martes, 23 de marzo de 2010

Euroliga: F.C. Barcelona - Real Madrid




La incomprensible "pájara" (si se me permite el símil ciclista) del Real Madrid en Vistalegre ante el Maccabi ha propiciado el duelo contra el "coco" del baloncesto europeo. El Regal Barça de Xavi Pascual es, hoy por hoy, el equipo que más respeto infunde en el viejo continente. Nadie pondría la mano en el fuego por una victoria del Real Madrid ante el Partizan, pero probablemente la situación de escepticismo que ha rodeado la previa del partido de hoy (Palau Blaugrana, 20.45h) en las filas del conjunto blanco sería mucho menor.
Con su buen hacer habitual, Ramón Trecet ha analizado la eliminatoria entre culés y madridistas, y comparto con él su opinión de que la eliminatoria se decidirá en la canasta de los barcelonistas, no ya por cómo defenderán los de Pascual, sino por cómo será capaz Messina de quebrar la telaraña en la que su equipo quedó encerrado tanto en el partido de la fase regular en Vistalegre, como en en la final de la Copa del Rey. No sólo eso, sino que en ambos partidos se dio por vencido antes de llegar siquiera al último cuarto. La distancia entre los dos equipos fue siempre sideral y favorable al Barcelona, un "martillo pilón" cuyos automatismos están memorizados por todo el plantel y ya, a estas alturas del año, uno no recuerda que Ricky Rubio o N'Dong fueron fichados el pasado verano. El Madrid, en cambio, pelea en cada partido contra su cara oscura, en busca de su estilo propio (que a buen seguro llegará, si la paciencia de la directiva no se agota). Nadie duda de la capacidad de Messina, aunque en ocasiones llegue a volver locos a los escoltas con tantos cambios. No es Maljkovic, pero lleva sus mismos genes ganadores, estirpe de campeones, y sólo falta que la plantilla y el italiano se conviertan en un mismo ente, que se armonicen en una única unidad cuyo objetivo sea la victoria. El Madrid ha vivido de chispazos de ingenio y exhibiciones colectivas como en la semifinal de Copa frente al Caja Laboral, una vez que su juego de continuidad se paró en seco en diciembre, tras silenciar al Panathinaikos en el OAKA. Altibajos que generan muchas dudas en el aficionado blanco.


En el juego interior de los blancos estará la clave de la eliminatoria. Lavrinovic, Tomic, Reyes y Garbajosa han de hacer frente a todo un regimiento de artillería pesada, encabezado por Lorbek y Fran Vázquez, al que difícilmente podrán parar (menos mal que a Santiago ya se le ganó en Estambul, pero menudo último cuarto se marcó el puertorriqueño). El Barça tratará de sembrar la zona blanca de opciones de canasta y faltas personales. Las ayudas defensivas serán fundamentales. En el otro lado, el tiro exterior de los de Messina deberá estar a tono en cada partido, porque, del otro lado, los francotiradores blaugranas no perdonan. Y, sobre todo, el Madrid deberá saber ir a remolque en el marcador. Sobrellevar distancias de 7 o de 10 puntos sin que cada jugador pretenda hacer la guerra por su cuenta. Eliminatoria, pues, muy complicada para los blancos, que buscarán la sorpresa. Los de Xavi Pascual, por su parte, intentarán volver a dejar el buen sabor de boca que acostumbran en cada partido, sin amilanarse en los ambientes hostiles y, de paso, metiendo aún más miedo a los rivales. He de discrepar con Trecet, aunque peque un poco de madridismo. Espero un 3-2 a favor del Regal Barça, pero me conformaría con que el Real Madrid lavara la imagen de los dos últimos enfrentamientos directos con los culés.
Suerte también para el Caja Laboral, que lo tiene muy complicado ante el CSKA de Moscú. Equipo hay para no dar la batalla por perdida hasta el quinto partido. Los vitorianos son unos guerreros, e Ivanovic su general, un hombre al que resulta a veces muy complicado de agradar en el campo. La exigencia personificada no lo será menos en esta eliminatoria. Lo dicho, mucha suerte. París, ciudad talismán para el deporte español, espera con los brazos abiertos, y aliada con la diosa Fortuna, a nuestros representantes.
Fotografía: telecinco.es/sport.es

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