domingo, 31 de enero de 2010

"Pentaeuropeos"



El periodismo deportivo es adepto consumado de las cábalas y de recrear la historia ficción. Pero, con los hechos en la mano, España ganó su quinto europeo de fútbol sala. Pentacampeones. "Pentaeuropeos". ¿Qué habría pasado si se hubiera perdido la tanda de penaltis, tras el clamoroso error arbitral?
Según el seleccionador, José Venancio López, España habría caído eliminada. Sin más. Afortunadamente, ahora estamos especulando. Porque España, luego de ganar a Rusia en esa fatídica tanda (sin fallar ningún penalty, 5-4), se paseó ante la República Checa en semifinales (8-1), si bien es cierto que para los checos llegar a la lucha por las medallas ya era todo un premio.
España había jugado bien la primera fase, goleando a Portugal (6-1) para confirmar su condición de favorita.
La frialdad, la competitividad extrema, la ambición por ganarlo todo es lo que ha llevado a la selección a ser temida en todo el mundo (respetada, al menos, en Brasil, que está un escalón más arriba pero cada vez más cerca). Los jugadores de la selección saben competir, salen a ganar, y el componente mental que todo deporte conlleva es interpretado a la perfección por los cinco jugadores en pista, por el banquillo, por el cuerpo técnico. Lejos de venirse abajo ante el escándalo arbitral en cuartos, contra Rusia, afinaron aún más la puntería. De hecho, comentaba ayer el ex-seleccionador y actual presidente de la Liga Nacional de Fútbol Sala (LNFS), Javier Lozano (cuyo trabajo ha dado tantas victorias a este deporte) en Al Primer Toque, de Onda Cero, que, mientras todo el equipo español protestaba a los árbitros, Luis Amado, un tipo frío donde los haya, estaba solo, aislado de la vorágine que tenía ante sí. Como un asceta en trance, concentrado en parar otro penalty. Y lo paró. (Espero que hayan colgado ya el audio mañana).

Así las cosas, España se plantó en la final y sólo Portugal la separaba de la gloria. Los lusos jugaron un europeo de muchas sombras y dudas, aunque el hecho de no jugar en casa, a diferencia de en 2007, les restara presión. Pero España ya les había vapuleado en la primera fase, por lo que la batalla psicológica se había decantado ya por los de "Cancho" López.

Portugal salió a presionar arriba, como hicieron los checos, pero la pronto España comenzó a dominar. Fue una final sin mucha historia hasta los últimos cinco minutos (bueno, sí, la del golazo de Ortiz y el taconazo increíble de Javi Rodríguez). Como ya dijera el legendario Julio García Mera durante la retransmisión, "cuanto más tarden los portugueses en sacar el portero - jugador, mejor". Y, cuando se decidieron, llegaron los nervios y las imprecisiones. Del 3-0 pasamos al 3-2. Se rozó la tragedia y el empate, pero los fallos suyos, por un lado, y los aciertos del omnipresente Luis Amado, más el 4-2 de Daniel Ibañes, sellaron la victoria española. Absolutamente merecida. ¿Suficientemente reconocida?



El periodismo deportivo infravalora, casi por tradición, la información polideportiva. Fuimos campeones del mundo de balonmano. El balonmano sigue como antes de ganar a Croacia en el mundial de Túnez. Con otros tantos deportes sucede lo mismo. Se necesita el apoyo de un grupo mediático para levantar el interés por un deporte en este país: Telecinco (ahora La Sexta) y la fórmula uno son el claro ejemplo, luego imitado por TVE con el motociclismo.
Siempre alegra la vista ver la casaca rojigualda de los chicos del fútbol sala. Dos estrellas hay sobre su escudo. Dos hitos. Dos mundiales: Guatemala 2000 (el que lo cambió todo) y Taiwan 2004. Y, con éste último de Hungría, cinco europeos. Suficiente bagaje para la selección. Seguirán trabajando para cosechar más éxitos, por descontado. Ahora que el canal VEO7 comienza a retransmitir la LNFS cada fin de semana, esperemos que el momento que muchos llevamos deseando años se haga realidad. Un mayor seguimiento del fútbol sala por parte de los medios. La fragmentación de la audiencia que conlleva la TDT seguro que ayuda a incrementar y fidelizar a la audiencia. De momento, sólo queda desear suerte a Miguel Ángel Méndez y Alfredo Duro (aunque no me gustó su retransmisión de la Supercopa, demasiado alarde de medios cuando lo que se quiere ver es sólo un partido).
Y a los "pentacampeones", gracias por estar siempre ahí, y ¡enhorabuena!

