miércoles, 27 de enero de 2010

Análisis: Giro D'Italia (II)




La séptima etapa, con llegada en Montalcino -cerca de Siena-, será la primera en la que probablemente veamos a los favoritos cara a cara. Plantea un final muy duro, con dos tramos (uno de casi diez kilómetros) de strade bianche o sterrato, es decir, carretera sin asfaltar. Recientemente el clasicómano italiano Michele Bartoli analizó este final de etapa para la Gazzetta, y afirmó que era "tremendo, duro", muy exigente por la dureza y por la dificultad técnica. El ex - corredor del Mapei advertía de que la bajada del segundo tramo puede ser peligrosa, aunque el firme está en muy buen estado. Veremos qué puede pasar si llueve, pero la etapa lo tiene todo: dureza, trampas y vistas espectaculares. Una delicia para el televidente. Es de esperar que, siendo la primera etapa seria del Giro, los favoritos luchen por la victoria final, que sería lo deseable, o puede suceder que el pelotón no trabaje y deje la victoria a una fuga consentida.

Montalcino, Italia

Si alguno de los favoritos ha flaqueado en Montalcino, lo normal es que pierda aún más tiempo en la octava etapa, primer contacto serio con la alta montaña. Etapa unipuerto de 189 kilómetros con final en el Monte Terminillo (16.1 km. al 7.3%, con un tramo de más de seis kilómetros al 8.2%). Suficiente terreno para hacer daño para alguien que lo intente desde abajo, aunque, sabiendo la que se les viene encima en la última semana, probablemente sólo veamos ataques tardíos a menos de cinco kilómetros a meta. La probabilidad de que gane una fuga dependerá de lo mucho o poco que quieran trabajar los equipos de los "capos" para que estos se juegen la victoria final.
Si el pelotón ha trabajado duro en la etapa anterior, es más que probable que una fuga llegue a la meta de la noveta etapa, en Cava de’ Tirreni (en la provincia de Campania). Es una etapa llana, como la décima, que tiene algún repecho en su inicio para luego iniciar un largo y suave descenso hacia Bitonto. Será otra ocasión para los sprinters. La undécima etapa acabará en L’Aquila, capital de los Abruzzos -región afectada por un terremoto el pasado mes de abril-. Presenta un perfil más escarpado que las anteriores, pero parece que también será terreno para los velocistas, aunque hay una larga bajada antes de llegar a L’Aquila en la que algún valiente puede intentar la gesta. Angelo Zomegnan, director del Giro, ha indicado que esta etapa es un homenaje a las víctimas del terremoto, a las que "no hay que dejar solas". Es la etapa más larga de esta edición, con 256 kilómetros. Por el perfil de la misma, parece que acaba en subida. ¿Será alguna sorpresa, o no afectará al rendimiento de los sprinters?
Victoria de Di Luca en el pasado Giro y homenaje al Abruzzo bajo la leyenda
Tras el homenaje al Abruzzo (como el que hizo Di Luca en el Giro 2009, luego sería suspendido por dopaje), la duodécima etapa es también propicia para los sprinters, aunque presenta una dificultad montañosa a menos de diez kilómetros a meta en la que algún corredor puede poner en apuros al pelotón, o en la que puede que por fin triunfe la ansiada fuga. Al día siguiente, la corsa rosa llega a Cesenatico, tras una ligera bajada. Será seguro una etapa en la que se rendirá homenaje a Marco Pantani, vecino de la localidad y, sin lugar a dudas, el mejor escalador de la pasada década. Otra nueva tentativa para los sprinters. A partir del día siguiente la carrera cobrará un nuevo sentido con la aparición de la alta montaña.

La decimocuarta etapa, con inicio en Ferrara y llegada en Asolo, incluye la primera dificultad montañosa seria desde el Monte Terminillo: el Monte Grappa. No sería de extrañar que las diferencias que se marcaron en la contrarreloj aún pervivieran. El principal inconveniente es que la cima del Grappa (casi diecinueve kilómetros al 7.9%, con algún tramo de falso llano y de bajada) está a casi cuarenta kilómetros de la llegada. Además, hay casi quince kilómetros de llano desde el final de la bajada a la meta. Si alguno de los favoritos pierde tiempo en la cima tiene suficiente terreno para jugársela en el descenso y contactar con el resto de los "capos". El perfil de la etapa indica que acaba en ligera subida, por lo que si alguien pasa apuros en el Grappa puede pagarlo en Asolo. De todos modos, no parece una etapa en la que los favoritos vayan a atacar, sino que se subirá a ritmo, pensando en lo que les espera al día siguiente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario