lunes, 22 de febrero de 2010

Parón temporal



Debido a un accidente deportivo que sufrí el día de San Valentín (un contrario me arrolló y me di con la cabeza en el suelo de cemento jugando al fútbol sala), llevo a cuestas un traumatismo craneoencefálico leve (conmoción cerebral, en cristiano) del que espero recuperarme del todo lo antes posible.
Aparte del enorme disgusto que me causa la recomendación médica de no poder jugar al fútbol sala en casi dos meses, voy a interrumpir durante diez o quince días la publicación de artículos en el blog para intentar restablecerme.
Pendiente queda la última parte del análisis del Tour 2010. Será lo primero que aborde, con nuevas fuerzas y energías. Hasta entonces, un saludo. José.

viernes, 5 de febrero de 2010

Tour de Francia (II)



El 11 de julio por fin veremos a los escaladores. Final en un clásico del Tour en los Alpes: la estación de esquí de Morzine, una subida cuyo porcentaje medio no es muy duro, pero que cuenta con dos kilómetros (el cuarto, al 9,7%, y el quinto, al 11, 1%), en el que los grimpeurs pueden intentar descolgar a gente como Wiggins o Kreuziger, aunque no habrán grandes diferencias. Morzine viene precedido, sin apenas llano de por medio, por el duro Col de la Ramaz, de 16 kilómetros, un puerto que se le atragantará a muchos sprinters. ¿Ganará uno de los favoritos en París o, por el contrario, triunfará una fuga?
Al día siguiente, la primera jornada de descanso servirá para analizar los fallos del día anterior y planificar la estrategia a seguir en las dos etapas siguientes. La primera de ellas es la más dura, con cuatro puertos: el Col de la Colombière, que ya se subió el año pasado en la etapa de Le Grand Bornard, el Col des Aravis, el Col de Saises (que también se subió en la etapa anteriormente reseñada de 2009, aunque por su cara más dura) y el siempre temible Col de la Madeleine, aunque se sube por su vertiente más suave y no por la archiconocida de La Chambre.


Se pueden poner varias pegas a la etapa, tres en concreto: en primer lugar, la no inclusión del Col de Romme, que en 2009 se incluyó antes de La Colombière, para dar más dureza a la etapa; en segundo lugar, la excesiva distancia que hay entre la cima del Col de Saises y el de la Madeleine, y, por último, la distancia (32 kilómetros, 12 de ellos en terreno llano) que media entre la cima del último puerto y la meta. Los favoritos, en lugar de moverse al principio del puerto, esperarán a los últimos kilómetros para no malgastar sus energías de cara al descenso y a ese llano. En cualquier caso, la etapa seguro que dará mucho juego si el pelotón se lo propone.

La décima etapa, con final en Gap, es calificada por los organizadores del Tour como etapa de media montaña. No parece, pues, que vaya a provocar diferencias significativas entre los favoritos, aunque los descensos de algunas cotas son muy técnicos, con carreteras sinuosas y asfalto en no muy estado. Bien lo sabe Joseba Beloki, que, precisamente camino de Gap, perdió todas sus opciones en el Tour 2003, al caerse en el vertiginoso descenso de la Côte de la Rochette -cota que se incluye en la etapa de este año-. Los españoles deberán estar ojo avizor a cualquier movimiento. Los gregarios serán fundamentales para "arropar" a sus líderes. A más de uno se le pasarán muchos recuerdos por la cabeza al ver pasar a la serpiente multicolor de nuevo por estas carreteras:



Los sprinters volverán a tener oportunidades de pisar el podio del Tour al día siguiente, en Bourg -lès-Valence. Será un espejismo entre la batalla de los "capos" de la clasificación, que tendrán una nueva oportunidad de sacar tiempo al día siguiente en el explosivo final del aeródromo de Mende. Allí donde Marcos Serrano y Laurent Jalabert dejaron su huella para el ciclismo, especialmente el galo en 1995, con un etapón colectivo del ONCE de Manolo Sáiz que muy cerca estuvo de arrebatar el maillot amarillo a Induráin.


