sábado, 24 de abril de 2010

La hora de la verdad: Lieja - Bastogne - Lieja




Tercer monumento del año, la mística y la heroica del deporte se fundieron en 1892 para concebir a la Doyenne (domingo, 14:15 h en Teledeporte y Eurosport), la "decana" de las clásicas. Como sus otras cuatro compañeras dentro del selecto club de "monumentos" del ciclismo, la "Liège" ha escrito algunas de las páginas más gloriosas de la historia de este deporte, siempre en colaboración con Bastogne, ciudad en la que el general Patton contuvo el avance nazi a cargo de Von Rundstedt, "el último prusiano". Por la tierra y el asfalto valón Hinault sobrepasó sus límites y perdió el tacto en los dedos de las manos, en un año -1980- en el que le petit blaireau se fue en busca de la historia a casi 80 kilómetros de meta. En un año de aire gélido y nieve en cantidades industriales, el francés se impuso en una prueba con más de 110 abandonos. Mismas condiciones climáticas en 1950. La primavera belga nada tiene que ver con la ibérica, aunque en los últimos tiempos el sol brilla año tras año.

Vimos al malogrado Vandenbroucke atacar en Saint - Nicolas en 1999, después de haberse exhibido en La Redoute frente a todo un Michele Bartoli. Desde entonces, ya nada es igual en la mítica cota. O, por qué no, vimos a un español triunfar por primera vez en 2006. Alejandro Valverde, hombre de innatas condiciones para la práctica del ciclismo, repitió en 2008, siempre haciendo gala de su velocidad terminal en grupos pequeños. Un seguro de vida para el ciclismo nacional.



Se mantiene fiel el recorrido a las ediciones anteriores, duro, exigente, sólo para los elegidos, más aún desde la irrupción de la "Roca de los halcones" (Roche aux faucons, kilómetro y medio a casi el 10% de desnivel), una cota que ha decidido siempre qué corredores llegarían con opciones de victoria a la meta de Ans. Es una subida enormemente selectiva, por estar a sólo diecinueve kilómetros de meta, porque los corredores llevan ya una eternidad en las piernas -230 km.- y porque es la traca final a la sucesión del Mont - Theux y la ya mencionada Côte de la Redoute. Esta última ya provocará una selección natural por su dureza, y en el llano hasta la roca de los halcones algún outsider tratará de buscar la gesta en solitario. No sería descabellado pensar en un ataque de Ivanov o Kolobnev, como ya hiciera Bettini en 2008. Si la "roche" no es decisiva per se, la autopista al cielo de Saint - Nicolas (un kilómetro al 11%, a sólo cinco de la meta) será la última oportunidad antes del repecho final en Ans, más tendido pero igualmente duro después de la distancia acometida. Después, un giro a izquierdas para mirar con ansias la meta, donde es más que probable que alguno de los siguientes favoritos se haga con la edición de este año:

2006, 2008,... Si seguimos la progresión, Valverde debería ganar este año. Pero las matemáticas no hacen el ciclismo. Es la forma de cada corredor la que les coloca en su lugar. Y, por lo visto hasta ahora, el murciano llega con buenas piernas a la "Liège". Ya con el rocambolesco viaje desde su tierra en el olvido, el del Caisse D'Epargne conoce el trazado al dedillo y tiene de su parte su poderoso sprint. Tácticamente a veces tiene deslices impropios de un ciclista de su categoría (el chubasquero de Suances se me viene a la cabeza), y este año no tendrá a Joaquim Rodríguez de escudero. En su lugar estará su paisano Luis León Sánchez. Aun así, debería llegar con opciones al repecho de Ans sí o sí. A la espera del veredicto sobre su "affaire" con el CONI, no puede dejar escapar ninguna carrera pensando en una hipotética participación en el Tour.


Philippe Gilbert vive por y para la Lieja. Se crió cerca de La Redoute y ha mamado la tradición e historia de la clásica valona desde la cuna. No hace falta decir que su estado de forma es óptimo, a la vista de su victoria en la Amstel. Estuvo arriba en el Muro de Huy, pero seguro que decidió ahorrar algo de fuerzas de cara a mañana. Conociendo la mentalidad del belga, doy por hecho que nos brindará un gran espectáculo, siempre al ataque, como a él le gusta. En caso de llegar en grupo, es otro de los que tampoco se desenvuelve mal, pues tiene una buena punta de velocidad al sprint. Samu Sánchez o Tom Boonen pueden dar fe de ello. Habrá de mantener la cabeza fría para no desperdiciar fuerzas antes de los momentos decisivos.