miércoles, 27 de enero de 2010

Análisis: Giro D'Italia (y III)


Domingo, 23 de mayo: Monte Zoncolán.

Angelo Zomegnan trata de dosificar las apariciones de este puerto que lo destroza todo. Será su tercera aparición en la ronda transalpina (tras 2003 y 2007, ambas etapas ganadas por Gilberto Simoni). Es tan duro que la gente espera que provoque unas diferencias siderales, pero al final sólo se trata de dar pedales por rampas de hasta el 22%, y ahí poco se puede sacar porque todos van casi dando chepazos de lado a lado de la carretera. En 2007 apenas hubo diferencias entre los favoritos, pero en 2010 el Zoncolan vendrá precedido de 3 puertos. Dos de ellos se encadenan con el gigante de la región de Friuli - Venezia Giulia sin terremo llano de por medio. Si, como se espera, los favoritos se juegan la etapa, el pelotón llegará a Ovaro para empezar la subida final ya bastante desgranado, y puede que la fatiga le pase factura a algún favorito. Ese domingo no podremos movernos del sofá.

Gilberto Simoni, Leonardo Piepoli (Saunier Duval), Monte Zoncolan, Giro 2007
La segunda jornada de descanso será el preludio del encuentro con otro de los nuevos mitos del Giro d’Italia: Plan de Corones. Los corredores afrontarán una cronoescalada, calcada a la de 2008, en la que será imprescindible el triple plato para superar la parte final del puerto, de tierra o sterrato y con rampas de hasta el 24%. Volveremos a ver de nuevo a las motos avanzar casi en punto muerto, como testigos del esfuerzo de los ciclistas. Será la segunda visita del Giro a Plan de Corones, también en forma de contrarreloj. Antes de 2008 ya hubo un intento de que albergara el final de una etapa en línea. Fue en 2006, pero el mal tiempo lo impidió y sólo se pudo subir hasta la mitad del puerto, el Passo di Furcia. Ganó Ivan Basso, a la postre vencedor de aquel Giro. Si tenemos en cuenta los resultados de la crono del año pasado, no debe haber muchas diferencias entre los favoritos. Es muy difícil sacar tiempo en zonas con tanto porcentaje. Por otra parte, la mitad del pelotón tratará de gastar las menos energías posibles, de cara a las dos etapas siguientes (sprinters y los valientes de las fugas) y para la traca de montaña final (gregarios). De lo que estoy seguro es de que volveremos a ver estampas tan espectaculares como ésta:
Plan de Corones, Giro 2008
Al día siguiente, el pelotón llegará a la estación de esquí de Peio Terme, tras pasar a mitad de etapa por el Passo delle Pallade o Gampenpass. El final no parece muy exigente pero tiene una parte final dura. Probablemente los favoritos guarden fuerzas para las tres últimas etapas, por lo que alguna escapada podría llegar a buen puerto. Y si aún queda algún sprinter en carrera que no haya abandonado para preparar el Tour o los campeonatos nacionales, tendrá su última oportunidad de victoria en la meta de Brescia, al término de la decimoctava etapa. Es difícil que llegue una fuga. Los sprinters querrán para sí la gloria de la última volatta del Giro.
Y llega la traca final, en dos tantas: la primera, una combinación que ya es leyenda del ciclismo: Mortirolo y Aprica. Será la décima inclusión del también conocido como Passo di Foppa en el Giro. Desde 2004 es fiel a los años pares. En 2008, Toni Colom fue el primero en coronarlo. Soñamos con otro español en 2010, ¿por qué no Sastre? En lo referente a la etapa, está estructurada de forma un tanto extraña a como es habitual: se pasa primero por Aprica y, tras un descenso muy técnico , vertiginoso, se subirá el Valico de Santa Cristina, un puerto corto pero muy duro, y en el que Induráin sufrió una