Una nueva etapa llana, con final en Revel, hará de transición entre el Macizo Central y los Pirineos. Los soñados Pirineos. Así, la decimocuarta etapa es calificada por Christian Prudhomme, director del Tour, como la de los "Pirineos modernos", puesto que incluye el encadenado de dos puertos introducidos en la ronda francesa en pleno siglo XXI: el durísimo Pailhères, un puerto de categoría especial en toda regla, y el no menos duro Plateau de Bonascre (casi 8 kilómetros al 8, 3 % de desnivel). La dureza se concentra en los últimos cincuenta kilómetros, pero hay terreno más que de sobra para hacer grandes diferencias. Carlos Sastre fue el último corredor en ganar en el Ax-3-Domaines, en 2003. ¡Ojalá volvamos a ver un triunfo español este año!



jueves, 4 de febrero de 2010

Tour de Francia 2010 (I)




Se me antoja muy complicado resumir en tres epígrafes lo que puede dar de sí el recorrido de la Grand boucle, porque en ella van a influir varios factores, a saber: Johan Bruyneel y Lance Armstrong, por un lado, Alberto Contador, por otro, y el recorrido, por último. Combinen estos tres ingredientes, añádanles a los hermanos Schleck y a otros outsiders como Nibali, y el próximo mes de julio la tierra puede volver a soñar con el ciclismo épico.

Porque la 97ª edición del Tour presenta oportunidades para soñar y para sufrir, montaña para subir al cielo, pavés para engrandecer la leyenda. Trampas donde ganar o perder una carrera que ha condicionado toda la temporada de los aspirantes al podio en París. Pero no todo son castillos en el cielo, hay también un claro margen de mejora en algunas etapas que, modificadas para bien, habrían favorecido un mayor espectáculo. Es el caso de la etapa con final en Pau.

La edición de 2010 rinde merecido homenaje al centenario de la inclusión del Tourmalet en la ronda gala. Por ello, podría pensarse a priori que la carrera se va a decidir en los Pirineos, pero todo dependerá de lo mucho que los ciclistas quieran mover el manzano. Terreno para hacer daño hay. ¿Habrá ganas de intentarlo?

Como en el caso del Giro, el Tour comienza su andadura en Holanda, concretamente el 3 de julio. Un prólogo de 8 kilómetros, con varios tramos de autopista, en el que Fabian Cancellara no debería tener rival. Leipheimer, Tony Martin, Boasson Hagen, Kloden y el propio Contador debería copar las primeras plazas. La duda estriba en saber a qué nivel rendirá Armstrong y cuánto tiempo cederá Schleck con respecto al pinteño.

La segunda etapa, primera en línea, acabará en Bruselas y será la primera oportunidad para los escapados, si es que el HTC - Columbia lo permite. Si Cavendish y los suyos se aplican (que lo harán, pues toda la responsabilidad recaerá en ellos), el británico seguirá acumulando victorias en la ronda gala, aunque siempre habrá gente como Hushovd o Farrar a la expectativa. La tercera etapa, con una pequeña cota a doce kilómetros de meta, según los datos oficiales, puede ser aprovechada por algún corredor "todoterreno", como Boasson Hagen, pero la victoria de etapa en Spa (a tan solo 10 kilómetros del mítico circuito de automovilismo) dependerá del trabajo del equipo Columbia.

Cuarta etapa: primera trampa. ¡Y qué trampa! Final en Aremberg, a las puertas del mismísimo bosque que da nombre a este blog. El terror del pavés en forma de siete tramos, que acumularán casi 14 kilómetros de sufrimiento para los favoritos a la clasificación general. Los especialistas en el adoquín tendrán que ayudar en todo lo posible a sus "capos": Cancellara con los Schleck, Flecha y Boasson Hagen con Wiggins, Maaskjant trabajando para Vande Velde, Hushovd para Sastre o Quinziato de escudero de los hombres del Liquigas. Armstrong, pese a no tener gente de relumbrón en el pavés, llevará a Bruyneel desde el coche. El belga sabe muy bien lo que es disputar la victoria en Roubaix, de la mano de George Hincapie, así que a falta de especialistas en adoquín tirarán de oficio. Contador, pese a que cuenta con Noval, y Valverde son, a priori, los que más perjudicados llegarían a esta etapa. Sin embargo, una caída, un pinchazo lo puede cambiar todo. Como se dice coloquialmente: aquí no se gana el Tour, pero sí se puede perder. Estar en cabeza del pelotón será clave, y seguro que habrá codazos y más de una caída. Muchos rezarán para que no llueva. Basta con leer lo que dice Ángel Arroyo en el libro Locos por el Tour sobre la etapa de pavés del Tour 83 para saber la que se puede armar el próximo mes de julio.


Tom Boonen, al no tener ningún "vueltómano" con posibilidades el Quick Step, es quien más fácil lo tendría para ganar en Arenberg. ¿Lo intentará Cavendish? Tiempo al tiempo.