Damiano Cunego llega, al contrario que en sus participaciones anteriores en las clásicas ardenenses, con el punto de forma perfecto para luchar por la "Liège". Quizá sea una carrera demasiado dura para el veronés, pero ya cuenta con un podio en Ans (tercero en 2006) y varios top-10. Sería raro verle atacar por esta razón, pero tiene clase de sobra para llegar con opciones a la victoria final.
Dicen los hermanos Schleck que su equipo va a tratar de endurecer la carrera al máximo. Buscan eliminar, más que previsiblemente, a Contador. Pero los luxemburgueses son dos tipos con una más que contrastada experiencia en estas lides. Frank es un clasicómano puro, y en la Amstel desaprovechó su oportunidad cuando su estado de forma era mejor que el de su hermano. No siempre la estrategia de atacar uno y esperar el otro resulta, y al mayor de los Schleck le eclipsa en muchas ocasiones Andy. Es paradójicamente el pequeño quien se ha hecho con esta clásica -defiende la victoria del año pasado-. El estado de forma de los dos es una incógnita: Frank parece estar más fino que Andy, a tenor de lo visto en Valkenburg y Huy. Mañana será otro cantar. O llegan en solitario o difícilmente ganen, pues esprintar no es lo suyo.

El Team Katusha (Ivanov- Kolobnev y Rodríguez) presenta una escuadra potentísima, con tres candidatos a la victoria. La dupla rusa demostró que está en un estado de forma excelente en las dos primeras clásicas del tríptico ardenés, y el "purito" estuvo peleando por la victoria en la Flecha. El sitio que le corresponde por los galones que le ha otorgado la escuadra rusa, y por su magnífica forma física. Segundo el año pasado, el de Parets del Vallès busca la que sería la victoria más prestigiosa de su carrera. Le sobran condiciones, pues siempre ha estado con el grupo de favoritos, aunque no de primera espada, sino de gregario de Valverde. Las tornas este año han cambiado y está en un equipo cuya única estrategia ha de ser atacar, atacar y atacar. No veo una jerarquía definida en el equipo, aunque quizá Kolobnev sea el peón que se sacrifique por su compatriota y por el ex-campeón de España.

Tras su victoria el miércoles en Huy, Evans afronta la Lieja sin lugar a dudas con la vitola de favorito. No tendrá la libertad de que gozaba hasta ahora en estas carreras, y por ello será difícil que el maillot arcoiris realiza el dificilísimo doblete Flecha - Lieja. Muchos aficionados le tindan de ser un mero "chuparruedas", pero la realidad es que es un corredor que sabe estar en el momento preciso y, lo más importante, que sabe cuándo atacar, justo en el clímax de la duda entre sus compañeros de grupo o en el pelotón. Ya lo demostró en Mendrisio el año pasado. ¿Por qué no podría hacerlo en Ans?

Nibali y Kreuziger conforman un ataque temible. Comandando la Liquigas, son dos jóvenes llamados a encabezar la nueva generación del ciclismo, y cuya experiencia en este tipo de carreras crece año a año. El checo se desenvuelve muy bien en este tipo de terrenos, no menos que el italiano. Son dos outsiders de lujo para la Lieja. Habrá que estar atentos a sus movimientos.

¿Y Contador? Después del buen sabor de boca que nos dejó el miércoles en las rampas del muro de Huy, queda claro que el actual ganador del Tour no ha venido como una mera comparsa de las clásicas ardenenses. Sin embargo, pecó de inexperiencia en la Flecha Valona al cebarse en su esfuerzo por perseguir a Igor Antón. Su entrega le valió el podio, pero le alejó de la victoria. Hay que aplaudir el hecho de que, por fin, tras muchos años, todo un ganador del Tour decida volcarse en las clásicas, o al menos muestre cierto interés. Personalmente, confío en que el madrileño estará entre los primeros clasificados, pero creo como algo quimérico que repitiera el podio del miércoles. Me conformo con que se deje ver. Además, habrá dualidad de líderes en el Astana, con un Vinokourov que acaba de ganar in extremis el Giro del Trentino al renacido Riccò. Sin dejar de lado a los Gesink, Gerrans, Gavazzi, Chavanel o el propio Igor Antón (que lo puede hacer muy bien a tenor de su estado de forma), la Lieja de este año promete espectáculo del bueno. Tal abanico de favoritos debe redundar en una gran carrera. Suerte para los nuestros.

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