lunes, 12 de abril de 2010

Cancellara, "a lo Cancellara"




Habría que bautizar la recta en la que Fabian Cancellara se evadió de todo y de todos. Sólo para rememorar por siempre su hazaña. Ese cambio de ritmo, sentado, toda la energía de su cuerpo concentrada en sus piernas, después de que su cabeza ingeniera un movimiento táctico sorpresivo, sus músculos en tensión, los gemelos duros, marcados, el rostro de esfuerzo, su ángel de la guarda en el bolsillo izquierdo de su maillot y el aliento del público le llevaron a su místico encuentro con la victoria. Cual si de un asceta se tratara, el suizo redescubrió el éxtasis de quien vence a lo grande, de forma incontestable, cerca de los dioses del ciclismo. "A lo Cancellara".

Boonen bajó a cola del reducido grupo de favoritos para beber glucosa. En décimas de segundo había perdido toda opción de victoria. Cancellara ha conseguido en el llano lo que sólo Contador era capaz de infundir en la montaña: la derrota psicológica de quien ve que una vez que el suizo y el pinteño atacan en su terreno, al resto sólo le queda luchar por la segunda posición. O, como diría Ayrton Senna, por ser "el primero de los perdedores". Atacó el corredor del Saxo Bank y por detrás todos miraban a Boonen. Soplaba el viento y Cancellara volaba en picado como el halcón que se lanza con determinación a su presa. Todo o nada. La pasividad en el pelotón de favoritos hizo el resto. Todos miraban al campeón belga.

Mons-en-pévèle provocó la selección definitiva en el grupo perseguidor, pero la falta de entendimiento permitió a Espartaco conseguir una diferencia escandalosa en muy pocos kilómetros. Boonen se enfadaba, Hoste quería salir en televisión, cabreado porque el resto no daban relevos, cuando era él uno de los que menos tiraba del grupo, los dos Cervélo (Hammond y Hushovd) pasaban testimonialmente, como el activo Flecha y Leukemans. Nada que hacer. El de Junín intentó escaparse del grupo y anduvo un par de kilómetros en solitario, pero la dupla del Cervélo se tomó en serio el ataque y reaccionó con premura. Llegaron veinte kilómetros tarde para neutralizar el ataque. Se equivocaron de corredor.

Se me hizo particularmente rápida la carrera desde el ataque de Cancellara, más allá de lo rápido que rodaran en los últimos cincuenta kilómetros. Quizá porque cuando ves la historia en carne viva te fundes con ella, de forma simbólica; te crees co-partícipe de la gloria de uno y el sufrimiento del resto. De la alegría del suizo, de las palmas de un gran Juan Antonio Flecha que, sin embargo, aparentó como todos (salvo Boonen) que con el ataque de Cancellara ya no había más que hacer, de la rabia e impotencia del gran derrotado, el gran "Tommeke", pero el que más intentó la heroica. El belga era, probablemente, el más fuerte, pero se vio contra las cuerdas, falto de apoyos, como suele sucederle a los grandes favoritos. O, por qué no, me siento partícipe de la emoción de Pozzato al entrar en la meta de Roubaix, foto de Ballerini en mano, y en el podio, como ganador del simbólico premio "Souvenir Ballerini", al primer italiano en meta.

Tercer podio para Flecha. Dos terceros y un segundo. Siempre está ahí, pero siempre le falta algo más para ganar. No tenía nada que hacer al sprint con Hushovd, estuviera acalambrado el noruego o no. Su entrega se vio -este año sí- recompensada con el tercer cajón del podio. Pudo, así, salir sonriente en la foto, tras haberse fundido en un abrazo sincero con Cancellara, amigos ambos desde su época en el Fassa - Bortollo. Es una pena que la cantera española no responda. Futuro difícil. Tras Flecha, aparece Markel Irizar, quincuagésimo primero, a casi trece minutos de Cancellara. Informan, además, en Parlamento Ciclista, que ninguno de los seis juveniles españoles que corrían la París - Roubaix Espoirs de este año, celebrada el sábado, consiguió llegar a meta dentro del control de tiempo. A falta de lluvia en el "infierno del norte", los nubarrones los pone nuestra cantera, centrada, como siempre, en el Tour.

Fue una carrera dura, con el sorprendente paso por Arenberg de un pelotón reducidísimo a consecuencia de una caída en la parte delantera del pelotón en uno de los tramos que precedían al mítico bosque. Muchos perdedores: Breschel se retiró por problemas en su rodilla, Garmin no tuvo su día, demasiadas caídas y contratiempos. Lo mismo que a Devolder y Quinziato. Por contra, Hincapie volvió a llegar al velódromo (y ya suma trece en su haber), Popovich y Rast dejaron buenas sensaciones para el RadioShack de Armstrong y Hammond y Leukemans cuajaron, con su cuarto y sexto puesto de ayer, una semana en las clásicas excelente para ambos. 74 ciclistas llegaron en tiempo al velódromo de Roubaix. Que no son pocos...

"Yo no busco ganar carreras. Busco pasar a la historia, convertirme en una leyenda". Fabian Cancellara no es un Boasson Hagen al que le "suena" Eddy Merckx o un Bojan que desconoce a "Quini". Porque sólo quien conoce el pasado de lo que hace está en condiciones de engrandecer su historia. Así, es ya hoy el mejor clasicómano suizo de la historia y, además, ha igualado el doblete Flandes - Roubaix que su compatriota Heiri Suter consiguiera en 1923. Es el décimo ciclista que accede a esta club reservado a los mejores. Es un lujo contar con dos corredores en activo (Boonen y él mismo), que lo hayan logrado. La victoria de uno engrandece la derrota del otro. La derrota del uno magnifica la trascendencia de lo logrado por el otro. Histórica rivalidad, ya, ésta para la historia de tan bello deporte. Raro es que la prensa suiza no haya dado demasiada trascendencia a la victoria del bueno de Fabian (después de realizar hace veinte minutos un seguimiento, lo mejor que he encontrado ha sido este artículo en L'Express). Sean Kelly, alguien que ya es leyenda, ha puesto por las nubes al "expreso de Berna". No es para menos, porque Cancellara ha convertido la temporada 2010 de pavés en un recuerdo imborrable, atemporal, para quienes lo vivieron.

2 comentarios:

  1. Buenas,

    Gran articulo y gran blog. Solo te pido una cosa, cuando hablas de Boonen hablas de actuacion "eroica". Falta una h que hace daño.

    Por lo demas, sigue asi. No pude ver la carrera pero por lo que dices, no dio cuartel.
    Me encantan los rodadores poderosos. Esos culones haciendo que los cadenas resuenen!!!! esas avispitas a las que ni se les ve escondidos!!!! ese Eros poli subiendo el ventoux. Hay algo mas ciclista que un rodador potente? Cuanta parte del tour le debe Sastre a Cancellara? Se decia que el CSC tenia un gran equipo, pero yo solo veia trabajar al suizo. Y Valverde debe odiarle. Le hecho del podio, y quien sabe de que posicion, en ese mismo tour. Vivan los gregarios!!!!

    saludos

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  2. A eso se le llama un fallo de concentración en toda regla. Sólo se me ocurre que estuviera pensando en la Monte Paschi "Eroica", este año "Strade bianca". En fin, el no revisar un artículo es lo que tiene, la próxima vez lo haré.
    Gracias por seguirme, y sí, estoy de acuerdo contigo en la consideración sobre los rodadores: siempre se agradece ver la entrega que hacen, muchas veces a la sombra de otro tipo de corredores. Su labor es impagable.

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