pájara tremenda en 1994, que acabó con sus aspiraciones a la victoria de aquel Giro. Siempre en subida, desde el Valico se llegará a Trivigno. Largo descenso para llegar a Mazzo di Valtelina. Espera el Mortirolo (12.4 kilómetros a más del 10% de desnivel). Aquéllos que se descuelguen en las rampas podrán recuperar lo perdido en la bajada, muy técnica, peligrosa, pero sufrirán seguro en el falso llano hacia Aprica. Habrá grandes diferencias. Alimentarse bien será clave. Es probable que la victoria se la juegue un grupo muy reducido de corredores. En cualquier caso, los favoritos tendrán que mostrar sus cartas sobre el Mortirolo.
Induráin, Berzin, Pantani, Mortirolo, Giro 1994
Aquéllos que no puedan seguir será mejor que se queden en el hotel o echen pie a tierra al inciarse la vigésima etapa. Segundo tappone: Forcola di Livigno (18 kilómetros al 7.1 %), Passo di Eira, Passo di Foscagno, Gavia y Tonale. Cuatro puertos en 178 kilómetros. Tres se coronan a más de 2000 metros. Es la etapa reina del Giro 2010. Mucha dureza de por sí. Añádasele el día anterior, más la altitud. Espectáculo asegurado. Hablar del Gavia es hablar de un puerto que, como el Tourmalet (excepción hecha este año), el Galibier o el Stelvio, decide las carreras, pese a que no es la meta final. Es hablar de mitos sobre dos ruedas, de debacles, de leyendas y de historias que parecen ficción, como la nevada del año 88. Cima Coppi, es decir, puerto más alto del Giro. 25 kilómetros de subida hacia el olimpo, con rampas de hasta el 14%. La bajada, larga y sinuosa, llevará al grupo (esperemos que de pocas unidades), al pie del Passo del Tonale (11 kilómetros al 5.7%). Será la última batalla del día. Los corredores lo darán todo, aún a riego de caer apajarados. Los favoritos que mejor vayan en contrarreloj tratarán de perder el menor tiempo posible; los escaladores, de volar sobre las rampas para dejarles atrás. El corredor que pase la noche con la Maglia Rosa muy probablemente habrá ganado la carrera. Salvo que la crono final diga lo contrario.
Pedro Delgado, Passo di Gavia, Giro 88
Porque el Giro, como este año, se cierra con una contrarreloj individual. Y, lo hace lejos de Milán, final habitual de la carrera de la Gazzetta. Si en 2009 ha sido Roma, en 2010 será Verona. Tópicos aparte, hay un ciclista español que siempre tendrá un eterno idilio con esta ciudad. Don Óscar Freire Gómez, tricampeón del mundo, nunca suficientemente reconocido en España. Allí ganó dos de sus tres mundiales: sorprendió a todos (menos a él mismo) en el primero, se hizo leyenda con el tercero (Valverde fue su "lanzador" en aquel sprint).
La crono, corta, 15 kilómetros, incluye la subida al Torricelle, cota que se subió en los dos mundiales de Freire. Será importante elegir bien los desarrollos para no quedarse atrancado en plena subida. No es una crono para hacer muchas diferencias. Probablemente la victoria ya esté decantada, pero quizás el segundo y tercer lugar no. El podio final del Giro tendrá como mudo testigo al Arena veronés, ese Coliseo que vio volar dos veces a Freire. ¡Qué suerte la suya! ¡Quién pudiera ser Coliseo!
¿Podrá Menchov revalidar su victoria de este año? ¿Podrá Sastre repetir la gran actuación de este año? ¿Quién dominará las volattas del Giro? ¿Será capaz Pelizzotti de hacerlo aún mejor de este año? Y, finalmente, ¿se dignará Teledeporte a cubrir la carrera?* Todas las respuestas, el próximo mayo. Cada vez falta menos...
Arena, Verona
* Para los que no sintonizamos Eurosport, siempre nos quedará verlo por Internet. Ojalá que la RAI se porte como este año, y se pueda ver íntegro desde su web.

