miércoles, 27 de enero de 2010

Análisis: Giro D'Italia (y III)


Domingo, 23 de mayo: Monte Zoncolán.

Angelo Zomegnan trata de dosificar las apariciones de este puerto que lo destroza todo. Será su tercera aparición en la ronda transalpina (tras 2003 y 2007, ambas etapas ganadas por Gilberto Simoni). Es tan duro que la gente espera que provoque unas diferencias siderales, pero al final sólo se trata de dar pedales por rampas de hasta el 22%, y ahí poco se puede sacar porque todos van casi dando chepazos de lado a lado de la carretera. En 2007 apenas hubo diferencias entre los favoritos, pero en 2010 el Zoncolan vendrá precedido de 3 puertos. Dos de ellos se encadenan con el gigante de la región de Friuli - Venezia Giulia sin terremo llano de por medio. Si, como se espera, los favoritos se juegan la etapa, el pelotón llegará a Ovaro para empezar la subida final ya bastante desgranado, y puede que la fatiga le pase factura a algún favorito. Ese domingo no podremos movernos del sofá.

Gilberto Simoni, Leonardo Piepoli (Saunier Duval), Monte Zoncolan, Giro 2007
La segunda jornada de descanso será el preludio del encuentro con otro de los nuevos mitos del Giro d’Italia: Plan de Corones. Los corredores afrontarán una cronoescalada, calcada a la de 2008, en la que será imprescindible el triple plato para superar la parte final del puerto, de tierra o sterrato y con rampas de hasta el 24%. Volveremos a ver de nuevo a las motos avanzar casi en punto muerto, como testigos del esfuerzo de los ciclistas. Será la segunda visita del Giro a Plan de Corones, también en forma de contrarreloj. Antes de 2008 ya hubo un intento de que albergara el final de una etapa en línea. Fue en 2006, pero el mal tiempo lo impidió y sólo se pudo subir hasta la mitad del puerto, el Passo di Furcia. Ganó Ivan Basso, a la postre vencedor de aquel Giro. Si tenemos en cuenta los resultados de la crono del año pasado, no debe haber muchas diferencias entre los favoritos. Es muy difícil sacar tiempo en zonas con tanto porcentaje. Por otra parte, la mitad del pelotón tratará de gastar las menos energías posibles, de cara a las dos etapas siguientes (sprinters y los valientes de las fugas) y para la traca de montaña final (gregarios). De lo que estoy seguro es de que volveremos a ver estampas tan espectaculares como ésta:
Plan de Corones, Giro 2008
Al día siguiente, el pelotón llegará a la estación de esquí de Peio Terme, tras pasar a mitad de etapa por el Passo delle Pallade o Gampenpass. El final no parece muy exigente pero tiene una parte final dura. Probablemente los favoritos guarden fuerzas para las tres últimas etapas, por lo que alguna escapada podría llegar a buen puerto. Y si aún queda algún sprinter en carrera que no haya abandonado para preparar el Tour o los campeonatos nacionales, tendrá su última oportunidad de victoria en la meta de Brescia, al término de la decimoctava etapa. Es difícil que llegue una fuga. Los sprinters querrán para sí la gloria de la última volatta del Giro.
Y llega la traca final, en dos tantas: la primera, una combinación que ya es leyenda del ciclismo: Mortirolo y Aprica. Será la décima inclusión del también conocido como Passo di Foppa en el Giro. Desde 2004 es fiel a los años pares. En 2008, Toni Colom fue el primero en coronarlo. Soñamos con otro español en 2010, ¿por qué no Sastre? En lo referente a la etapa, está estructurada de forma un tanto extraña a como es habitual: se pasa primero por Aprica y, tras un descenso muy técnico , vertiginoso, se subirá el Valico de Santa Cristina, un puerto corto pero muy duro, y en el que Induráin sufrió una pájara tremenda en 1994, que