como el del 98. Ha de ser una obligación. Porque los clubes grandes no pueden vivir de tiempos pretéritos.

1 comentario:

  1. Recuerdo que yo estaba en esos momentos en clase de gimnasia (educación física se empeñaban en llamarlo). Uno de los momentos que más culé fui...

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