Análisis: Giro D'Italia (II)




La séptima etapa, con llegada en Montalcino -cerca de Siena-, será la primera en la que probablemente veamos a los favoritos cara a cara. Plantea un final muy duro, con dos tramos (uno de casi diez kilómetros) de strade bianche o sterrato, es decir, carretera sin asfaltar. Recientemente el clasicómano italiano Michele Bartoli analizó este final de etapa para la Gazzetta, y afirmó que era "tremendo, duro", muy exigente por la dureza y por la dificultad técnica. El ex - corredor del Mapei advertía de que la bajada del segundo tramo puede ser peligrosa, aunque el firme está en muy buen estado. Veremos qué puede pasar si llueve, pero la etapa lo tiene todo: dureza, trampas y vistas espectaculares. Una delicia para el televidente. Es de esperar que, siendo la primera etapa seria del Giro, los favoritos luchen por la victoria final, que sería lo deseable, o puede suceder que el pelotón no trabaje y deje la victoria a una fuga consentida.

Montalcino, Italia

Si alguno de los favoritos ha flaqueado en Montalcino, lo normal es que pierda aún más tiempo en la octava etapa, primer contacto serio con la alta montaña. Etapa unipuerto de 189 kilómetros con final en el Monte Terminillo (16.1 km. al 7.3%, con un tramo de más de seis kilómetros al 8.2%). Suficiente terreno para hacer daño para alguien que lo intente desde abajo, aunque, sabiendo la que se les viene encima en la última semana, probablemente sólo veamos ataques tardíos a menos de cinco kilómetros a meta. La probabilidad de que gane una fuga dependerá de lo mucho o poco que quieran trabajar los equipos de los "capos" para que estos se juegen la victoria final.
Si el pelotón ha trabajado duro en la etapa anterior, es más que probable que una fuga llegue a la meta de la noveta etapa, en Cava de’ Tirreni (en la provincia de Campania). Es una etapa llana, como la décima, que tiene algún repecho en su inicio para luego iniciar un largo y suave descenso hacia Bitonto. Será otra ocasión para los sprinters. La undécima etapa acabará en L’Aquila, capital de los Abruzzos -región afectada por un terremoto el pasado mes de abril-. Presenta un perfil más escarpado que las anteriores, pero parece que también será terreno para los velocistas, aunque hay una larga bajada antes de llegar a L’Aquila en la que algún valiente puede intentar la gesta. Angelo Zomegnan, director del Giro, ha indicado que esta etapa es un homenaje a las víctimas del terremoto, a las que "no hay que dejar solas". Es la etapa más larga de esta edición, con 256 kilómetros. Por el perfil de la misma, parece que acaba en subida. ¿Será alguna sorpresa, o no afectará al rendimiento de los sprinters?
Victoria de Di Luca en el pasado Giro y homenaje al Abruzzo bajo la leyenda
Tras el homenaje al Abruzzo (como el que hizo Di Luca en el Giro 2009, luego sería suspendido por dopaje), la duodécima etapa es también propicia para los sprinters, aunque presenta una dificultad montañosa a menos de diez kilómetros a meta en la que algún corredor puede poner en apuros al pelotón, o en la que puede que por fin triunfe la ansiada fuga. Al día siguiente, la corsa rosa llega a Cesenatico, tras una ligera bajada. Será seguro una etapa en la que se rendirá homenaje a Marco Pantani, vecino de la localidad y, sin lugar a dudas, el mejor escalador de la pasada década. Otra nueva tentativa para los sprinters. A partir del día siguiente la carrera cobrará un nuevo sentido con la aparición de la alta montaña.

