viernes, 5 de marzo de 2010

Tour de Francia (y III)



Bagnères-de-Luchon, el Portet d'Aspet, la decimoquinta etapa del Tour 2010 huele a historia, trágica y festiva. Trágica porque en el descenso del Portet d'Aspet se mató el entonces compañero de Lance Armstrong en el Motorola, Fabio Casartelli (campeón olímpico en Barcelona 92). Era el año 1995 y, como en la etapa de este año, el Aspet era la primera dificultad montañosa de la jornada. Historia festiva, gloriosa, porque en 1983, en el que era el primer Tour de Pedro Delgado, el segoviano hizo segundo en una etapa con final en Bagnères-de-Luchon, y en la que previamente había dejado boquiabierto al mundo con su escalofriante descenso en el Peyresourde ("eso lo hace cualquiera", que diría el a la postre segundo en la carrera, Ángel Arroyo). En medio de tanta historia, el Port de Balès (19,2 km. al 6,2% de desnivel) decidirá el ganador de la etapa, con sus durísimos cuatro kilómetros finales.
Y si la etapa anterior evoca tiempos pasados del ciclismo, el día 20 de julio estaremos ante el ciclismo en sí. Desde Bagnères-de-Luchon los corredores subirán hacia el Col de Peyresourde (11 kilómetros al 7,4%), para encadenar el Aspin (12,3 km. al 6,3%) y el Tourmalet, el centenario Col du Tourmalet (17,1 km. al 7,4%). El descenso del Tourmalet, técnico y siempre peligroso, llevará a los corredores hasta Argelès - Gazost para iniciar la última subida del día, el Aubisque (5,4 kilómetros al 6%), previo paso por el suave Col de Soulor (19 km. al 5,3%). El pelotón rememora, así, el centenario de la inclusión de los Pirineos en el Tour. El encadenado de puertos se mantiene fiel al de la histórica edición de 1910, aquélla que pasó a la historia por la frase del ganador, Octave Lapize, al organizador de la carrera, Henri Desgrange: "vous êtes des assassins" ("son unos asesinos"). Recomiendo leer este blog para conocer más a fondo lo ocurrido.


Un interminable y soporífero llano destroza la etapa y las aspiraciones del público de ver a los favoritos lucirse en honor al bueno de Lapize. Sólo a un suicida se le ocurriría atacar con tanto llano hasta la meta. ¡Qué poco hubiera costado introducir el llano antes del Peyresourde! Pero se nota que Pau pone mucho dinero en la mesa. Esperemos que, además del dinero, no exijan espectáculo, porque será muy limitado. Un final en Luz Ardiden, encadenado tras el Tourmalet, podría haber dinamitado la etapa -y el Tour-. Otro año será.

El segundo día de descanso precederá a la última etapa de montaña del Tour 2010. Al inicio del día, el siempre duro Col de la Marie - Blanque (9,5 kilómetros al 7,5% de desnivel) dará paso a dos conocidos de la etapa anterior: el Soulor, por su vertiente más dura (22 km. al 4,9%) y el Tourmalet, final de etapa, doblemente homenajeado. 19 kilómetros de subida al 7,5%, la última oportunidad para los escaladores de sacar diferencias de cara a la contrarreloj de Burdeos. Paisajes espectaculares, mucho público y el sofocante calor del julio francés marcarán la pauta de ésta y del resto de las etapas pirenaicas.
Así, se habrá acabado la montaña, que no el Tour. Una etapa llana, con previsible sprint final en la meta de Burdeos, hará de transición entre los Pirineos y la lucha contra el crono. 51 kilómetros de sufrimiento individual desde la ciudad del Garona hasta Pauillac. Los corredores de la general aparecerán, seguro, por entre los primeros puestos, y también Cancellara. Será, como suele decirse en estos casos, una contrarreloj en la que no primen los especialistas, sino las fuerzas de cada corredor. El kilometraje no favorece a Contador, que se defiende mejor en distancias menores, pero seguro que estará muy arriba. Los que peor lo pasarán, los hermanos Schleck sin duda. Puede haber grandes diferencias, aunque no debería variar sobremanera la general. Todo dependerá de las diferencias que hayan provocado tanto Alpes como Pirineos. Al día siguiente, París y sus Campos Elíseos recibirán al pelotón y agasajarán al vencedor.
Muchas posibilidades hay de que vuelva a ser, por quinto año consecutivo, un ciclista español. Contador es, sin duda, el favorito indiscutible: sube como nadie, "cronea" cada vez mejor. Su equipo, el Astaná, es a priori el más débil de entre los de la terna de favoritos. Vinokourov ha prometido que ayudará al pinteño, pero no parece que el ciclista kazajo, ganador nato, héroe en su país, sea de fiar. Habrá que estar atentos a cómo llega Óscar Pereiro al Tour. Ojalá haya recuperado la ilusión por correr y se convierta en un buen aliado de Contador.
Contador será muy probablemente (junto con Valverde y los corredores de la Liquigas) quien peor lo pase en la temida etapa de Arenberg, pues no tiene a ningún compañero que se defienda realmente bien sobre el pavés y que le sirva de escudero ese día. Los Schleck tendrán la inestimable ayuda de Fabian Cancellara. En cuanto a Armstrong, bien es cierto que ya no cuenta con su fiel gregario George Hincapie, pero Bruyneel, su director, conoce la zona al dedillo y seguro que planificará alguna emboscada contra Contador. El madrileño, en cambio, tiene un nuevo director: Giuseppe Martinelli. El italiano es sinónimo de una leyenda: Marco Pantani, su ciclista fetiche, un "loco de las cumbres". Ojalá que el bueno de Martinelli instruya a Contador en el arte de la épica y le lleve hacia un nivel aún más alto que el actual.
La participación de Alejandro Valverde en el Tour es, a día de hoy, una incógnita. Pendiente de la resolución final del TAS, que será en este mes, en caso de que el murciano corra la ronda gala lo hará sacrificando su verdadera especialidad: las clásicas (y más concretamente el tríptico de las ardenas: Amstel, Flecha Valona y Lieja). No parece que pueda subir al podio, puesto que, aunque ha mejorado mucho en las cronos, sigue perdiendo demasiado tiempo con respecto a los especialistas. Pero sí puede ser un outsider que dé lustre y espectáculo a la carrera. En cuanto a Carlos Sastre, si corre el Giro con la intención de ganar es más que probable que le suceda como el año pasado y quede en una posición discreta.
¿Podrá Hushovd ganarle el maillot verde a Cavendish? ¿Qué hará Armstrong? ¿Ganará Luisle Sánchez una etapa por tercer año consecutivo? ¿Será Frank Schleck un estorbo para su hermano Andy en sus aspiraciones por ganar el Tour? ¿Ganará Freire alguna etapa? ¿Oiremos -este año sí- el himno español en París? Cada vez queda menos para saberlo.

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