martes, 20 de abril de 2010

Flecha Valona: Huy, Huy, Huy




Suena el título a un juego de palabras con el mítico muro, cuyo nombre e historia provoca el respeto, la admiración y en muchos, temor, por la entidad de sus rampas. También es un guiño al recorrido tradicional de la clásica belga, que osa año tras año subir por la inhumana cota valona tres veces. Después de la Amstel, y ya por fin con todos los favoritos en liza, el espectáculo llega a la Bélgica valona. Las dos veces que han ganado ciclistas españoles ha habido doblete de los nuestros (Astarloa-Osa, en 2003, Valverde-Samuel Sánchez, en 2006). ¿Habrá "doblete" este año?
Bromas aparte, observa uno en la wikipedia que Huy está hermanada con Compiègne. No me extraña. Son dos localidades que han escrito la historia del ciclismo. De las clásicas, esas citas que tanto interés atraen en Europa pero que mueren al sur de los Pirineos, minusvaloradas por el gran público, que sólo degusta el ciclismo en las sobremesas de julio. Aunque, en honor a la verdad, este año los diarios sí se hacen eco de la Flecha Valona de mañana, por honor y gracia de Alberto Contador. Un viaje, el suyo, "de los de antes", desde Santiago de Compostela a Lieja (bien recogido en este artículo de J. A. Ezquerro en As), como el de Alejandro Valverde y Luis León Sánchez desde su Murcia natal. "Carretera y manta", al estilo de Pozzato y Joaquim Rodríguez. Hablamos, en ambos casos, de casi 2.000 kilómetros por el corazón de la vieja Europa.

Viendo los resultados de "Pippo" y, sobre todo, el de "Purito" en la Amstel, después de toda la distancia salvada en los "incómodos" coches de alquiler, es lógico extrapolar el caso de los dos corredores del Katusha al supuesto de Contador y la dupla murciana. Es más que posible que aún no se hayan recuperado del viaje. No obstante, han llegado con un par de días para poder descansar y entrenarse por el recorrido de la Flecha y la Lieja. La aclimatación que no tuvo el otrora compañero de Valverde sí existirá en los casos anteriormente citados.


Si se cumple la lógica y Valverde llega descansado a mañana, el murciano ha de ser favorito indiscutible para triunfar en la meta de Huy. Su estado de forma es óptimo para afrontar mañana y el domingo las dos clásicas de las Ardenas, y, además, ya ha ganado previamente la Flecha Valona -un privilegio que sólo comparten el murciano, Kim Kirchen y Mario Aerts-. La experiencia en una clásica es el primer pilar sobre el que cimentar la victoria. Saberse dosificar en el durísimo kilómetro del muro de Huy equivale a media victoria. La colocación, la fuerza mental y las piernas del corredor completan la parte restante.

Gilbert, tras su victoria el domingo en la Amstel, tiene ante sí un dilema de difícil solución: su estado de forma es increíble, ha metido el miedo en el cuerpo a todos sus rivales, les ha sembrado de dudas, pero el domingo llega "su" carrera, la Lieja, el "monumento" que le recuerda a su niñez cerca de la Côte de la Redoute. Y, por ello, ha de decidir entre reservarse mañana de cara al domingo o combatir por la victoria. El año pasado se decidió por la primera alternativa (35º en la Flecha, 4º en la meta de Ans). Su mejor resultado es un 18º puesto en 2007, aún en la Française des Jeux. Sería, por tanto, una grata sorpresa verle en el tramo final del muro de Huy con opciones de ganar. Por otra parte, quien no deja dudas de su condición de favorito es Damiano Cunego. El italiano de la Lampre ha rondado ya varios años la victoria. Tercero los dos últimos años, su forma física actual es envidiable, y es un corredor con suficiente velocidad punta como para liquidar a la gran mayoría de sus rivales. Quizá no tan rápido como Valverde, pero tras una subida explosiva como es Huy, lo de menos es la teoría.