acabó con sus aspiraciones a la victoria de aquel Giro. Siempre en subida, desde el Valico se llegará a Trivigno. Largo descenso para llegar a Mazzo di Valtelina. Espera el Mortirolo (12.4 kilómetros a más del 10% de desnivel). Aquéllos que se descuelguen en las rampas podrán recuperar lo perdido en la bajada, muy técnica, peligrosa, pero sufrirán seguro en el falso llano hacia Aprica. Habrá grandes diferencias. Alimentarse bien será clave. Es probable que la victoria se la juegue un grupo muy reducido de corredores. En cualquier caso, los favoritos tendrán que mostrar sus cartas sobre el Mortirolo.
Induráin, Berzin, Pantani, Mortirolo, Giro 1994
Aquéllos que no puedan seguir será mejor que se queden en el hotel o echen pie a tierra al inciarse la vigésima etapa. Segundo tappone: Forcola di Livigno (18 kilómetros al 7.1 %), Passo di Eira, Passo di Foscagno, Gavia y Tonale. Cuatro puertos en 178 kilómetros. Tres se coronan a más de 2000 metros. Es la etapa reina del Giro 2010. Mucha dureza de por sí. Añádasele el día anterior, más la altitud. Espectáculo asegurado. Hablar del Gavia es hablar de un puerto que, como el Tourmalet (excepción hecha este año), el Galibier o el Stelvio, decide las carreras, pese a que no es la meta final. Es hablar de mitos sobre dos ruedas, de debacles, de leyendas y de historias que parecen ficción, como la nevada del año 88. Cima Coppi, es decir, puerto más alto del Giro. 25 kilómetros de subida hacia el olimpo, con rampas de hasta el 14%. La bajada, larga y sinuosa, llevará al grupo (esperemos que de pocas unidades), al pie del Passo del Tonale (11 kilómetros al 5.7%). Será la última batalla del día. Los corredores lo darán todo, aún a riego de caer apajarados. Los favoritos que mejor vayan en contrarreloj tratarán de perder el menor tiempo posible; los escaladores, de volar sobre las rampas para dejarles atrás. El corredor que pase la noche con la Maglia Rosa muy probablemente habrá ganado la carrera. Salvo que la crono final diga lo contrario.
Pedro Delgado, Passo di Gavia, Giro 88
Porque el Giro, como este año, se cierra con una contrarreloj individual. Y, lo hace lejos de Milán, final habitual de la carrera de la Gazzetta. Si en 2009 ha sido Roma, en 2010 será Verona. Tópicos aparte, hay un ciclista español que siempre tendrá un eterno idilio con esta ciudad. Don Óscar Freire Gómez, tricampeón del mundo, nunca suficientemente reconocido en España. Allí ganó dos de sus tres mundiales: sorprendió a todos (menos a él mismo) en el primero, se hizo leyenda con el tercero (Valverde fue su "lanzador" en aquel sprint).
La crono, corta, 15 kilómetros, incluye la subida al Torricelle, cota que se subió en los dos mundiales de Freire. Será importante elegir bien los desarrollos para no quedarse atrancado en plena subida. No es una crono para hacer muchas diferencias. Probablemente la victoria ya esté decantada, pero quizás el segundo y tercer lugar no. El podio final del Giro tendrá como mudo testigo al Arena veronés, ese Coliseo que vio volar dos veces a Freire. ¡Qué suerte la suya! ¡Quién pudiera ser Coliseo!
¿Podrá Menchov revalidar su victoria de este año? ¿Podrá Sastre repetir la gran actuación de este año? ¿Quién dominará las volattas del Giro? ¿Será capaz Pelizzotti de hacerlo aún mejor de este año? Y, finalmente, ¿se dignará Teledeporte a cubrir la carrera?* Todas las respuestas, el próximo mayo. Cada vez falta menos...
Arena, Verona
* Para los que no sintonizamos Eurosport, siempre nos quedará verlo por Internet. Ojalá que la RAI se porte como este año, y se pueda ver íntegro desde su web.

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