La decimocuarta etapa, con inicio en Ferrara y llegada en Asolo, incluye la primera dificultad montañosa seria desde el Monte Terminillo: el Monte Grappa. No sería de extrañar que las diferencias que se marcaron en la contrarreloj aún pervivieran. El principal inconveniente es que la cima del Grappa (casi diecinueve kilómetros al 7.9%, con algún tramo de falso llano y de bajada) está a casi cuarenta kilómetros de la llegada. Además, hay casi quince kilómetros de llano desde el final de la bajada a la meta. Si alguno de los favoritos pierde tiempo en la cima tiene suficiente terreno para jugársela en el descenso y contactar con el resto de los "capos". El perfil de la etapa indica que acaba en ligera subida, por lo que si alguien pasa apuros en el Grappa puede pagarlo en Asolo. De todos modos, no parece una etapa en la que los favoritos vayan a atacar, sino que se subirá a ritmo, pensando en lo que les espera al día siguiente.

martes, 26 de enero de 2010

Análisis: Giro D'Italia (I)




Con la Vuelta a España ya presentada, ya tenemos los recorridos definitivos de las tres "grandes" rondas del calendario UCI. Y se puede afirmar sin duda que la 93ª edición del Giro de Italia será la edición más dura entre las grandes vueltas por etapas del año 2010. Puede acercársele el Tour de Francia, pero ni la ronda gala ni la española pueden competir en cuanto a dureza y nombres: Zoncolán, Gavia, Mortirolo, Plan de Corones,... Ahí es nada.


Angelo Zomegnan, director de la Gazzetta dello Sport, se está convirtiendo en un auténtico mecenas del ciclismo, junto con su equipo, apostando siempre por finales espectaculares y etapas llenas de trampas para el corredor. El recorrido del Giro 2010 no es perfecto -siempre hay margen de mejora-, pero, si los ciclistas se lo proponen, puede dar pie a un espectáculo maravilloso.
21 etapas jalonan la edición del año próximo, que arranca el 8 de mayo en Amsterdam (Holanda). Será la novena vez que el Giro comience fuera de Italia, y será la segunda vez en menos de un año que los Países Bajos albergue el inicio de una de las tres grandes vueltas del ciclismo (tras hacerlo este año con la Vuelta, completará la trilogía con el Giro y el Tour, que saldrá de Rotterdam). El prólogo, de 8.4 kilómetros, quizás sea demasiado largo para los sprinters, aunque quién sabe si no volveremos a ver a Cavendish de rosa, como en la pasada edición. Los favoritos tratarán de ceder el menor tiempo posible. Si no participa Cancellara, el abanico de favoritos a vestir la primera maglia rosa será muy amplio.
Tras el prólogo, vendrán dos etapas llanas, ambas con salida en Amsterdam e igual kilometraje (209km.) y llegada a Utrecht y Middelburg, respectivamente. Los equipos de los sprinters probablemente no dejen cabos sueltos y será difícil que gane algún corredor fugado. Los favoritos a la victoria final tratarán de evitar cualquier susto o caída. El pelotón rodará nervioso esos dos días. Como se suele decir, la carrera no se gana en estas etapas, pero sí se puede perder. El traslado de Holanda a Italia forzará que el primer día de descanso sea al cuarto día de carrera.

Si no se produce ningún susto en tierras holandesas, la carrera de verdad para los favoritos a la victoria final comenzará con la cuarta etapa, una contrarreloj individual (Savigliano - Cuneo, en la provincia homónima), de 32.5 kilómetros, en un terreno siempre en ligero ascenso. Los escaladores tratarán de perder el menor tiempo posible en una edición que les es muy favorable por la cantidad de montaña que hay y por su dureza. La crono producirá las primeras diferencias entre los favoritos a la general, aunque por su corto recorrido no parece que vayan a ser definitivas para el desarrollo de la carrera. Al día siguiente, la caravana del Giro llegará a Novi Ligure, aún en tierras piamontesas, en una etapa casi llana en la que podría ser la primera llegada de una fuga o una nueva tentativa de volatta.