Tras la batalla sobre el pavés, la etapa siguiente es propicia para una fuga, por el cansancio y la tensión del día anterior. De no hacerlo, será de nuevo turno para los velocistas, que tendrán cuatro etapas seguidas para marcar su territorio e ir perfilando la clasificación del maillot vert de la regularidad.
Un primer final de montaña suave, en la estación de Les Rousses, será la primera toma de contacto de los escaladores con su terreno, aunque no se prevén ataques lejanos ni grandes diferencias. Al día siguiente llegará la montaña de verdad al Tour.

miércoles, 3 de febrero de 2010

El adiós de dos leyendas






La victoria el pasado sábado en el europeo de fútbol sala colmó las aspiraciones de muchos. Pero también resultó amarga por la retirada de dos de los nuestros. Hablar de Javi Rodríguez (Santa Coloma de Gramanet, 1974) y de Daniel Ibañes (Sao Paulo, 1976) es hablar de dos iconos del fútbol sala no ya nacional, sino mundial. Eternos 7 y 14 de la rojigualda, sus trayectorias han engrandecido este deporte. Dejan en cada partido una huella imborrable. Su adiós a la selección española implica traer a la memoria muchos y muy buenos recuerdos.



Guatemala, año 2000. El año que lo cambió todo. España, hasta entonces, sólo había ganado un título (Eurocopa 1996) y ya había rozado la gloria mundial. Aquella final ante Brasil marcó el antes y el después en la selección. Ibañes adelantó a los nuestros de penalty, y Javi Rodríguez, "Rodri", les dio la puntilla al convertir dos doble - penaltis para remontar el 2-3 brasileño. Resultado final, 4-3. Campeones del mundo. La dinámica ganadora, fruto del enorme trabajo de Javier Lozano (ex-seleccionador y ahora presidente de la Liga Nacional de Fútbol Sala), se convirtió en un automatismo más de España, en la que Javi Rodríguez y Daniel eran cada vez más importantes.


Con el europeo de 2001 también en las vitrinas, llegó 2004 y el más difícil todavía: revalidar el título de Guatemala. Al otro lado del mundo, en Taiwan, España confirmó su condición de "coco" del fútbol sala, cargándose a Brasil en semifinales (por penalties), con un Andreu Linares estelar, y a Italia, vigente campeona de Europa entonces, por 2-1, golazo de Marcelo incluido. Victoria increíble, teniendo en cuenta que Italia nos había ganado en la segunda fase. Pero los hombres de Lozano se crecieron en la final. Y si con el primer mundial España llegó a la estratosfera, esta segunda copa la envió directa a las estrellas.



No estuvo en Taiwan Ibañes, el "brasileño de segovia", que tantas alegrías dio en la época gloriosa del Caja Segovia, y que tantas nos da ahora a los del Inter Movistar. Sí estuvo en 2008, en Río de Janeiro. Aunque la mala suerte acompañó al paulista, pues una lesión en los ligamentos de la rodilla le impidió disputar la final. Fue Brasil quien nos privó de la triple corona y de repetir, casi 60 años después, otro "Maracanazo". España se vio desbordada por el juego de la "verdeamarelha". El orden táctico frente a la fantasía. Personalmente, lo pasé muy mal en aquella final, pero ahora lo veo como un recuerdo bonito. Se perdió justamente, en penaltis, pero se empató a 2 con Brasil tras el tiempo reglamentario. Toda una proeza. Falló Marcelo el penalty decisivo (otro que se retiró de la selección y al que se echa de menos), ganó Brasil.



Entretanto, España ha conseguido hacerse camino en Europa, donde lleva ya tres victorias seguidas. Con ésta de 2010 nos dejan Javi Rodríguez, "Rodri", que se va como Bota de Oro del europeo. El hombre de la mente fría ante el portero, genio con las dos piernas, disparo potente, goles imposibles como el taconazo ante Portugal del sábado, y Daniel Ibañes, "sudoku", el hombre tranquilo, la única persona (junto con su inseparable Julio García Mera) que no - celebraba los títulos, fantasía y astucia sobre el tapete, clase brasileña, corazón español. El vacío que dejan en la selección será muy difícil de ocupar, pero el tiempo todo lo cura. Centrados ahora ambos en sus clubes, el sábado se verán las caras en Alcalá de Henares. Hay un Inter Movistar - F.C. Barcelona en juego. Cuento las horas para ese partido.

Gracias a los dos por tantas tardes de buen fútbol sala, con la selección, con Caja Segovia, con Playas, con Interviú, con el Barça. ¡Gracias por todo!