Lo bueno de la Flecha Valona es que ofrece un final tan exigente y duro que los hermanos Schleck habrán de luchar cada uno por su cuenta. Sería tragicómico ver una estrategia fraternal en el Muro de Huy, en la línea del resto de carreras en que participan. Las miradas del uno buscando al otro y viceversa sobran en un coloso que no entiende de lazos sanguíneos. Cada uno por su cuenta, tanto Frank como Andy tienen suficientes condiciones como para ganar, pero necesitarían de una exhibición magistral que les hiciera llegar solos a los últimos 150 metros, a ese pequeño descenso al infierno tras el vía-crucis de subida, y su estado de forma tras la Amstel deja muchas dudas (especialmente el de Andy). El mayor parece estar en mejor forma, es un clasicómano puro, pero es el pequeño el único que ha subido al podio (segundo el año pasado, tras el sancionado Rebellin). ¿Habrá salto de calidad este año?


El maillot arcoiris de Cadel Evans brillará también por las carreteras belgas. Le acompañará, si no hay error, el buen tiempo. Fue el gran animador de la carrera el año pasado, y ha hecho top-10 en la Flecha tres veces. Todo pundonor y combatividad en las rampas belgas, ganar siendo campeón del mundo le llevaría directo a la historia. Joaquim Rodríguez siempre se ha desenvuelto bien en las rampas del Muro de Huy, y éste podría ser su año, una vez pasado el mal trago de la Amstel. A los aficionados con cierto conocimiento del calendario ciclista se les habrá pasado por la cabeza comparar Montelupone, durísimo final en la Tirreno - Adriático en el que el catalán ha ganado dos veces consecutivas (2008-2009) con el muro belga. Y, sin embargo, el "purito" aún no ha quedado entre los diez primeros en la clásica valona. El año pasado llegaba con galones de favorito, con un Valverde a medio gas, y se desinfló hasta quedar el vigésimo noveno. Quedar entre los cinco primeros ya sería una grata sorpresa. Aunque el del equipo Katusha es ambicioso, y seguro que aspira al olimpo.

Horner, Gesink, los Liquigas Nibali y Kreuziger y la dupla rusa del Katusha (Ivanov - Kolobnev) completan la terna de favoritos. Óscar Freire busca elevar sus límites en las inhumanas rampas de Huy. Una victoria suya es, hoy por hoy, algo quimérico teniendo en cuenta al resto de rivales. Su quinto puesto en 2005 es su techo. Y, para un corredor de sus características, suena muy difícil repetir o igualar tal hazaña.

¿Qué hará Contador? A estas alturas no creo que ni el propio pinteño sea capaz de predecir su futuro. Es toda una incógnita. Una incógnita que, por cierto, intimida en las casas de apuestas, donde se codea con los máximos favoritos (curioso que la victoria de Vandenbroeck se cotice a 3 Euros por euro apostado. Una errata, supongo). Ya es todo un triunfo que Contador dispute dos de las tres clásicas ardenenses, así que si aparece en ambas en la zona noble de la clasificación servidor se dará más que por satisfecho. No creo que Contador llegue al 100% de forma a esta semana, pero seguro que dará que hablar. Como no nací adivino, me abstengo de hacer comentarios al respecto. Que la carrera lo haga por mí.

El recorrido de este año varía con respecto al de ediciones pasadas: la segunda ascensión al Muro de Huy se sitúa a menos de 30 kilómetros de la meta. La Côte d'Ereffe, (2,1 kilómetros al 5,9%), entre medias de ambas subidas, se encargará de hacer una primera selección antes de llegar al infierno de Huy. Clásica de perfil serrado, constante sube y baja, en la que es muy probable que un pelotón muy compacto llegue al último kilómetro. Sólo el ataque de algún favorito o que un equipo imprima un ritmo frenético evitaría este más que previsible escenario. En cualquier caso, volveremos a ver la clásica estampa de quienes zigzaguean por las curvas del Muro de Huy, un continuo sinfín de corredores a los que la carretera tortura durente un kilómetro para arrebatarles su aliento. Todos sufren. Uno gana. Quienes no tenemos Eurosport tendremos que buscarnos la vida por Internet para verlo en directo. Una vez más, Teledeporte apuesta por el tenis.

Fotos: letour.fr/steephill.tv/sirotti

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