La sexta etapa, con llegada en Carrara (ciudad eternamente asociada al mármol) ha sido modificada con respecto a su recorrido original y, en su lugar, la última parte de la etapa será el circuito empleado por la Tirreno - Adriático de 2009, al que el pelotón tendrá que dar dos vueltas. La etapa ha perdido, así, dureza y probablemente se llegue al sprint. sin ir más lejos, Alessandro Petacchi ganó la etapa de la Tirreno. Éste es el circuito que sustituye al trazado original:


viernes, 22 de enero de 2010

¿Por qué "Bosque de Arenberg"?


Éste pretende ser un blog en el que poder comentar la actualidad deportiva, así como su pasado, las glorias y las decepciones, que encarnan todas ellas, en cada disciplina, los valores deportivos. Así pues, te habrás preguntado, lector, ¿por qué el bosque de Arenberg?
Bien, el bosque de Arenberg es un paraje situado al norte de Francia, casi lindando con la frontera de Bélgica, de unos 2.5 kilómetros, que siguen una línea recta casi perfecta. El bosque está dividido en dos por esa recta interminable, un camino de adoquín o piedras -o, como dirían los franceses, pavés-. Adyacente a tan singular sitio se encuentra la localidad de Arenberg, un pequeño pueblo cuya principal ocupación en el último siglo ha sido la minería, y que pertenece a la provincia gala de Wallers.


Como se puede ver en la fotografía, el camino tiene una ligera pendiente, no más de un 4% de desnivel, pero que, unido a su longitud, lo convierte en eterno. Sí, porque el bosque de Arenberg es el símbolo de una de las carreras fetiche del ciclismo, la París - Roubaix. Conocido como la Trouée d’Arenberg o la Drève des boules d’Hérin o, sencillamente, como el pavé d’Arenberg, este enclave se convierte en el primer punto de inflexión de la Roubaix, pues los corredores lo utilizan para endurecer la carrera aunque, por estar a casi 100 kilómetros de la llegada, no suele ser decisivo. Pero sí sirve para que los favoritos a ganar en el mítico velódromo de Roubaix muestren sus cartas por primera vez.


Dicen que una París - Roubaix sin lluvia no es una París - Roubaix. Que se lo digan al bueno de George Hincapie, un hombre que ha tenido demasiada mala suerte en el conocido como "infierno del norte". Arenberg es el tramo de mayor dificultad de toda la carrera. Antes de llegar a su inicio, el pelotón está en constante lucha por las posiciones de cabeza. Los gregarios de los líderes tratan de llevar a éstos a la cabeza del pelotón. Cuando se entra en el bosque de Arenberg, la velocidad es frenética. La dureza del tramo es tal que los corredores prácticamente van en fila india, la mayoría por el centro del pavés. Con lluvia, todo se complica aún más. Siempre hay caídas, llueva o no. Incluso para los elegidos. En 1998, Johan Museeuw, triple ganador de la Roubaix, se destrozó la rodilla en Arenberg. Los genios también son humanos.

Y entre esos genios, hay un español, Juan Antonio Flecha (en la imagen, de naranja, detrás del imbatible Tom Boonen). Flecha es combativo hasta el extremo, pero no tiene un buen sprint, y se ha encontrado con un Boonen que el año que viene luchará por igualar a Roger de Vlaeminck con 4 victorias en el velódromo de Roubaix. Con Flecha, da igual que gane o que pierda, porque sabes que siempre está ahí en estas carreras, aunque también tiene mala suerte. Sin ir más lejos, este año se cayó tanto en el Tour de Flandes como en la Roubaix. Y soñamos con él, porque ningún español ha ganado todavía esta carrera. En ti confiamos, "de pijl" (la flecha, en flamenco).

Bienvenidos


Permitidme que me presente: me llamo José Martínez, soy estudiante de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Este blog nace con el deseo de quien les escribe de abordar la actualidad deportiva, las noticias de hoy y los hitos del ayer. Espero que disfruten de la experiencia en mi humilde rincón de la red, el Bosque de Arenberg. Próximamente escribiré una primera entrada en la que explicaré de dónde procede esta denominación.


Hasta entonces, un saludo.